Pérez necesitará por lo menos un mes para quedar apenas limpia
El intendente habló del desasosiego que se vive en la ciudad, la más castigada Empleados y voluntarios trabajan sin respiro para despejar los espacios públicos

Domingo 08 de Febrero de 2009

Pérez.— El panorama desolador que dejó el temporal del lunes en esta ciudad provocó un alarmante daño moral en los habitantes, que entre angustia e impotencia no se explican cómo la naturaleza pudo manifestarse con tanta furia. Sin respiro, personal municipal y voluntarios despejan los espacios públicos de los restos del caos, y estiman que sólo la limpieza de la trama urbana llevará no menos de un mes.

  Al borde de las lágrimas, el intendente Darío Corsalini detalló a La Capital la ayuda brindada a los afectados y en este marco relató el desasosiego general que se vive en Pérez, que para muchos no fue azotada por una simple tormenta, sino por la cola de un tornado. Incluso habría fotos de este fenómeno que serían remitidas a organismos competentes para su evaluación.

  "Evidentemente estamos en un corredor climático complejo que no ha escapado a tornados, pedradas salvajes y una inundación, por lo que debemos prever condiciones distintas para tratar las crisis. De todas maneras, hemos adquirido un buen desarrollo en cuanto a cómo defendernos y cómo actuar. Hoy tenemos esos mecanismos aceitados", señaló el mandatario local.

  En ese sentido, el subsecretario de Protección Civil de la provincia, Marcos Escajadillo, hizo un balance positivo del operativo implementado en las localidades afectadas, y destacó la importancia de aplicar estrategias de prevención y actuar organizadamente (ver página 36).

 

 

Desasosiego. Además del daño estructural queda el daño moral. "Cada vez que nos reunimos para tratar el tema, más que una reunión parece un taller de terapia grupal. La gente se pone triste y la situación se vuelve más compleja. Los floricultores, por ejemplo, ya no quieren saber más nada. No saben cómo seguir. Su rubro fue arrasado en un 90 por ciento. La zona agrícola fue devastada, sólo quedaron los palitos", señaló Corsalini.

  El temporal no diferenció a humildes y acaudalados. Así como voló techos y derrumbó paredes de casas precarias, también atacó lujosos chalets y dejó a la mitad de la ciudad sin teléfono, luz, cable ni alumbrado público. "Los splits de algunos aire acondicionado se desprendieron como si fueran los botones de una camisa".   La situación con los árboles caídos o literalmente arrancados por el viento es, en palabras de Corsalini "fatal, patética. Por cada cuadra se están sacando 3 cargas de volcador con troncos reducidos, ramas y hojas; es decir, unos 24 metros cúbicos por cuadra", graficó el intendente.

  De 7 a 20, un total de 65 cuadrillas comunales trabajan con motosierras y camiones para despejar la vía pública y los desagües principales. Hoy descansará el personal municipal y dará lugar al grupo de defensa civil juvenil y otros voluntarios.

 

Asistencia. En el salón multifunción del municipio ya no quedan evacuados y gracias al aporte provincial y nacional ya se entregaron chapas, colchones y órdenes de compra en materiales de construcción de mil pesos cada una, para afectados de bajos recursos.

  "El abordaje de lo crítico se terminó ayer (por el viernes) y a través de Acción Social restan relevar más de 50 domicilios, cuya situación no es tan crítica. Tenemos pedidos de unos 70 vecinos con árboles desmoronados sobre sus casas", detalló Corsalini, quien dentro del caótico cuadro rescató que "la única bendición es que este temporal no mató a nadie en nuestra ciudad".