Distintos Estados evalúan proyectos de ley para legalizar su venta, funcionarios apoyan el consumo de leche cruda e influencers difunden sus supuestos beneficios
Miércoles 29 de Abril de 2026
Los partidarios estadounidenses de la leche no pasteurizada presionan para que este producto potencialmente peligroso esté más disponible y sea más fácil de conseguir, aun cuando un nuevo brote de E. coli por por consumir leche cruda provocó problemas de salud en varios niños.
En las últimas semanas se presentaron más de tres docenas de proyectos de ley que respaldan la leche no pasteurizada en legislaturas estatales de todo Estados Unidos. Cada vez más Estados están en proceso de legalizar su venta.
Funcionarios del gobierno e influencers de internet contribuyen a impulsar este movimiento. El secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., tomó leche no pasteurizada en la Casa Blanca en mayo pasado y antes prometió frenar la “supresión agresiva” del producto. En redes sociales, las publicaciones sobre este tipo de leche se dispararon en los últimos meses, muchas de ellas repitiendo afirmaciones no comprobadas sobre sus beneficios para la salud.
Todo esto alarma a los funcionarios de salud pública, que desde hace tiempo advierten que la leche no pasteurizada puede albergar gérmenes peligrosos. En el brote actual —vinculado al queso cheddar de leche sin pasteurizar de Raw Farm, con sede en California— nueve personas se infectaron con Escherichia coli, entre ellas varios niños menores de 5 años. Una víctima desarrolló una complicación grave que puede afectar su función renal de por vida.
Petra Anne Levin, profesora de biología en la Universidad Washington en St. Louis, dijo que no entiende esta moda. “Si no lamerías la parte inferior de una vaca, ¿por qué beberías leche no pasteurizada? Hay una razón por la que existe la pasteurización”, sostuvo.
La pasteurización elimina los gérmenes al calentar la leche, comúnmente a una temperatura mínima de 71,7 grados durante al menos 15 segundos. Los expertos señalan que no tiene un impacto importante en la calidad nutricional de la leche y salvó a millones de personas de enfermedades transmitidas por alimentos. Pero algunos consumidores prefieren beber la leche no pasteurizada pese al riesgo.
Al reconocer esta tendencia, tanto defensores como críticos exigen cada vez más una regulación federal del producto.
“La gente quiere tener acceso. La salud pública ha perdido la batalla con la leche no pasteurizada”, señaló Mary McGonigle-Martin, copresidenta de Stop Foodborne Illness, un grupo de defensa de consumidores.
Un acceso más amplio de la gente a la leche no pasteurizada probablemente significará más brotes, dijo Donald Schaffner, profesor de ciencia de los alimentos en la Universidad Rutgers. Pero remarcó: “Es algo así como la legalización de la marihuana, ¿no? Si la gente la quiere, deberíamos encontrar una manera de regularla y hacerlo de forma segura”.
Pero, por otro lado, recordó con ironía que ya existe una forma confiable de hacer segura la leche no pasteurizada: “Se llama pasteurización. Y funciona muy bien”.