Los paraísos que no fueron: Santa Fe recorre un camino parecido a Catamarca y Formosa
Al borde de medidas restrictivas para intentar ponerle freno a la ola de contagios, la ciudad vive una situación que calienta el ánimo ciudadano.

Viernes 04 de Septiembre de 2020

Santa Fe se prepara para retroceder de fase en un intento de frenar la ola de contagios de coronavirus que promete exigir al máximo el sistema sanitario. Lejos parecen haber quedado aquellos momentos de la pandemia en que hubo semanas en calma, que permitieron que los gobiernos provincial y municipal fueran habilitando actividades para evitar un quiebre económico pero también otro muy importante: el emocional, el mismo que hoy está al borde de otro colapso.

Con un récord que se supera día a día en las últimas semanas -en el reporte de este jueves se contabilizaron 764 casos en el territorio provincial y 390 en Rosario- la ciudad ya alcanzó los 4.976 casos, casi la mitad de ellos registrados en apenas siete días (2.272 casos en la última semana). El impresionante aumento de los contagios llegó a un punto crítico y se vienen decisiones políticas en consecuencia. Por eso este viernes, con el fuerte aval que significa la presencia del ministro de Salud nacional Ginés González García en la provincia, el gobernador Omar Perotti anunciará las medidas que apuntan a restringir la circulación de personas para evitar que los contagios se desmadren y pongan al borde del colapso al sistema sanitario que hasta ahora ha dado muestras de mantener una organización eficiente y coherente.

Santa Fe no es una isla, sin entrar en comparaciones con lo que implica medirse con otros distritos como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Area Metropolitana (Amba). Pero si bien las estimaciones de los profesionales de la salud de la ciudad indicaban picos -los que nunca terminaron de definirse con claridad en cuanto a fechas- lo cierto es que la liberación de actividades y la necesidad de los ciudadanos de dejar el encierro que provocó el aislamiento provocaron grandes aglomeraciones. Y pese al persistente mensaje gubernamental de respetar los protocolos sanitarios, algo se salió de madre.

Pero no sólo Rosario dejó de ser una ciudad donde parecía que nada podía salirse de curso. Catamarca, que hasta el 3 de julio no registraba ningún caso de coronavirus y era considerada "la perla argentina" a la que todos los argentinos miraban con asombro y respeto, hoy luego de que ayer jueves, pasado el mediodía, se anunciaran casos nuevos de coronavirus en la provincia norteña, el Poder Ejecutivo emitió el decreto por el cual se dispuso el regreso a la fase 2 para todo el territorio provincial con una serie de medidas para evitar brotes masivos de contagio de COVID-19. La medida empezó a regir este jueves a la noche desde las 20 y será por tiempo indeterminado hasta nueva decisión de las autoridades. Así, habrá fuertes restricciones a la circulación -fundamentalmente entre las 20 y las 7, donde será total-, prohibición de reuniones sociales y afectivas, cierre de actividades en gimnasios, ferias y academias, entre otras.

Catamarca fue una de las provincias que un mes antes de que se dispusiera la cuarentena, allá por el 19 de marzo, ya estaba llevando adelante medidas sanitarias a través de distintos bloqueos y controles que le permitieron mucho a nivel de refuerzo del sistema sanitario provincial. Más allá del retroceso, la provincia gobernada por Raúl Jalil registra 80 casos positivos pero ninguna víctima fatal.

Algo similar ocurrió con Formosa, cuya sistema sanitario no registró casos positivos hasta bien entrada la pandemia y de golpe, el 10 de junio, reportó el primero: una médica de 36 años oriunda de la provincia de Buenos Aires que fue contratada para trabajar como personal sanitario de "refuerzo" en el interior provincial. Lejos de lo podría presumirse, la provincia tuvo un pequeño brote que pudo ser controlado. Hoy, sigue siendo una de las provincia con menos casos -un total de 88- y apenas una víctima fatal.

Santa Fe -si bien con realidades distintas- supo estar cerca de situaciones como las de Catamarca y Formosa. Hoy, en medio de una marcada tensión económica y política se pregunta por qué debe retroceder de fase.