Viernes 03 de Diciembre de 2021
Los movimientos antivacunas son muy fuertes en Europa. Frente a la evidencia que la nuevas cepas del Covid surgen en los grupos que no vacunados, tal como se constató con la variante Delta en la India, y luego con la Ómicron en Sudáfrica, los gobiernos extreman los cuidados sanitarios para evitar la propagación del Covid y, tal como se estudia disponer en Argentina, uno de los recursos el el pase sanitario.
Como las vacunas contra el coronavirus, que se aplicaron estando aún en su etapa experimental, no son obligatorias, las autoridades sanitarias apelaron a restringir actividades para los que no están vacunados, sobre todo, los encuentros públicos, tanto en lugares cerrados como abiertos, con grandes aglomeraciones de púbico: transporte público, restaurantes, shows en vivo y encuentros deportivos masivos.
Ante esta limitación, aquellos que no quieren vacunarse pusieron el grito en el cielo, e inclusive organizaron marchas de protesta multitudinarias. También aguzaron su ingenio para eludir las restricciones. Así fue como un hombre de 50 años, que se presentó en un vacunatorio en Italia, quiso conseguir el pase sanitario con una estrategia muy creativa: intentó fingir la vacunación haciéndose inocular en un brazo falso.
Terminó detenido. Según reportan medios internacionales, a pesar del color de la piel, muy realista, no pudo engañar a los enfermeros encargados de la vacunación que se dieron cuenta que el hombre quiso hacerse inocular en un brazo de silicona. De inmediato, radicaron la denuncia a las autoriadades, quiernes ordenaron el arresto del individuo. El incidente se registró este jueves por la noche en Biella, una ciudad cercana a Turin, al noroeste de Italia.
"El caso roza lo ridículo, si no fuera porque estamos hablando de un gesto de enorme gravedad", dijo en un comunicado en Facebook el jefe del gobierno regional de Piamonte, Albert Cirio, y añadió que estos hechos eran "inaceptables frente al sacrificio que toda nuestra comunidad ha realizado durante la pandemia, en términos de vidas humanas, el costo social y económico".
Según el diario británico The Guardian, el militante antivacunas que terminó tras las rejas habría pagado cientos de euros por el brazo de silicona. Si bien logró completar los trámites burocráticos previos al pinchazo y firmar el consentimiento frente a las autoridades sanitarias, que en un primer momento, mientras preparaba la inyección, no se dio advirtieron el engaño, cuando el apresado, acusado de fraude, se levantó la manga de su camisa.
"Me sentí ofendida como profesional", adamtió Filippa Bua al diario italiano La Repubblica, y agregó: "El color del brazo me hizo sospechar y le pedí al hombre que descubriera el resto de su brazo izquierdo. Estaba bien hecho, pero no era del mismo color que el resto del brazo". La asistente sanitaria explció que no podía ver las venas del hombre: "Al principio pensé que había cometido un error, que era un paciente con un brazo artificial".
Se desconoce si el sujeto llevaba un brazo falso completo o algún tipo de capa de silicona sobre su piel. Al parecer este incidente no sería el primero de este tipo y se investiga un caso anterior que compartido en redes sociales el detenido en Biella. Este episodio, que causó un escándalo en Italia, coincide con el endurecimiento por parte del gobierno de las reglas para las personas que aún no se vacunaron contra el Covid-19.