Domingo 05 de Abril de 2020
La historia de argentinos varados en el mundo se cuenta de miles y todos los días se conoce una nueva. Los damnificados en este caso son un humilde matrimonio rosarino y su pequeño hijo de 11 años residentes en barrio Ludueña, que viajaron a Australia gracias al regalo de un tío que reside en ese país y se hizo cargo hasta de sus visas. Debían volver el 1º de abril pero una semana antes se cerraron las fronteras y aeropuertos. Están encerrados en Sidney, atrapados por la emergencia sanitaria global que impuso el coronavirus. Desesperados se contactaron con La Capital para narrar su situación. Serían 200 los argentinos varados en el país oceánico.
“Con mi familia estamos en Australia sin poder volver a Rosario, llenamos el formulario hace como dos semanas y todavía nadie se comunicó del Consulado, es una vergüenza”, posteó Leonardo Domínguez en el perfil del Facebook de este diario, y aportó su teléfono de contacto para que alguien los llame o atienda su particular situación.
Leonardo tiene 39 años, es operario en un fábrica textil hace 17, y su esposa Soledad es ama de casa. Un tío del hombre que se radicó hace muchos años en Australia los visitó hace poco en Rosario, y se encariñó tanto con Renzo, el hijo de 11 años de la pareja, que le prometió llevarlo a conocer Sidney.
Así se generó un vínculo amoroso que desembocó en un viaje que esta “humilde familia de clase media baja” como se autodefinió, jamás hubiera podido concretar con sus ingresos.
Tenían boletos de vuelta de vuelta a Rosario por Air New Zeland para el 1º de abril, pero a raíz de la pandemia, una semana antes se cerraron las fronteras y se suspendieron todos los vuelos desde Australia y Nueva Zelanda.
“El consulado Argentina acá en Australia está cerrado. Dicen que sólo atienden por vía telefónica, pero tampoco contestan”, refirió Leonardo.
El matrimonio integra un grupo de WhatsApp con otros 200 argentinos varados en Australia. “Hay gente mayor, mujeres embarazadas, personas con problemas físicos. Nosotros estamos encerrados en la casa de mi tío porque no podemos salir hace diez días. Sabemos que a diferencia de otros tenemos comida y una cama. Pero igualmente la situación es insostenible”, cerró.