Policiales

Abreviado a un rosarino como jefe de una banda de ladrones de autos

Esquiva el juicio oral un hombre sospechado de dedicarse a la comercialización de drogas en las zonas oeste y norte. Alvarado aceptó ese delito por una condena de 7 años.

Martes 15 de Diciembre de 2015

El rosarino Esteban Alvarado, detenido hace tres años como jefe de una organización dedicada al robo de vehículos de alta gama en el norte del conurbano bonaerense, recibirá una condena por estos delitos, si prospera un trámite de juicio abreviado celebrado entre su defensor y el fiscal de San Isidro Patricio Ferrari. El acuerdo está a disposición de los integrantes del Tribunal Federal Oral III de San Isidro a los fines de ser homologado.

Alvarado es un hombre de 38 años que durante años tuvo domicilio en Tarragona al 800 bis, en la zona oeste de Rosario, donde era conocido por dedicarse al robo de autos. Junto con otros diez imputados está preso desde agosto de 2012 por integrar una asociación ilícita que se dedicaba a la sustracción de automóviles a mano armada en el corredor norte del Gran Buenos Aires, para desguazarlos en Rosario, dotarlos de nuevos papeles y venderlos. Alvarado lideraba un grupo al que los investigadores denominaban informalmente como "La banda de los rosarinos".

El otro negocio. Esta pesquisa desarrollada en Buenos Aires tuvo relevancia dado que en la investigación surgieron apabullantes indicios de que Alvarado se dedicaba a otro negocio: el de regentear quioscos de drogas en la zona noroeste de Rosario. La idea en distintas áreas judiciales y de fuerzas de seguridad es que se trata de un traficante de estupefacientes nunca perseguido por ese delito en razón de su gran capacidad de corromper a quienes debían perseguirlo.

Las interceptaciones a los teléfonos celulares de Alvarado y sus allegados sirvieron para poner en claro no solo ese asunto, sino la compra de protección de su parte a diversos sectores de la policía provincial. A tal punto que el fiscal Ferrari cada vez que hubo procedimientos en Rosario ordenó que participaran exclusivamente fuerzas de seguridad federales por temor a filtraciones que favorecieran a los investigados.

Siete más tres. En el juicio abreviado Ferrari pidió para Alvarado siete años de prisión por el delito de ser jefe de una organización ilícita dedicada al robo de autos en concurso real con encubrimiento. Fuentes de la pesquisa señalaron que Ferrari no se dará por satisfecho con menos de una pena de diez años, que sume los siete que implica la participación en este delito a otros tres años por una condena que hace seis años le impuso el juez de Sentencia Carlos Carbone, por robar un Fiat Duna en Cochabamba al 800 en Rosario. Según lo registrado en el expediente de este último caso, al ser detenido Alvarado les ofreció "cuatro lucas" a los policías para escapar. "Si no la agarrás vos la voy a poner en la comisaría o en Tribunales. Yo tengo influencias", les dijo a quienes lo apresaron.

En su indagatoria tras ser detenido en 2012 Alvarado rechazó las imputaciones. "No formo parte de ninguna asociación ilícita, ni de ninguna banda ni de nada que se le parezca. Además tampoco tengo desarmaderos ni negocios de autopartes. Soy transportista. También tengo una tienda con mi señora. Soy padre de familia. Otra de las cosas a a que me dedico es a comprar y vender autos, si es que sirve el negocio", señaló.

En el mismo acuerdo abreviado que tramita en San Isidro aceptan sus delitos otros dos socios de Alvarado que fueron capturados con él hace tres años. Estos son Walter Ramón Bucci, de 37 años; y Gabriel Antonio García, de 43 años. El primero pactó una pena de cuatro años y seis meses. El segundo una de seis años y seis meses. El abreviado fue declarado admisible por el TOC III que integran los jueces Marcelo García Helguera, Verónica Di Tommaso y Raúl Luchelli Ramos. Pero hace un año que el convenio está pendiente de la homologación de esos magistrados.

La detención. El 3 de agosto de 2012 Gendarmería Nacional realizó en Rosario 27 allanamientos en talleres de autos, depósitos, desarmaderos y domicilios. En esos operativos fue apresado Alvarado. En junio del año pasado la causa judicial fue elevada a juicio alcanzando a cinco pasadores que se dedicaban a trasladar los autos robados desde el Gran Buenos Aires a Rosario. Estos están identificados en el requerimiento de Ferrari como Diego Alejandro Romero, Mario Fabián Díaz , Jorge Alberto Tome, Carlos Alberto Carmona y Jorge Gabriel Yelamos. Los últimos en llegar a juicio fueron Néstor Robles, uno de los ladrones que robaba a mano armada los vehículos, y Alberto Ruiz Díaz, acusado de confeccionar los stickers falsificados para las autopartes y los autos robados.

El último de los prófugos de este grupo también cayó en Rosario: Mariano Iparraguirre, de 44 años, considerado ladero de Alvarado. Lo detuvieron en junio del año pasado en Anchorena al 300, en barrio Tablada, por efectivos de Gendarmería Nacional y de la DDI de San Isidro. Según el fiscal Ferrari era quien con los principales líderes de la banda presos en la Unidad 21 de Campana se encargaba de los galpones, desarmaderos y negocios de la banda. Para hacer detener a Iparraguirre el fiscal prescindió de la policía provincial porque de hecho lo consideraban el enlace entre la banda y esa fuerza.

Evidencia compartida. Ferrari llegó a Rosario tras la detención de Alvarado para entrevistarse con colegas de la Justicia Provincial. Puso en aviso a la fiscal de Cámaras María Eugenia Iribarren y al fiscal NN Marcelo Vienna de los indicios apabullantes que, en las escuchas telefónicas, surgían sobre las actividades de Alvarado conectadas con drogas, y los sobornos deslizados a la policía provincial para comprar impunidad. Les dejó una importante cantidad de CD que los funcionarios remitieron a los Tribunales de Oroño al 900 donde se investigan las acciones de narcotráfico.

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