Un argentino desde Wuhan pide que el país respete el aislamiento
Javier Pérez hace años que está radicado en China y cuenta cómo es vivir en la ciudad donde nació la pandemia

Miércoles 01 de Abril de 2020

Javier Pérez tiene 44 años. Es uno de los tantos argentinos que procuró en el exilio un porvenir que en su propio país le resultaba esquivo. Esa búsqueda lo llevó en el 2006 a China. Y hace tres años el destino lo llevó a Wuhan, donde vive con su familia, su esposa Joy Chen, su hija de cuatro años y su hijo de sólo 10 meses. Sí, allí en la ciudad en la que nació la pandemia. El origen del coronavirus.

Pérez cuenta que "por el momento sólo podemos circular los que trabajamos en relación de dependencia en industrias", y completa detallando que los comercios no esenciales continúan cerrados, en un período en el que la capital de la provincia de Hubei de a poco transita el camino hacia la normalidad.

Rememora que las primeras dos semanas de aislamiento "fueron muy duras porque no sabíamos si teníamos la enfermedad".

“Esto no es joda, hay un momento en el que el sistema de salud colapsa y uno no puede enfermarse ni de coronavirus ni de nada, la sensación es muy fea, por eso hay que ser responsables”, sentenció Pérez, quien a la distancia recomienda a los argentinos cumplir a rajatabla la cuarentena.

Tras dos meses de estricto aislamiento, Javier por octavo día sale de su casa para trabajar en una fábrica automotriz en la que es gerente de planta.

“Al día de hoy los restaurantes y comercios que no son esenciales permanecen cerrados. Habilitaron el funcionamiento de las industrias y continúan abiertos los mercados, estaciones de servicio y farmacias que nunca cerraron”, explicó.

Esto no es joda, el sistema de salud colapsa y uno no puede enfermarse de nada, la sensación es muy fea, por eso hay que ser responsables"

La ciudad en la que viven alrededor de 11 millones de personas aún permanece con los accesos cortados a excepción de la estación de tren, narra Javier, pero aclara: "El tren se habilitó sólo para los que habían quedado varados afuera y quieren volver, siempre y cuando tengan forma de demostrar que son residentes de Wuhan y que los están esperando para trabajar”.

Los habitantes de Wuhan tiene la obligación de bajar una aplicación en su celular que les asigna un código QR personal e intransferible. La aplicación tiene tres colores: rojo para el que no se puede mover de su casa, amarillo para los que tienen restricciones y verde para los que pueden circular.

Al respecto, Pérez describe: “A cada lugar que vas tenés que pasar tu código QR, esto no sólo te habilita a ingresar, sino que además permite hacer un seguimiento de la circulación para detectar si pasaste por algún lugar donde se haya enfermado una persona”. Y como ejemplo indicó que "hoy llamó un empleado diciendo que la aplicación lo había puesto en rojo porque ayer fue a comprar a un supermercado donde otra persona que había estado allí tenía en su casa a alguien con fiebre".

Javier también comenta como fue la progresión de las medidas en Wuhan: “Las restricciones fueron paulatinas: el 23 de enero se cortaron los accesos a la ciudad, lo cual fue todo un tema porque muchas personas se habían movilizado por el Año Nuevo Chino. Luego se determinó que se podía salir solo a comprar artículos esenciales (comida, farmacia), después que no se podía usar el auto y finalmente no se podía salir de la casa por ningún motivo”, le dijo a Télam.

Durante ese período de restricción total, las compras debían realizarse por delivery, lo que obligó a implementar compras comunitarias y contratar más trabajadores para facilitar los repartos.

Tras comentar lo complicado que fueron los primeros 15 días de aislamiento, admitió que en un momento pensó en emigrar con su familia. "Esa etapa fue terrible porque era todos los días la esperanza puesta en eso. Casi todos los argentinos que estaban aquí lograron irse. La última opción fue el vuelo a Ucrania, pero no pudimos irnos porque mi esposa era china. Entonces comenzamos a aceptar que no íbamos a podernos ir y teníamos que tratar de pasarla lo mejor posible y nuestro ánimo mejoró”.