Policiales

Aceptó 14 años de cárcel por un crimen en el que fue gravemente herido

Jorge Salinas aceptó una condena por matar al dueño de un vivero hace tres años en Pérez. Sus dos cómplices nunca fueron encontrados.

Lunes 25 de Marzo de 2019

La noche que mataron al comerciante Carlos Marcelo Cordero en un tiroteo durante un robo a su vivero, un hombre entró herido a balazos al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. Las cámaras lo captaron cuando bajaba de un Renault Clio robado veinte minutos antes al florista de 51 años. Estuvo en terapia intensiva y recién cuando se confirmó su identidad y recobró la conciencia, un mes y medio más tarde, lo imputaron como uno de los ladrones que habían cometido el crimen. Tres años después y cuando aún se repone de las heridas, el detenido admitió días atrás su responsabilidad en el homicidio y aceptó una condena a 14 años de prisión.

Jorge Maximiliano Salinas fue condenado en un juicio abreviado que fue admitido por familiares de la víctima, dos de ellos presentes en la sala del Centro de Justicia Penal donde se realizó el trámite. La pena fue acordada entre la fiscal de Homicidios Marisol Fabbro —reemplazada en la audiencia por su par Miguel Moreno— y los defensores particulares José Ferrara y Adrián Ruiz. El juez José Luis Suárez le preguntó al acusado si estaba de acuerdo con la condena y tras escuchar su respuesta afirmativa dictó la sentencia.

El imputado está en prisión domiciliaria debido a complicaciones en la zona abdominal por las heridas que sufrió en la balacera. A partir de ahora debe discutirse dónde cumplirá la condena: si en su casa o en una cárcel común. El fiscal pidió que una vez firme la sentencia sea trasladado a una penitenciaría. Sus abogados sostienen que antes debe ser revisado por un médico que dictamine si está en condiciones físicas de soportar esas condiciones de alojamiento. Una vez realizado el examen médico, el juez evaluará los pasos a seguir.

Por sorpresa

El crimen ocurrió el 14 de marzo de 2016 en una propiedad de Malvinas Argentinas y Estanislao López, en el barrio Terraplén de Pérez, donde funciona un vivero familiar. A las 20.30 una hermana de Cordero, Claudia, llegó en el Renault Clio luego robado. Lo guardó en el galpón y entró a la casa donde estaban sus dos hijos. "Como a las 21.30 mi mamá vio que la puerta del galpón estaba abierta y decidió ir a cerrarla", comentó al día siguiente a este diario su hija Evelyn.

Claudia salió de la casa con galería techada con chapas y enredaderas y caminó los veinte metros que la separaban del galpón. Cuando cerró el portón un hombre la sorprendió desde atrás, la agarró del pelo y le golpeó en la cabeza con la culata de un arma. Así, bajo amenazas, la metió a empujones en la casa. Por detrás entraron dos delincuentes más. Se supone que el trío llegó caminando por la parte trasera de la propiedad.

Todos eran mayores de 30 años, usaban remeras con mangas largas y buzos, y disimulaban sus rostros con viseras y cuelleras. Una vez dentro de la casa les ataron las manos con alambre a Claudia y a su hija. "Nos llevaron a la habitación más alejada de la casa, que casualmente es la de Marcelo. Ahí nos pusieron el televisor a todo volumen y empezaron a pedirnos plata, dólares, joyas y armas", dijo Evelyn.

"A mi mamá y a mí —siguió— nos ataron con alambres. Uno decía «atala fuerte a la vieja». Mi mamá ya le había dado el dinero que tenía, que estaba guardado en una cajita. Cuando preguntaron dónde estaban las armas, mi hermano les dijo que en el ropero. Ahí encontraron una escopeta vieja y una caja de municiones para el arma que siempre usaba mi tío. Entonces preguntaron «¿cuándo llega, tendrá más plata?». Mi mamá le decía que no sabía y le dijimos que ya estaba por llegar. Mi tío todos los días se ausentaba entre las 19 y las 22", recordó la joven.

Tiroteo

En ese momento uno de los ladrones —que ya habían acopiado unos 10 mil pesos y celulares— se quedó custodiando a la familia mientras los otros dos salían de la casa para esperar la llegada de Marcelo. El florista llegó a las 22.15 en su Trafic, pasó por el frente de la casa y estacionó a un costado del predio. "Cuando escuché la camioneta enseguida dije «cagamos». Porque yo conozco a mi hermano. El bajaba siempre arma en mano. Y se armó un tiroteo bárbaro en el patio y lo mataron. Me lo mataron", contó entre lágrimas Claudia al día siguiente.

Cordero bajó arma en mano, como lo hacía siempre. En la otra llevaba un frasco con una víbora que habían encontrado ese día en el vivero y que había llevado a analizar a un veterinario. "Escuchamos el ruido de la camioneta y un grito: «Quedate quieto». Y ahí empezaron los tiros. Primero fue uno y uno. Después un grito de ayuda que mi mamá dice que era de mi tío, y después cuatro o cinco disparos más", describió Evelyn.

El ladrón que la custodiaba, al escuchar los disparos, salió corriendo. Y se topó con Cordero que entraba herido a refugiarse en la casa. "Ahí, a menos de un metro, le pegó tres tiros. Para mí lo mató el que nos cuidaba a nosotros", recalcó Evelyn. La hermana y la sobrina de la víctima escucharon que se encendía el motor de una moto grande y la salida del Clio. El hijo de Claudia, el único que no había sido atado, desató a su madre y entonces encontraron a Carlos muerto en el patio.

Gravísimo y detenido

Según expuso el fiscal Moreno en la audiencia en el tiroteo hubo un intercambio de unos 15 tiros y Cordero murió en el acto por una hemorragia masiva de tórax. Los ladrones emprendieron la huida a las 22. Veinte minutos más tarde el Clio llegó a la guardia del Heca. Las cámaras del hospital captaron el momento en que Salinas descendió con "múltiples disparos de arma de fuego".

Salinas estuvo internado en gravísimo estado en terapia intensiva y el 5 de mayo de ese año quedó detenido. Entre las evidencias que se tuvieron en cuenta para solicitar la condena figura que se hallaron restos de su sangre en la escena del crimen, además del inmediato ingreso al hospital con heridas de bala recientes. Sus cómplices no fueron hallados.

Fue condenado como coautor de un homicidio en ocasión de robo, agravado por el uso de arma de fuego, además de la portación de un arma de uso civil. La pena vencerá el 5 de mayo de 2030.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});