Sábado 21 de Noviembre de 2009
Llevaban siete años condenados por asesinato agravado por el vínculo y la alevosía. Pero al
final ninguno de los cinco encargados de definir la causa los acusó de asesinato. La Cámara de
Apelaciones de Venado Tuerto absolvió por esa razón a Carlos Fraticelli y Graciela Dieser dejando
sin efecto el fallo de prisión perpetua que pesaba en su contra por el homicidio calificado de su
hija Natalia.
La resolución rubricada por los cinco miembros del tribunal reúne
valoraciones distintas. Pero ninguno consideró a los padres de Natalia autores de asesinato. Dos de
los integrantes concluyeron que la adolescente se quitó la vida por la ingesta voluntaria de
tranquilizantes. Otros dos plantearon que la causa de muerte no era clara y ante la duda
correspondía la absolución. Un quinto miembro se abstuvo de votar en virtud de la concordancia
alcanzada.
Fuertes efectos. La resolución conocida ayer impacta con resonancia notable en la historia penal
e institucional de la provincia.
En primer lugar, porque perfila el cierre de uno de los casos de mayor
densidad dramática de los últimos años: una causa investigada como el asesinato de la hija de un
juez, en la que resultan condenados el magistrado y su esposa, quienes tras atravesar penuria y
cárcel quedan sin reproche porque ni siquiera pudo probarse la existencia de crimen.
En segundo lugar, porque todas las instancias judiciales de la provincia
convalidaron que esa condena por asesinato, ahora revocada, se había dado en el marco de un proceso
válido. Algo que la Corte Suprema de la Nación desestimó considerando que se violaron las garantías
constitucionales de los acusados y objetando el sistema procesal utilizado.
En tercer lugar, porque el veredicto en este caso particular implicó que
la provincia de Santa Fe debiera reformular su sistema de enjuiciamiento de delitos, dejando mal
parado al máximo tribunal provincial, que lo había avalado. Esto implica que si el procurador
presentara un recurso de inconstitucionalidad contra la resolución que ayer favoreció a Fraticelli
y su ex esposa, los miembros de la Corte Suprema de la provincia no podrían actuar: deberían ser
reemplazados por conjueces. Esta circunstancia mereció un comentario de Fraticelli a la salida de
la audiencia en la que se notificó del fallo (ver aparte).
“Lo único positivo que tuvo esta desgraciada situación es que
obligó a la provincia a cambiar el modo arbitrario de juzgar delitos”, dijo ayer Carlos
Edwards, defensor de Fraticelli. El ex magistrado dijo que intentará la restitución a su cargo de
juez, del que fue apartado por un jury, pero que tal cosa dependerá del apoyo de la comunidad de
Rufino.
Historia de un fallo. La resolución conocida ayer tiene 94 páginas. El voto más extenso es el de
Eduardo Pascual y reserva una fuerte crítica al Poder Judicial de la provincia. Hasta anoche la
oficina de prensa de la Corte Suprema de Justicia no había difundido el fallo.
Pasaron nueve años y seis meses desde el 20 de mayo de 2000. A las 4 de
la mañana de ese día Natalia fue encontrada sin vida en su habitación de la casa de San Juan 340 en
Rufino. La primera autopsia determinó que su muerte era compatible por asfixia al ser estrangulada.
El mismo día del hecho las sospechas recayeron sobre los padres. Graciela Dieser fue detenida por
asesinato a los cuatro días. A Carlos Fraticelli lo apresaron seis meses más tarde: era juez penal
y correccional de Rufino y debieron despojarlo de sus fueros primero.
Se inició un trámite que terminó con la condena de ambos a prisión
perpetua dictada por el juez Fernando Vidal de Melincué. Este magistrado no valoró las pericias
aportadas por la defensa que no sugerían asesinato sino suicidio. Consideró que los padres eran
culpables de estrangular con las manos a su hija después de drogarla con sedantes porque les
molestaba. En el fallo no determinó quién de los dos lo había hecho. Conjeturó que hubo dos
opciones: “O bien se intentó matar a Natalia con la droga y, como ello no ocurrió, terminar
con la estrangulación, o bien se usó el medicamento para colocar a la chica en estado de
indefensión”, determinó en el fallo.
En junio de 2003 la Cámara de Venado Tuerto confirmó esta sentencia pero
de los cinco miembros dos consideraron que Fraticelli era inocente. Uno de ellos, Hugo Quaglia,
dijo que no había elementos para hablar de asesinato.
En julio de 2004 la Corte Suprema de Santa Fe avaló el proceso de
condena como válido. En agosto de 2006 la Corte Nacional exigió la revisión de todo el trámite. Eso
implicó que Dieser y Fraticelli, que habían estado presos cuatro años, salieran en libertad.
Debieron pagar una fianza de 150 mil pesos. Ya estaban separados.
“Me dolieron muchísimo las mentiras que dijo el juez Vidal. Deberían juzgarlo por
prevaricato”, dijo ayer Fraticelli al llegar a Rufino.
El ministro. El ex abgado defensor de Graciela Dieser y actual ministro de Justicia de la
provincia, Héctor Superti, dijo ayer tras conocerse el fallo absolutorio para la madre de Natalia
que “siempre, desde un primer momento, estuvimos convencidos de la inocencia” del
matrimonio Fraticelli en la muerte de la adolescente.
“Para nosotros esto es simple porque a través del trabajo de
investigación paralelo que tuvimos que hacer al de la Justicia, ya que nos denegaron siempre las
pruebas que presentamos, supimos que Natalia había ingerido más de 20 cápsulas de Uxen Retard y que
esa droga le generó la crisis que la llevó a morir asfixiada”.
En este sentido, Superti manifestó que “la ingesta abusiva de esa
droga en una persona sana no habría provocado grandes problemas de salud, pero en el organismo de
Natalia, que sufría de epilepsia, resultó un cóctel mortal”. Y concluyó que “todo eso
está claramente demostrado en el voluminoso expediente de la causa”.
Superti sostuvo desde el principio de su defensa —que delegó al
asumir como ministro en el abogado Carlos Manera— que en todo el proceso penal se forzó la
interpretación de los indicios para favorecer siempre la hipótesis del homicidio y que ningún juez
describió cómo hicieron Dieser y Fraticelli para sofocar y estrangular a su hija.
Esto es lo que el fallo conocido ayer cuestiona al determinar que no se
pudo probar que en la muerte de Natalia hubo delito
¿Por qué Fraticelli habló de un robo el día de la muerte de Natalia?
Según la defensa eso evidenció un acto de estupidez más que un propósito encubridor. Lo que
quisieron ocultar en todo caso fue un suicidio, en su tremenda frustración como padres, producto
del impacto a raíz del hallazgo. Lo que generaron, con esa actitud, fue que los investigadores
sospecharan inmediatamente de ellos. l