"Soy un fanático de Central por todo lo que me brindó como jugador"
Osvaldo "Pichi" Escudero, actual entrenador de Santa Tecla (El Salvador), se reconoció como un acérrimo bielsista. "Me considero un enamorado de (Marcelo) Bielsa", dijo el exjugador canalla.

Martes 14 de Abril de 2020

“Soy un enfermo del fútbol y por eso a Central lo sigo siempre”, dijo Osvaldo “Pichi” Escudero, actual técnico de Santa Tecla (El Salvador), y donde se encuentra realizando la cuarentena más allá de que tenía intenciones de regresar a la Argentina por un tiempo hasta que pase la pandemia del coronavirus. Hoy, encerrado en su casa en San Salvador junto a su familia, el exdelantero canalla, entre otros tantos equipos, habló con La Capital y contó que “soy un enamorado de Bielsa” por su forma de juego y la que pregona en el equipo que actualmente conduce. A la vez, insistió en que “me considero un fanático de Central por todo lo que me brindó como jugador”; recordó el mundial juvenil de Japón 79, donde la selección nacional logró el título de la mano de César Luis Menotti, y opinó sobre esa puja popular de quién es el mejor: Lionel Messi o Diego Maradona. "A los dos hay que admirarlos”, afirmó.

El Pichi cumple con el aislamiento en ese país de Centroamérica ya que no logró salir antes de que se cerraran los aeropuertos. “Se dio todo bastante rápido. Como el torneo no se definía si seguía o no, porque la idea era que se jugaran los partidos a puertas cerradas, eso nos hizo esperar y cuando quisimos volver ya estaba todo cerrado. Nos encontró sin poder viajar, así que hay que acatar todo lo que dicen para respetar la cuarentena”, relató el expuntero.

- Por lo que se informa el tema está bastante controlado en ese país.

- Sí. La verdad que todo esto que estamos viviendo parece un sueño, una película. El presidente fue uno de los primeros en cerrar las fronteras e impedir el ingreso de gente de China, España e Italia, los países más castigados. Fue una idea muy buena porque no hay tantos contagiados ni muertos. Además, hay que tener en cuenta que este país no tiene la tecnología en salud como otros y por eso hay que tomar recaudos para que no empeore la pandemia.

- ¿Cómo es la vida en El Salvador, qué te sedujo para ir a trabajar ahí?

- Esta es la cuarta vez que vengo a dirigir. Este país me dio trabajo y siempre me fue bien. Tuve la suerte de que con el grupo que comandé en 2014 hicimos buenas campañas y hasta el equipo logró salir campeón. Fue la primera vez para el club en primera división. Además, los conjuntos los hago jugar de manera ofensiva. Más allá de que tuve grandes maestros, me nutrí con Bielsa, Pep Guardiola… De todos los técnicos que tuve agarré un poco y lo volqué en mis equipos. La idea de jugar rápido, a dos toques y de pensar siempre en el arco de enfrente. De esta forma me ha ido bien. Fue una camada de jugadores que entendieron el mensaje. Ser profesionales, que en estos países cuesta mucho que lo hagan. No todos lo entienden y ellos lo hicieron y por eso salieron campeones.

- Por lo que decís te considerás un bielsista.

- Sí, soy un enamorado de Bielsa. Agarro lo mejor porque si sigo las locuras de él se complica, ja. A veces en algunas canchas no se puede jugar de esa manera que pregona, pero soy un fanático de él, de Guardiola y de Menotti. Eso de meter gente en el área, correr y a la hora de defender lo hacemos todos.

- ¿Sos “loco” de los videos también?

- No exagero con los videos, ja. Es una herramienta para corregir, pero no sólo se deben mostrar los errores sino también las virtudes. Si no los jugadores van a decir que sólo veo las fallas. Hay que hacer de las dos cosas. Siempre es bueno mejorar y que se potencie al jugador a base de los errores.

Embed

- En tu paso por Central lograste el título (86/87) y de la mano, nada menos, que de Don Angel Tulio Zof.

- Tengo mis mejores recuerdos de uno de los tantos clubes en los que jugué. Soy un fanático de Central, de todo lo que me brindó como jugador. Si bien llegamos con un equipo donde arribaron varios futbolistas, se formó uno muy bueno. En la primera ronda no nos fue bien y hasta la gente nos silbó en un empate en el Gigante con Instituto. Zof ayudó mucho porque pregonó el hecho de que había que salir a ganar siempre en cualquier cancha; no especulaba nunca y había que atacar en todo momento. Además, teníamos un gran conjunto con conductores como Omar Palma y el Pato Gasparini. Nunca me entendí tanto con alguien como con Gasparini. Con Palma también, no había tanta conexión, pero el Negro en los últimos metros te mataba por la velocidad y la pegada. En las prácticas Palma, Galloni y Gasparini entrenaban tiros libres. Y Fosatti, que era el arquero, sólo atinaba a decir: “Golazo”. También había una defensa bárbara. Estoy orgulloso de haber participado de ese equipo. Y fuimos protagonistas también en el 88 y 89.

- ¿Seguís atento y enganchado a lo que pasa en Central?

- Tengo en este país para ver el fútbol argentino y cuando juega Central, si me coincide con una práctica de mi equipo, lo cambio para poder verlo. Soy enfermo del fútbol y a Central lo sigo siempre, como también a Racing e Independiente. Central es uno de mis preferidos.

- Jugaste algunos clásicos con Newell’s, ¿qué recordás de esos partidos?

- Jugamos uno en cancha de Vélez porque se había suspendido un estadio e hice un gol. Me fue bastante bien en los clásicos. Una vez me tocó un marcador que era un pibito y me costó pasarlo. Nunca había sufrido tanto para poder superarlo. Al final del encuentro me acuerdo que lo felicitaron porque me marcó bien. Resultó ser (Roberto) Sensini, quien hizo una enorme carrera. Después me acuerdo de otro que ganamos con gol del Patón Bauza. Eran y son partidos especiales por cómo lo vive la gente en la semana y después de que se juegue. Es, sin dudas, uno de los más tradicionales de Argentina.

- Mencionaste que se había suspendido una cancha, algo que en la actualidad parecería normal porque pasó otras veces por la locura de algunos y la violencia.

- Sí, pero es un problema cultural. No se cambia eso de odiar al equipo rival. Uno sueña que sea como Europa que se juntan las hinchadas. Pero es una cuota pendiente que se pueda ir a las canchas todos en familia como antes.

- Hay una pregunta que muchas veces se hace en esto de buscar quién fue o es el mejor del mundo, más allá de que no debería hacerse esta comparación porque son diferentes. Pero está siempre: ¿Maradona o Messi?

- En vez de compararlos soy uno que tiene la idea de que hay que disfrutar de los dos que nos tocó en suerte. A Diego lo disfruté en los entrenamientos además de los partidos. Fue un jugador tremendo que tenía todo. El temperamento es la diferencia, jugaba con lesiones o problemas físicos, se ponía el equipo al hombro. Pero lo que hizo Messi en estos años nadie lo podrá igualar en estadísticas. ¿Cómo puede ser que un jugador pueda mantener a un nivel de 8 o 9 puntos? Jugué al fútbol y he tenido partidos buenos y después me caía en otros. Este juega de 8 a 10 puntos no un encuentro, sino que lo hace desde hace diez años. No sé cómo se lo puede criticar. No nos dio un título mundial, pero Messi no tuvo la suerte de Diego que lo ayudó Valdano, Burruchaga y el Tata Brown. Si Messi hubiese tenido la ayuda de Palacios o Higuaín y no fallaban en sus definiciones en cotejos determinantes hoy se opinaría de manera diferente. Hay que disfrutar a Lionel y ojalá que siga aportando talento en la selección. No hay que entrar en comparaciones sino admirarlos.

- Vos lograste un título y fue en Japón, en el juvenil del 79. Muchos recuerdan ese equipo más allá de que no había tanta tecnología como ahora y que se pueden ver partidos en cualquier lugar.

- Teníamos todo en contra. La tecnología no estaba, pero la gente nos acompañaba desde lejos. Cuando nos recuerdan de ese equipo todos dicen que valía la pena verlos a pesar de que era de madrugada. Son particularidades que tuvo la hazaña de ese conjunto. El año pasado se cumplieron 40 años de aquel título y armamos un grupo de wasap con todos los muchachos. A mí que me toca estar tan lejos de la Argentina y se hace muy duro. Ellos me hacen compañía y me dan fuerza hasta que salgamos de esto.

- Me dijeron que hay un par que no están en ese grupo.

- Sí, es verdad. Son jugadores que quisiéramos que estén, pero es respetable la decisión que tienen. Nos gustaría que estuvieran Maradona y Ramón Díaz.

- ¿Hablaste con Diego en este tiempo?

- Ningún contacto. La última vez que lo vi fue en Casa Amarilla, donde jugamos un amistoso de veteranos de Boca contra Argentinos. Se había hecho la operación de cinturón gástrico. Estaba muy bien y de buen ánimo; nos sacamos fotos. Fue lindo volver a verlo.