Pensar desde la intensidad de la vivencia

A un mes de la partida de Elida Rasino los miembros del El Bucle Red la recuerdan e invitan a formar parte de ese proyecto.

Miércoles 24 de Marzo de 2021

Pensar desde la intensidad de la vivencia El tiempo es un asunto serio. Ella lo sabía, lo sentía, por eso su inquietud. Conocía de experiencias en el barrio, en el club, en las fiestas, en la escuela y se refería a ello con seriedad, con la seriedad que merece el espacio público, con la gracia de transitar el pueblo o la ciudad con otros, haciendo de esas relaciones el centro mismo de la existencia.

No andaba con rodeos, generalmente, cuando se encontraba con lo desconocido, podía ser una persona, una situación o un problema, se le encendían los ojos y aparecía la sonrisa ante el desafío, en la mirada y la escucha atenta y sostenida seguramente encontraba una punta desde donde comenzar a tejer palabras y por supuesto ideas.

Daba confianza, transmitía saberes, experiencias, contaba historias y nunca se conformaba con ello, resuenan sus afirmaciones sobre valorar los proyectos realizados e

ir más allá porque es necesario y también posible, y en ese diálogo circulaba una forma sutil de propiciar la participación, de continuar abriendo conversaciones.

En tiempos de pandemia, ella salió al cruce del silencio ahogador, era imprescindible crear, tendríamos que renacer y encontrar o construir, entre muchos, ventanas y puentes a partir de los cuales hilvanar nuevas energías y vínculos. Siempre pensando educación.

Se asombraba y también se enojaba con las injusticias y con la necedad de algunos de nosotros, porque lo que para ella eran soluciones palpables y viables a problemas educativos no tenían visibilidad o un curso de acción oportunos. Y, de todas formas, insistía porque tenía la magia de vislumbrar el porvenir.

Siempre se las ingeniaba para estar presente, con una palabra, un gesto, un movimiento porque a pesar de su humildad y apertura al crecimiento de todos, ella sabía que es referente y referencia, de esos que iluminan el sendero para tropezar lo menos posible.

Nos deja en su legado la fortaleza para continuar buscando formas y concepciones, produciendo proyectos, que otorguen a la educación un lugar privilegiado en nuestras sociedades, que se la comprenda desde sentidos amplificados, con capacidad de transformar los vínculos con lo público y la política. Una educación que amplíe horizontes de conocimientos, que movilice encuentros con lo extraordinario, que se atreva a la transformación de las raíces cuidando las herencias, que trabaje incansablemente por lo justo en ramificaciones simbióticas con todos los seres que habitan el mundo. Una educación que favorezca nacimientos simbólicos igualitarios y sostenga una convivencia colaborativa y materialmente digna para todos.

Sin intención… así, como una ráfaga, sin tiempo, partió...

Querida Élida, aquí quedó tu posta: la asociación civil El Bucle Red “nace como un espacio formado por múltiples voces ciudadanas, abiertas al diálogo, sin banderías sectoriales, que hace un aporte a recuperar a la educación como bien social y derecho humano superior a cualquier interés sectorial.”

El Bucle Red está creciendo y gracias a la participación de cada uno de sus miembros sostendremos ideas, espacios y proyectos educativos democráticos, plurales, creativos… esos que anhelamos para poder contar experiencias de bicicletas y sillones en las tardecitas de las veredas, caminatas y exploraciones nocturnas en nuestros parques y museos, fiestas comunitarias con barrileteadas poéticas, escuelas con menos rejas y más movimientos de cuerpos y pensamientos.

Desde El Bucle Red esperamos que estas palabras resuenen en muchos más y eso nos fortalezca, nos haga crecer juntos, como vos hubieras deseado.

Nos queda la tarea infinita de pensar e invitar a pensar, siempre desde el sentido que únicamente nos otorga lo colectivo, pensar en políticas educativas que transformen, que promuevan un cambio real donde lo instituido dé lugar a lo instituyente.

Nos queda seguir sumando voces, para que el murmullo se vuelva grito, para que la queja se transforme en acción, y para que las brechas y las desigualdades sean cada vez menores. Sumar más voces, más pensamientos, donde la educación sea el motor hacia una sociedad más justa e igualitaria.

Natalia Díaz y Roberto Barbieri

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