Reconstrucción económica y social, prioridades de Rosario
El intendente Pablo Javkin traza la ciudad después del aislamiento: cómo será la vida social y qué cambiará en la manera de relacionarse.

Domingo 10 de Mayo de 2020

Rosario se prepara poco a poco para vivir ya sin un encierro estricto, pero con distanciamiento social y todas las medidas de prevención. Tras la flexibilización de la cuarentena, la ciudad no volverá a ser la misma que hasta el 20 de marzo, día en el que comenzó la cuarentena para detener la pandemia del coronavirus.

   Construir una “nueva normalidad” implica establecer prioridades. Resolver cómo se va a mover la ciudad. Definir qué va a abrirse, cuándo y de qué manera. Diseñar el esquema de lo que se va a poder hacer en el corto plazo, y qué actividades deberán esperar un tiempo. En exclusiva con La Capital, el intendente Pablo Javkin trazó un mapa de cómo imagina que será esa Rosario del futuro próximo.

   “Se viene un tiempo de reconstrucción económica y social, de ajustar todos los lazos”, dijo. Las prioridades del municipio estarán, ante todo, “en la salud y lo social”, y luego lo que genera el movimiento económico más fuerte de la ciudad: “Liberamos los oficios ligados a la construcción, el cuentapropista que se genera el mango día a día. En lo industrial se ha podido avanzar con protocolos y reglas de movilidad. Ahora, vendrá la apertura del comercio”, enumeró.

Nueva realidad    

Está claro que hoy no están dadas las condiciones para la libre circulación, ni para la vuelta de los espectáculos públicos. Habrá que olvidarse por algún período de los recitales y encuentros masivos, de la peatonal y los shoppings llenos de gente, de las cervecerías y restaurantes atestados, de los boliches, de los cines y teatros a sala llena. La vida cotidiana cambiará. Los viajes en colectivo, ir a un local de ropa o a una peluquería serán totalmente distintos.

   “Durante un tiempo, que dependerá de algo hoy desconocido, va a haber que reconfigurar la forma en la que se comparte un espacio común. No vamos a poder seguir aglomerándonos en lugares pequeños”, aclaró el intendente. “Por supuesto dependerá de una eventual vacuna, es un cambio tan abrupto y tan inédito que cuesta darse cuenta mientras lo vivimos, pero va a marcar a toda una generación”, pronosticó.

   En ese sentido, desde el gobierno local aclararon que el filtro que aplican para pensar nuevas actividades consta de una serie de requisitos: no generar aglomeración de gente, no saturar el sistema de transporte, que tengan que ver con la reactivación económica, y que cuenten con protocolos aprobados. Siempre con el respeto de todas las medidas de prevención.

   En cuanto a los próximos pasos, Javkin aventuró que “si la curva sanitaria sigue siendo positiva, habrá que pensar si se puede en cantidad reducida abrir lugares de gastronomía, o algunas actividades sociales que se puedan ir recuperando, como el paseo de los más chiquitos”.

   El método para sumar rubros será “ir definiendo actividades, esperar los 14 días para ver el impacto sanitario y revisar”. El anhelo del titular del Ejecutivo local es “hacerlo paulatino y no tener que retroceder”, aun “sabiendo que es difícil prever cómo va a funcionar el virus en el invierno”. El objetivo es “tener la menor cantidad de enfermos,internados y fallecidos”, y después “ver la posibilidad, según lo que vaya pasando en el resto del mundo, con las actividades deportivas y clases”.

Lazos    

Pero la cuarentena tendrá también, probablemente, efectos sobre la forma en que se relacionan las personas. “Esto va revalorizar la mirada sobre el otro, porque claramente somos más interdependientes de lo que pensábamos. Crecerá la confianza ligada a la cercanía. En un mundo más interconectado informativamente y menos físicamente, aquello que conocemos,con lo que compartimos cosas, va a tener una importancia mayor”, advirtió el abogado. En este marco, adelantó que “es una gran oportunidad para pensar mucholo local junto a lo global. En cuanto a las prácticas de consumo, el comercio del barrio, al que conozco, al que ubico”.

   Otro aspecto que cobrará importancia, según el mandatario,es el hecho de disponer de espacio público común. “Cuando se pueda salir, el distanciamiento nos va a exigir más superficie”, dijo. Mencionó también “la apuesta por la atención primaria de la salud”, y consideró que ambos aspectos “son una reivindicación de Hermes Binner que hoy nos posicionan bien como ciudad”. En tercer lugar, destacó “la red de lazos con las organizaciones que trabajan en territorio”, desde lo alimentario y para la prevención cuando aparece un caso en las barriadas.

   ¿Qué pasará con la vida social y los lazos? Para responder, Javkin apela a Nueva Zelanda, un país con muchas restricciones que empezó a permitir algunas salidas. “La primera ministra de ese país (Jacinda Ardern) habla de la burbuja de contactos, que se va ir ampliando de a poco: primero los de confianza, la familia, los amigos más cercanos, y luego ir ampliando y estirando la burbuja. La confianza y lo conocido va a tener un valor grande. Cuando se pueda salir afuera, vamos a ir a un lugar que conocemos”, sostuvo.

   Por otra parte, destacó que “el respeto es un valor que tenemos que recuperar, y se manifiesta también desde las normas comunes que adoptamos para cuidar al otro, como taparnos la boca para no contagiarlo. Esto nos ha permitido reforzar eso”, marcó. Y aseguró que le gusta “esa idea rosarina de creer que conocemos al de al lado. Es parte de lo que nos permitió trabajar bien algunas cosas en conjunto”, analizó.

   Por último, presagió que ganará terreno “el debate en torno a la cuestión ambiental, porque esto nos muestra los límites de algunas cosas, sobre todo en términos de la movilidad y la planificación de las ciudades”. Para el intendente, sucederá “algo similar a lo que pasó con otras grandes pestes, que provocaron cambios en la construcción, en cuanto ala ventilación y la amplitud de los espacios”. Y citó como ejemplo al Hospital Carrasco, “pensado para enfermedades infecciosas hace 100 años, y que termina siendo trinchera inicial de la batalla contra esta pandemia”.

   Serán tiempos de incertidumbre, de marchas y contramarchas. Pero el Estado sigue siendo el actor que mejor puede trazar el camino, con el bien común como horizonte,en busca de la construcción de lo que sin dudas será una nueva forma de vivir en la ciudad.