Lunes 06 de Abril de 2020
La pandemia impactó en la línea de flotación de los sectores productivos del país, por lo que impuso un escenario impensado con el aislamiento social y obligatorio. Recurso indispensable desde lo sanitario, pero con un alto costo económico que exigió una salida eventual y temporal a los industriales y fabricantes para escapar de una situación de asfixia. Uno de los tantos ejemplos es la empresa Farmquip.
Con esa iniciativa no sólo eludieron un extenso lapso de inactividad sino que también consiguieron que su pyme se mantuviera operativa y con sus 50 trabajadores activos.
En esta reconversión la firma santafesina contó con el invalorable aporte de proveedores de equipamiento médico, muchos de los cuales eran importados, y de esa forma empezaron a cubrir una demanda que ya no podía ser satisfecha desde el exterior.
El primer pedido fue de 100 camas, para lo cual encargaron todo lo necesario, tanto en lo logístico como en los insumos necesarios.
De esta forma, con todas las medidas preventivas sanitarias por el coronavirus, la empresa es una de las firmas proveedoras de camas especiales para sanatorios y hospitales, producción con la que cubre los costos operativos y desarrolla una tarea en pos de un mejor sistema de salud.