Absolvieron en Córdoba a un policía santafesino juzgado por asesinato
El subcomisario santafesino Claudio Blaser quedó ayer libre de cargos en el juicio celebrado en la ciudad de Córdoba por el asesinato de un hombre hace dos años. Un tribunal integrado por jurados populares le concedió el beneficio de la duda en el proceso que se le abrió por abrir fuego contra un empleado de supermercado. Tras una deliberación de cuatro horas se alcanzó un veredicto que, por unanimidad, le dio la libertad a Blaser.

Martes 04 de Agosto de 2009

El subcomisario santafesino Claudio Blaser quedó ayer libre de cargos en el juicio celebrado en la ciudad de Córdoba por el asesinato de un hombre hace dos años. Un tribunal integrado por jurados populares le concedió el beneficio de la duda en el proceso que se le abrió por abrir fuego contra un empleado de supermercado. Tras una deliberación de cuatro horas se alcanzó un veredicto que, por unanimidad, le dio la libertad a Blaser.
  El resultado del fallo anunciado ayer a la tarde por la Cámara IV del Crimen de Córdoba motivó el estallido de los familiares de la víctima, Víctor Moyano, que sostuvieron que la acción del policía santafesino había sido una ejecución sumaria. “Creíamos en la Justicia, ahora no. Dios va a hacer la Justicia. El hoy quedó libre, pero va a volver, él mató a mi hijo en la puerta de mi casa”, gritó la madre de Moyano
  La resolución del caso se había esbozado el jueves, cuando la fiscal Laura Batistelli anunció que no pediría condena porque las pruebas reunidas a su criterio no bastaban para una condena. Además de absolverlo, el tribunal resolvió que ni Blaser, ni la provincia de Córdoba ni la de Santa Fe deberán responder civilmente por lo ocurrido. Por lo que a la familia de la víctima, que no tenía antecedentes penales, no se le reconoció derecho a exigir compensación por su muerte. El abogado de la querella había pedido que condenaran al policía por homicidio agravado y una indemnización de 600 mil pesos.
  Cuando fue detenido, Blaser era el jefe de la comisaría de Villa Cañás. El 31 de mayo de 2007 llegó a la capital cordobesa con una orden judicial para detener a Moyano, un ex jugador de Instituto de Córdoba de 33 años, al que se le atribuyó integrar una banda que había robado una vivienda en la ciudad del sur santafesino. Otra cosa que no pudo ser probada.
  Acompañado de una patrulla de ocho efectivos cordobeses, el oficial santafesino arribó aquel día a la casa de la madre del hombre buscado e irrumpieron allí. Cuando Moyano, advertido por la mujer, llegaba en auto a la vivienda del barrio Pueyrredón se produjo una situación poco clara que terminó cuando un proyectil disparado por el arma de Blaser impactó en la cabeza del conductor y lo mató en el acto.

El veredicto. A las 10 de ayer Blaser fue invitado a hablar antes del anuncio del fallo. “Necesito recuperar mi vida. Confío en la Justicia”, fue lo que dijo.
  La defensa planteó que el policía santafesino, que ostenta el grado de subcomisario, actuó en defensa propia y sin apartarse nunca de la ley. El abogado querellante sostuvo, por el contrario, que Blaser ejecutó a una persona que no había disparado y que a ésta se le plantó un arma en el auto para dar la idea de una inexistente situación de resistencia.

Parte por parte. El defensor de Blaser, Alejandro Pérez Moreno, consideró que el proceder de su cliente fue inobjetable a tal punto que, a excepción de la familia de la víctima, nadie lo cuestionó. “Cuando este caso llegó al juicio de la Cámara de Córdoba mi cliente afrontaba una acusación que lo ponía en la antesala de una condena a 50 años de prisión. Finalmente tanto la fiscalía que debía acusarlo, como los jueces, como los jurados populares demostraron que existió defensa legítima”, le dijo a La Capital.
  El abogado de la familia de Moyano, Marcelo Guitman, refirió a este diario que el desenlace del juicio le provoca estupor. “No puedo racionalizar que esta persona haya sido absuelta. Valoramos pruebas científicas que demuestran que por parte de Moyano, que era un hombre sin prontuario, no hubo agresión alguna: él recibe un disparo de atrás hacia adelante, cuando se alejaba en el auto. No tenía rastros de pólvora en las manos ni había huellas en el arma que sugieran que hizo fuego. Sostenemos que el arma fue plantada para simular una resistencia”.
  El defensor del policía cuestionó ese argumento. “Una cosa es lo que se dejó entrever en la prensa y otra la prueba colectada en el juicio”, dijo Pérez Moreno. “En las audiencias ningún testigo habló de que se haya plantado un arma”.
  Los padres de Moyano, que quedaron con la guarda de los dos hijos de la víctima, estallaron al oir el veredicto. El subcomisario Blaser, de 42 años, salió de la sala con serenidad luego de pasar dos años preso.