Domingo 17 de Mayo de 2020
Hasta ahora, las estadísticas son favorables. Rosario llegó a 20 días sin nuevos casos de coronavirus (ayer se sumó uno) y casi el 90 por ciento de las personas con diagnóstico positivo están recuperadas, por lo tanto la ciudad ya no sería considerada una localidad de circulación comunitaria del Covid-19 (ver página 5). Sin embargo, aún es temprano para festejar. Funcionarios de salud y especialistas coinciden en que aún nos queda más tiempo de convivir con el virus. Y que en esta nueva etapa será fundamental mantener los cuidados de higiene y distanciamiento social, tanto como los controles en los accesos viales a la provincia.
"Hay que ser prudentes, moderados y evitar las declaraciones exitistas; porque seguimos trabajando intensamente en todas las dimensiones de esta nueva etapa de la pandemia", advierte categórico el secretario de Salud del municipio, Leonardo Caruana.
Rosario lleva 99 casos confirmados y un fallecido. Hasta el viernes, había 88 pacientes recuperados, es decir que habían cumplido el período de aislamiento, ya no presentaban síntomas y tenían dos análisis negativos para la enfermedad. Durante esta semana, si todo sale bien, la mayoría de los infectados tendrían el alta.
De esta forma, podría decirse que la ciudad sorteó en forma controlada la primera etapa del brote. "Tuvimos situaciones de personas que contrajeron el virus sin tener antecedentes de viaje ni contactos cercanos con infectados, donde pudimos actuar precozmente. Con intervenciones territoriales y con el seguimiento de la historia de las últimas 72 horas de cada uno de los casos confirmados, lo que nos permitió aislar sospechosos y actuar precozmente", señala Caruana.
Pero advierte que "ya nos estamos preparando para un segundo brote, con características distintas. Porque hay varias provincias cercanas con una fuerte relación con la ciudad y con la provincia y una alta circulación del virus". Así como ante se prestaba atención a los viajeros que regresaban de otros países, en esta nueva etapa "hay que focalizar el movimiento interno del país, monitorear los accesos a la ciudad y garantizar los cuidados a las personas que vienen de provincias con antecedentes de circulación comunitaria".
Según describe se trata de otra etapa de la enfermedad "con un final que no conocemos todavía, ya que no podemos extrapolar los modelos predictivos de otros países, con contextos sociales y políticos distintos". En síntesis, cada lugar tiene que hacer su propia experiencia.
Para el secretario de Salud municipal, la pandemia "desafía la forma en que las sociedades nos organizamos. Nosotros venimos de una historia de mucha complejidad en lo social, en lo económico que nos demandaba estar colectivamente juntos, casi desesperadamente juntos. Pero paradójicamente, mientras tanto tenemos que estar separados. De esto vamos a salir juntos, pero momentáneamente estaremos separados", afirma.
En esta nueva etapa, que incluye también el reinicio de numerosas actividades económicas "más que nunca hay que apelar a la responsabilidad individual y colectiva, tenemos que ser más comunidad que nunca en términos de cuidados, en cumplir con los protocolos en las empresas y mantener las medidas de prevención".
"Es fundamental en esta etapa hablar de la conciencia colectiva, hay que estar atentos para que no pase nada", señala Damián Lerman, infectólogo y vicedecano de la facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario.
A través de un voluntariado y en acuerdo con la provincia, la facultad tiene a su cargo el seguimiento telefónico del estado de los pacientes con diagnóstico de coronavirus y sus familiares.
A diario, graduados de la facultad, llaman por teléfono para seguir el estado de las personas infectadas y acompañar a su familia. Para los profesionales, los "casos positivos" registrados por las estadísticas tienen nombre y apellido. También sus familiares cercanos.
Además de acompañar la evolución de la enfermedad y verificar el tipo de atención que requiere el paciente, desde la facultad se realiza otra tarea fundamental para prevenir contagios: la llamada "pesquisa de síntomas", ni más ni menos que prestar atención al estado del grupo familiar y los contactos cercanos del paciente para descartar que estén contagiados.
Para Lerman, no es casual que Rosario lleve tres semanas sin casos positivos. "Tiene que ver con una buena lectura del gobierno nacional de la situación y con una decisión política del gobierno nacional de decretar tempranamente una cuarentena profunda", dice. Pero hay más: hubo un buen acatamiento de la población a las medidas anunciadas desde la presidencia.
"Hubo una conciencia colectiva de hacer caso que, por supuesto, con el tiempo se hizo más complejo de sostener. Aunque, de todas formas, con la flexibilización de las restricciones la gente sigue acatando medidas fundamentales como el uso del barbijo en la calle y el respeto al distanciamiento social", asegura.
Convivencia
Si bien celebra que se haya logrado torcer la curva de casos, Lerman advierte que "esto no implica que podamos relajarnos". A partir de ahora, considera, viene un periodo de "convivencia con el virus", por eso al momento de salir a la calle "es mejor tener la guardia alta y respetar las medidas de prevención".
Para explicar mejor en que consiste esta nueva etapa, hace un paralelo con el atentado que sufrió Nueva York el 11 de septiembre de 2001. "Después de las Torres Gemelas cambió la vida de las personas, la forma de viajar y de salir o entrar de los países no fue la misma. Creo que después del Covid tiene que pasar lo mismo".
El desafío para el Estado, señala, se resume en la gran posibilidad de estar presente. "Si en la provincia hay menos casos que en otros lugares del país es porque tiene un sistema de atención primaria de la salud muy importante".
Ahora, dice, la gran tarea es "educar, insistir sobre la necesidad de cuidarnos y de cuidar a los otros y de ser empáticos". Esa es la clave.