Presión por la economía y la carta oficial del impuesto extraordinario
El presidente sigue privilegiando la cuestión sanitaria. Avanza con cautela en Diputados el gravamen para las grandes fortunas.

Domingo 12 de Abril de 2020

Alberto Fernández prefiere hablar de “cuarentena administrada” antes que de “flexible”, sin embargo, si algo mostró hasta hoy —desde el inicio de la pandemia—, fue plasticidad para adaptarse a cada momento, y así mantener la autoridad presidencial. Durante 50 minutos, el sábado dio clase como un profesor, didáctico, llano, inapelable en la interpretación de los datos del gran estrago mundial, fronteras adentro. El presidente, a diferencia de su anteúltima aparición televisiva —hace nueve días— evitó confrontar con “los miserables”, y no volvió con el tono severo “muchachos, ahora les toca ganar un poco menos”. Celebró los resultados positivos, aunque provisorios, de una curva de fallecidos y contagiados que ponen a la Argentina, por ahora, en buena consideración mundial.

   La salida hacia delante, extendiendo la cuarentena, es de pura lógica política y sanitaria, equipo que gana no se toca. A la vez, cada día que pasa miles de argentinos retroceden otro paso más en la debacle económica que los afecta. Los rescates económicos prometidos desde el Ejecutivo nacional, hasta hoy muy parcialmente efectivizados, amortiguan la caída, aunque de manera necesariamente parcial e insuficiente.

   La inocultable presión de los gobernadores que, por ahora, mantienen territorios con muy pocos casos de contagios —algunos directamente sin casos—, sobre Alberto F, al que le piden “no me cerrés todo que yo no tengo circulación del virus”, fue públicamente respondida el sábado con el pedido de una contrapuesta de los propios jefes territoriales sobre dónde levantar la cuarentena, cómo hacerlo y cómo garantizar que el protocolo específico se cumpla y no haga retroceder la estrategia actual.

   En el gobierno nacional piensan que llegó la hora de que los gobernadores “pongan la cara ellos ante su gente, y dejen de pedir todo al gobierno central”. Con todo, Fernández aclaró, “los gobernadores proponen, pero la decisión final es nuestra”.

   La oposición, mientras tanto, acompaña en general, la jugada sanitaria del gobierno, pero juega el límite sobre la presunta necesidad de regular la cuarentena, arguyendo que el país se va de cabeza al abismo por causas económicas.

   “Vemos que la gente empezó a moverse un poco más en los últimos días, y a medida que pasen el tiempo se moverá más: no es por vocación de violar la cuarentena, es por supervivencia, no tenés un peso y salís a trabajar igual”, expresó a La Capital el diputado Federico Angelini, de Juntos por el Cambio de Santa Fe.

   El referente provincial del PRO, vicepresidente del partido, también subrayó que la defensa de las empresas que hace su fuerza política “va en línea con la protección del empleo, porque si funden las empresas no habrá empleo. Sé de casos de personas que están esperando para retornar a sus trabajos para que los echen, eso va a ser durísimo”, anticipó.

   Angelini cree que la crisis económica que se viene será muy severa y complicará a todo el sistema político. “Ni el macrismo ni el kirchnerismo” vamos a salir bien parados.

   Respecto de la Cámara de Diputados, Angelini celebró que se haya puesto en marcha el sistema de trabajo vía teleconferencia que sirvió para sesionar en comisión, reuniones informativas con ministros del Poder Ejecutivo, que continuarán la semana que comienza. Sin embargo, la oposición en el Congreso pide que vuelva a funcionar el recinto de manera presencial, “porque no se puede seguir gobernado por DNU, cuando, además, creemos que hay algunos decretos que rozan la inconstitucionalidad”, abundó el rosarino del PRO ante este diario.

   Tampoco desde el FdT imaginan que puedan funcionar los recintos de Diputados y Senadores de otra manera que no sea presencial, una incógnita por ahora no resuelta. En su momento, el presidente de la Cámara baja, Sergio Massa, había deslizado que, si fuera necesario —para mantener el distanciamiento social—, “la sesión plenaria puede realizarse en un lugar más amplio, por ejemplo, un estadio deportivo cerrado”. ¿Ferrocarril Oeste?, se especuló.

   Otro tema clave que dejó en la agenda el presidente, el sábado pasado, cuando anunció la previsible extensión de la cuarentena, se llama proyecto de “impuesto extraordinario” a las grandes fortunas. Que buscaría palear el quebranto del Estado por la caída de la recaudación y los crecientes gastos para socorrer a la población.

   Aceptó que el proyecto está en elaboración, dio su aval explícito, y tomó alguna distancia cuando dijo “es un proyecto del Poder Legislativo”. El diputado Carlos Heller, presidente de la Comisión de Presupuesto, tiene en sus manos la elaboración, con promesa de llevarlo al bloque “en los últimos días de la próxima semana”.

   Heller ya explicó una y cien veces que su proyecto no aplicará sobre ningún segmento de la clase media, ni media media, ni media alta, que se trata de imponer un tributo “a las grandes riquezas”.

   Germán Martínez, diputado del FdT de Rosario, contó a este cronista que será el bloque el primero que discuta la propuesta. “Para introducir un impuesto necesitamos a 129 diputados para obtener la mayoría absoluta, será necesario contar con un consenso amplio”, anticipó. Se sabe, no todos en el gran frente que lideran los Fernández tienen el temperamento y las cualidades ideológicas para enfrentar las fuertes presiones que supondrá una medida de esas características. Aun en el marco de la catástrofe de la pandemia.

   El proceso de elaboración del proyecto del impuesto extraordinario, que empezó en la cabeza y en la letra de Máximo Kirchner (que Alberto F dijo conocer el día sábado), ahora pasó al equipo que lidera Heller, y que incluye a otros diputados del espacio. Se viene macerando, con cierta cautela. “Vamos creando las condiciones políticas para el día que efectivamente aterrice en el recinto, tal vez en dos semanas”, comentó Martínez.

   Desde la oposición macrista, se sabe, no quieren ni oír hablar de un proyecto de esas características. Como tantas veces, la suerte de la iniciativa se juega dentro del Palacio, pero también en el debate público, y la disputa de sentido que se libre en los medios de comunicación.