Domingo 19 de Abril de 2020
El periodista cordobés Dante Leguizamón insistió con su pedido de ayuda humanitaria y de repatriación junto con otros 11 argentinos, varados en el crucero Zaandam desde hace más de un mes. Tras un periplo fantasma por aguas internacionales, el barco se encuentra varado en alta mar, frente a las Bahamas, sin saber cuál será su destino y qué medidas tomarán la empresa.
Este diario publicó hace seis días la aciaga historia y la desesperación del hombre de prensa, quien en una nueva carta expresa: "Al hacer pública mi historia, he comenzado a recibir muchos mensajes de personas varadas en diferentes lugares del mundo contándome travesías y dolores. Entre esas personas (todos argentinos) hay muchos trabajadores de barcos que me contactan y me piden que haga conocer lo que ocurre en algunos cruceros. La mayoría me aclara que está "bajo contrato" y no puede decir todo lo que siente", desde "vuelos prometidos (y las ilusiones detrás de ellos) que no se concretan, enfermos que no se denuncian y hasta de muertes en barcos que se conocen semanas después de que ocurrieron".
"En el caso del barco Zaandam en el que viajábamos desde Chile hasta Miami (después de no haber podido bajar en el país trasandino), el capitán nos obligó a recorrer más 10.000 kilómetros sin que supieran qué hacer con nosotros. En ese trayecto, en la enfermería bajo la cual dormíamos algunos de nosotros, se produjeron cuatro muertes y casi una veintena de contagios por coronavirus. Al llegar a Miami fuimos traspasados a otro barco, el Rotterdam de la misma empresa, donde nos encontramos ahora junto a otros 10 argentinos. Cinco pasajeros, cinco músicos y yo".
"Han pasado 42 días de esta travesía. Pasamos de una cabina a otra y ya no importa el tamaño porque todas son en definitiva una cárcel de la que no nos dejan salir. El 9 de abril, mientras dormíamos, el Rotterdam levantó anclas y se fue dejando el puerto de Miami. Desde entonces damos vueltas por el mar en lugares cercanos a Bahamas sin rumbo cierto y —repito— sin información precisa del capitán sobre nuestro destino".
"Ante la incertidumbre, mi familia presentó un Hábeas Corpus ante la Justicia Federal de Córdoba y varias instituciones se presentaron como amicus curiae para apoyarnos, entre ellos la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa, el gremio de Prensa de mi provincia y el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), la Universidad de Córdoba, la Secretaría de Derechos Humanos de mi provincia y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre".