A los tiros desde una moto, hieren a un nene de 10 años
En el barrio Municipal de Grandoli y Lamadrid las balaceras son tema usual de conversación. Existe una especie de normalización de la violencia y lo destacable suele ser el apodo de la víctima o del victimario.

Viernes 21 de Enero de 2011

En el barrio Municipal de Grandoli y Lamadrid las balaceras son tema usual de conversación. Existe una especie de normalización de la violencia y lo destacable suele ser el apodo de la víctima o del victimario. El martes a la tarde dos hombres en una moto corrían a tiro limpio a un par de personajes de la zona. En la esquina de Lamadrid y General Paz tres pibitos de entre 8 y 10 años descansaban debajo de un árbol sobre la vereda e imprevistamente quedaron en línea de disparo. Uno de ellos, Nicolás, de 10 años, recibió un balazo en el abdomen.

“Cuando escucharon los tiros, los pibitos corrieron al pasillo del barrio, como para refugiarse. Pero a Nicolás, que iba último, un balazo lo hirió y quedó tirado debajo de la ventana blanca. Fue una situación terrible”, relató una joven. “Lo que se comenta en el barrio —dijo la mujer en voz muy baja— es que los de la moto venían corriendo a uno de los hijos y un sobrino de Pimpi Camino. El hijo del Negro Juan”, comentó la vecina. “Los Camino son como cien en barrio Municipal y cualquier balacera que pasa se la cargan a los del Pimpi”, agregó un comerciante de la zona. “También es cierto que los que estábamos en el barrio ya tenemos normalizado cierto estándares de violencia y ya no asombra que pase una moto y empiecen los disparos. Estamos muy mal”, indicó el hombre.

A Nicolás lo trasladaron familiares y vecinos al hospital Roque Sáenz Peña. Y de allí fue al hospital de Niños Víctor J. Vilela, donde ingresó a las 18 a quirófano. “Tenía una herida de bala en la parte inferior del hemitórax izquierdo. Se le extrajo el bazo porque había una laceración importante en ese órgano y además una lesión menor en el riñón. La bala quedó localizada en el abdomen
sin generar mayores riesgos”, indicó ayer la vicedirectora del Vilela, Velia Peralta. El niño pasó 24 horas en terapia intensiva y como su evolución fue favorable ayer fue derivado a la sala 1 del Hospital de Niños.

“Cuando me avisaron lo que había sucedido estaba trabajando y me vine urgente para el hospital. Me dijeron que estaba agonizando. Ahora estamos más tranquilos”, contó Gustavo F., padrastro del nene.

Zona caliente. Lamadrid 98 bis se transformó con el correr de los años en un mojón histórico de las crónicas policiales. En ese dirección, a una cuadra de la comisaría 11ª, vivió hasta el 19 de marzo pasado, Roberto Pimpi Camino, el ex jefe de la barra de Newell”s. Pimpi fue asesinado a balazos, la madrugada del día mencionado, a las puertas del desaparecido bar Ezeiza en Servando Bayo 1484. Entre abril de 2002 y enero de 2009 la zona fue una usina de incidentes penales. Algunos muy graves.

El martes a las 15, Nicolás, de 10 años, había salido de su casa ubicada por Alice al 5000. La casa del nene está a unos pocos metros donde se produjeran tres homicidios resonantes: El de Marcelo Martín Coria, apodado Vampirín, 8 de septiembre de 2007. El de Alexander Acosta, de 16 años, apodado Triple 6,el 25 de julio pasado. Y el de Gabriel Maximiliano Sánchez, de 25 años, el viernes 16 de octubre de 2009.

Nico caminó entre los pasillos, hizo el mandado y cuando regresaba se quedó con otros dos nenes de su misma edad jugando sobre la vereda del Municipal, al lado de un árbol y un volquete, en el cruce de Lamadrid con General Paz.

Según los vecinos pasaron por ese lugar dos muchachos corriendo que eran perseguidos por otros dos que circulaban en moto. Uno de los motociclistas disparó varias veces al bulto hacia el lado donde estaban los pibitos. Las fuentes policiales sólo dieron crédito a que una moto pasó por el lugar y abrió fuego hacia ese sector.

Dos en moto. “A Nicolás lo mandé a comprar al quiosco y cuando volvía lo balearon”, relató ayer por la mañana Alba, de 36 años, la mamá del nene mientras se dirigía al Vilela. "Hacía mucho calor y tres pibitos del barrio (uno era Nicolás) estaban sentados a la sombra del árbol. Entonces pasaron dos en una moto que venían corriendo a uno de los hijos del Pimpi y a uno de sus primos, que es hijo del Negro (Alberto Camino)”, relató una mujer.

La mujer no pudo precisar los nombres de los muchachos. “Escuché cinco o seis tiros, me parecieron cuetes. Cuando salí a la vereda vi al nene tirado en el piso”, contó una vecina. “Yo estaba atendiendo a un par de clientes, pero no vi nada. Sólo escuché algo que pareció un disparo y la gente que pedía ayuda”, relató el ferretero que tiene su negocio frente al lugar.

Entre familiares y vecinos trasladaron a Nicolás hasta el Roque Sáenz Peña, pero la gravedad de la herida que le había provocado el balazo motivó que fuera trasladado al Hospital de Niños. Ingresó directamente a quirófano. “Los médicos nos dicen que hay que esperar hasta mañana, cuando se cumplen 72 horas de la operación”, explicó Alba, la mamá de Nico.

Tras estar en terapia intensiva un día, ayer fue trasladado a la sala I del hospital. “Estaba todo más tranquilo, pero desde año nuevo volvieron las balaceras en el barrio”, murmuró una vecina y su  reflexión quedó flotando en el aire. Investiga el hecho la comisaría 11ª.

Los hijos

Dos de los hijos de Pimpi Camino fueron mencionados como implicados en homicidios. Jonathan, de 18 años, fue detenido el 19 de febrero último acusado de haber asesinado a Sebastián Galimany en enero de 2009. El otro hijo, A., hoy tiene 15 años y fue señalado por el crimen de Gabriel Maximiliano Sánchez una semana después.