Martes 04 de Abril de 2017
Ian Ezequiel Almada tenía 3 años cuando murió en abril de 2015 a raíz de los golpes continuos y sistemáticos que sufría en un complejo contexto social. El año pasado su madre y la pareja de ésta fueron condenados a prisión perpetua como coautores del crimen luego de que el tribunal oral que los juzgó determinara que de manera conjunta lo agredieron hasta provocarle la muerte. Pero ayer se conoció el fallo de segunda instancia que absolvió al hombre y confirmó la pena de la madre.
La madrugada del 22 de abril de 2015 Ayelén María Salva y Marcos Leandro Carvonell salieron desesperados de la casilla que compartían en Ayacucho al 6700 con Ian en brazos. La médica de la ambulancia que los llevó al Hospital Roque Sáenz Peña constató que el niño estaba inconsciente y presentaba golpes, cortes, raspaduras, hematomas y quemaduras. Salva y Carvonell dijeron que Ian se había caído, pero las marcas en su cuerpo delataban agresiones inexplicables. Pese a las maniobras de resucitación el nene murió.
El año pasado, en el marco del juicio oral, el fiscal Adrián Spelta endilgó a Salva los delitos de homicidio doblemente agravado por el vínculo, ensañamiento y alevosía, y a Carvonell el de homicidio calificado por ensañamiento y alevosía. Ya entonces había diferencias entre los imputados, que aportaron diferentes versiones y se culparon uno al otro.
Quedó claro que la pareja no era estable y que la relación se había iniciado meses antes del crimen. Ayelén era viuda y vivía con sus padres y hermanos que contenían a Ian. Pero por roces con su familia, la joven se mudó con Carvonell.
Para el fiscal las agresiones al niño eran incluso anteriores a la relación entre los acusados, pero "se potenciaron" con la complicidad de Carvonell. Respaldó esa idea con la descripción que expuso la médica que hizo la autopsia y refirió múltiples lesiones en distintas partes del cuerpo y quemaduras de cigarrillos en las manos (ver aparte).
En el juicio se ventilaron testimonios que señalaban la situación de desamparo del niño, con lesiones sin curar, además de informes forenses, ambientales y psicológicos. El tribunal acogió esa hipótesis y condenó a ambos a perpetua como "autores de la muerte intencional de Ian, porque ejercieron violencia sobre su cuerpo para hacerlo sufrir. La multiplicidad de lesiones provocadas los días anteriores y la noche del deceso, su magnitud y violencia, sólo admiten la finalidad de dar muerte".
Apelaciones
El fallo fue apelado por las defensas. El abogado de Carvonell, Mario Sosa, insistió en que la relación de su cliente con Salva era esporádica y que en el juicio no se acreditó que alguien lo viera golpear al niño. Remarcó que el día del hecho él "dejó su bicicleta en lo de un amigo y Salva lo invitó a pasar la noche con ella. El se quedó dormido, se despertó al oír gritos y trató de proteger al chico, al que tomó en brazos para llevarlo al hospital". Sosa sostuvo que el accionar de Carvonell no fue omisivo y que las pruebas contra él carecen de concatenación, ya que nunca colaboró con la madre para golpear a Ian.
En defensa de Salva, su abogado Iván Russo la describió como una "madre ejemplar" y recordó que una asistente social del centro de salud del Mangrullo calificó a Ian como "alegre". Remarcó que la relación de la pareja era "violenta y asimétrica" y que Carvonell golpeaba al nene.
Unica responsable
El fallo fue revisado por un Tribunal Penal de Segunda Instancia conformado por los jueces Carolina Hernández, Carina Lurati y Alfredo Ivaldi Artacho. Con el voto de Hernández, al que adhirieron sus colegas, los magistrados descartaron la postura de la defensa de Ayelén que confrontaron con otras contundentes que acreditan que sí sometía a su hijo a golpizas reiteradas.
"Los elementos probatorios que cita y analiza el fallo son indicios incriminantes que, valorados integralmente, conllevan a la responsabilización de Salva en el hecho", sostuvo Hernández, que descartó la situación de violencia de género alegada por la defensa de la madre.
Pero la jueza desincriminó a Carvonell al considerar su los fundamentos sobre su responsabilidad "no superan lo conjetural en un carácter meramente indiciario. No se puede sostener con certeza que Carvonell haya proferido golpes al niño para causar su muerte. El material probatorio no disipa las dudas. No hay testimonio que lo posicione como violento con el niño", concluyó.
Por unanimidad los jueces entendieron que la madre de Ian es la única responsable de su muerte y confirmaron la condena a prisión perpetua mientras revocaron la condena a Carvonell, finalmente absuelto por el beneficio de la duda.
Marcas del cruel sometimiento
La autopsia a Ian Almada denota un sometimiento despiadado. El informe describe lesiones producto de golpes de larga data. En el cráneo, se describe, tenía lesiones de golpes de puño de 30 días de evolución. En una mano tres quemaduras de cigarrillo de días distintos. En la espalda, marcas de 30 golpes con varillas o elementos similares a un látigo. Los golpes en la cabeza provocaron en el cerebro filtrado (sangre) oriental y occipital, provocados con violencia y velocidad. Esos hematomas infiltrados, edemas y congestión obedecen a permanentes golpes durante un mes o más tiempo.