Policiales

Abogado resistió una entradera y le pegaron dos tiros en una pierna

Le dispararon cinco balazos y dos proyectiles le dieron en la pierna izquierda. Además sufrió varios golpes asestados con las culatas de los revólveres que portaban los asaltantes.

Sábado 14 de Marzo de 2015

 Guillermo K. es un abogado de 59 años que vive en Alberdi. En las primeras horas de la mañana de ayer se disponía para ir a su oficina en el centro cuando fue abordado por tres hombres armados que pretendieron ingresar a su casa. Pero los maleantes se encontaron con la feroz resistencia de la víctima que los enfrentó a golpes y sacó la peor parte: le dispararon cinco tiros. Dos proyectiles le dieron en la pierna izquierda. Además sufrió varios golpes asestados con las culatas de los revólveres que portaban los asaltantes.

   A las 8.50 Guillermo abrió el portón de su chalet de la bajada Puccio al 300 y sacó su Renault Megane. Su mujer y su hija dormían en la planta alta de la propiedad y a él lo secundaban los dos perros rottweiler que cuidan la casa. De pronto tres hombres lo encañonaron y él, sin amedrentarse, se les fue encima. Es que el abogado es un hombre alto y grueso, así que no midió consecuencias. Sólo previó lo peor: que iban a desvalijarlo y a poner a su familia en riesgo.

   Ailin, su hija de 24 años, estaba en su dormitorio cuando escuchó los gritos desesperados de su padre. “En un momento se empezaron a escuchar gritos y tiros, fueron como cinco detonaciones. Mi papá defendió la casa y a nosotros y se agarró a trompadas con los chorros. Yo, desde mi dormitorio y mientras bajaba al comedor, escuchaba que papá gritaba que cerráramos el portón automático”, dijo la joven. Y agregó que hace “22 años” que viven en el lugar.

Cuerpo a cuerpo. Todo era gritos, golpes y tiros. Lo que a esa hora de la mañana alteró la calma de la avenida que desemboca en la costanera rosarina. Al parecer los hombres, de entre 35 y 40 años, según declaró Guillermo a la policía, no tenían cómplices ya que no se escuchaba ningún motor de vehículo que los estuviera aguardando.

   El intento de invadir la casa por parte de los delincuentes no duró más de cinco minutos. “No es que por no poder entrar le dispararon a mi viejo. Le tiraron porque él también les pegó”, dijo la chica. Una vez que se les frustró el plan, los ladrones huyeron en dos motos, según observó un vecino que vive enfrente a la casa de la familia K.

   En tanto Guillermo, una vez que pudo zafar y que cerró al fin el portón, una situación que también impidió que los ladrones entraran a la casa, se sentó en un sillón. “Estaba muy ensangrentado y nervioso porque le dieron muchos culatazos en la cabeza y tenía golpes en todo el cuerpo. Eran tres contra uno. Se le notaba un agujero en la pantorrilla y él preguntaba por el perro. En eso vemos que justamente el perro ingresa a la casa y también estaba muy ensangrentado, pero no lastimado, para mi que era la sangre de mi papá o de algún ladrón, no sabemos”, sostuvo Ailin.

   Guillermo se mantuvo lúcido y una vez que pasó el primer momento la familia llamó a la ambulancia y a la policía. Minutos después el abogado fue trasladado a un sanatorio privado donde le detectaron que tenía dos tiros en la misma pierna y sin orificio de salida. “No saben si se los van a sacar o se lo van adejar en la pierna. Eso me dijo mi mamá”, explicó Ailin aún muy asustada.

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