Domingo 19 de Abril de 2020
La historias de rosarinos varados en el exterior que pugnan por volver a su país en medio de la crisis sanitaria desatada por el avance del coronavirus se multiplican día a día, y los casos aparecen en casi todos los rincones del mundo.
Carla Dotta tiene 28 años y es licenciada en trabajo social por la UNR. Vive en la zona sur de Rosario, pero trabaja en el hospital Eva Perón de Granadero Baigorria. Allí realiza el tercer año de la residencia interdisciplinaria en Salud Mental.
Desde hace un mes está varada en Barcelona, adonde llegó en febrero a hacer una rotación formativa y laboral en una organización de salud mental comunitaria. Si bien la práctica duraba 90 días, a mediados de marzo, cuando se desató la pandemia, la actividad se suspendió y quedó atrapada en España, donde dice que la situación es “muy complicada”.
Dotta contó que le tomó dos años organizar el viaje y juntar ahorros para costearlo, ya que le pagaban un sueldo pero el resto corre por cuenta de los residentes. Está parando en un departamento que comparte con una argentina, una brasileña y un español, lo que por ahora le brinda un soporte económico y afectivo. “Tengo ese privilegio. Pero hay compañeros que están en situaciones muy malas”, señaló.
Volver a ayudar
La trabajadora social dijo que junto a otros 130 profesionales de la salud argentinos que están en su misma situación en Europa, armaron un colectivo para pedir ayuda y volver a trabajar en el país. La mayoría está en España y están organizados en un perfil de Instagram llamado “Médicos argentinos varados”. Sin embargo, aunque intentan comunicarse con consulados, embajadas y aerolíneas, aún no han recibido respuestas positivas.
“Como muchos otros argentinos, queremos volver a nuestras casas, a nuestros afectos, pero como trabajadores de salud también deseamos ayudar en nuestro país, por lo que pedimos un vuelo de repatriación o sanitario”, dijo la joven profesional.
En Granadero Baigorria, recordó, se está terminando de construir un hospital modular para enfrentar el pico de contagios. “Estamos contratados y se necesita personal, porque los que trabajan en salud se contagian, hay muchas licencias. Pero desde acá no podemos hacer nada. Queremos aportar en la salud pública de nuestra ciudad”, lamentó.
En lo específico sobre la salud mental, dijo que “es indispensable la atención en medio de una emergencia sociosanitaria, además de la salud orgánica que es lo primario, con abordajes sociales y acompañamientos subjetivos”. Esto se debe a “la conmoción de las cotidianidades y sus consecuencias” por la irrupción del virus.
En ese sentido, detalló que en la residencia en el Eva Perón se abocan principalmente al trabajo en urgencia, atendiendo las situaciones de guardia de salud mental del hospital, pero también sostienen otros dispositivos como consultorio externo e interconsultas. Asimismo, existen otros espacios colectivos como el taller de radio y el taller de música, que describió como "una apuesta a la promoción de salud desde una perspectiva ampliada".
Planificar
Sobre su caso personal, detalló que Aerolíneas Argentinas le canceló su vuelo de vuelta, que había sacado para la última semana de abril, y ahora intenta reprogramarlo pero recién habría fecha para fines de mayo o a partir de junio. Es decir, no hay ningún tipo de certezas sobre su regreso.
“Cancillería solo nos hizo llenar un formulario por correo electrónico, donde relevan las situaciones de gravedad por lo económico, la situación de salud o la edad. Todas las instituciones y organismos están explotados, desbordados, somos un montón”, admitió.
Lo que pretenden, aclaró Dotta, es “un cronograma planificado de regreso” para paliar la angustia y la incertidumbre. “Apoyamos las medidas del gobierno para cuidar a la población, pero necesitamos un panorama aproximado de qué va a pasar”, pidió.
Poco a poco, y a partir muchas veces de la exposición de sus historias en los medios de comunicación, algunos rosarinos van logrando volver a su tierra. Todos se muestran dispuestos a cumplir la cuarentena obligatoria y los exámenes de salud pertinentes cuando lleguen a casa.
En el caso de los profesionales de la salud, la importancia es doble: una vez pasados los 14 días sin síntomas, servirán además en sus puestos del sistema sanitario para hacer frente al avance del virus y sus nefastas consecuencias. El país los espera.