Sábado 02 de Mayo de 2020
Estados Unidos trabaja en medidas de represalia contra China por su gestión del foco del contagio del coronavirus en la ciudad de Wuhan, en especial durante diciembre pasado y las primeras semanas de enero, cuanbo Beijing minimizó y ocultó información vital, haciendo posible que el virus se expandiera, primero en Asia y luego en el resto del mundo. Donald Trump ya dijo en reiteradas ocasiones que planea demandas multimillonarias contra China "por el daño infligido no sólo a EEUU sino a todo el mundo". Hay además senadores republicanos que preparan proyectos de ley con las que se retiraría a China la inmunidad de la que gozan los gobiernos extranjeros para que las autoridades chinas puedan ser denunciadas ante juzgados de EEUU.
En medio de esta creciente desconfianza, Beijing rechaza una investigación internacional que han pedido los gobiernos de EEUU, Reino Unido, Alemania, Australia y Suecia, que le reprochan su falta de transparencia. "Nos oponemos a investigaciones arbitrarias basadas en la presunción de culpabilidad de China", declaró el martes pasado el viceministro de Exteriores, Le Yucheng. Varias son las opciones que la Casa Blanca evalúa y que le fueron presentadas a Trump ayer. La que más enteros ha ganado es la de demandar al gobierno chino por daños y perjuicios con petición de indemnizaciones de miles de millones. Pero otros asesores del presidente proponen ir más lejos y cancelar el pago de deuda en concepto de indemnización. La deuda de EEUU con China era en febrero de más de un billón de dólares. Uno de los principales aliados de Trump en el Capitolio, el senador republicano Lindsay Graham, dijo recientemente que "China debe pagar" por mentir sobre el coronavirus. En el Senado, Tom Cotton y Josh Hawley están trabajando en una propuesta para retirarle la inmunidad diplomática a China y poder denunciar a sus dirigentes en juzgados norteamericanos. Según Cotton, el coronavirus es un "ataque deliberado y malicioso" de China contra el resto del planeta.
Desde que se declaró la pandemia, Trump alternó alabanzas al presidente Xi Jinping, por cómo ha gestionado la crisis, con duras criticas al régimen comunista. Llegó a referirse al coronavirus como "el virus chino", algo que cambió por "virus de Wuhan" ante las protestas diplomáticas de Beijing. Según dijo el presidente ahora, el virus "debería haberse cortado de raíz en China, debería haberse combatido en el foco, pero no fue así y ahora hay 184 países en un infierno".
Al régimen del Partido Comunista le preocupa que empieza a crecer en EEUU, la amenaza de esas demandas multimillonarias y el default de deuda. La semana pasada el fiscal general de Missouri, Eric Schmitt, presentó la primera querella acusando a China de haber mentido sobre el virus y exigiendo indemnizaciones.
"No hay ninguna ley internacional que apoye culpar a un país por simplemente ser el primero en informar de una enfermedad", se defendió el viceministro chino Lu, quien tildó la demanda de "absurda y farsa política".
El viceministro chino Le acusó a EE.UU. de estar politizando la pandemia y aseguró que «China no ha encubierto nada». Pero, a su juicio, «algunas figuras están politizando este Covid-19. Lo usan para estigmatizar a China y esto es algo que no queremos ver». Como las críticas vienen tanto de los republicanos como de los demócratas, que se han acusado mutuamente de no saber manejar sus relaciones con Pekín, Le denunció que era «corto de miras» e «irresponsable» buscar réditos electorales de esta crisis. Además, avisó de que la sociedad china estaba «enfadada» y «tenía derecho a expresar su rabia» contra EE.UU. por politizar la pandemia.