"Las consecuencias que trae esta enfermedad no son solo físicas"
Gabriela Clementz, médica pediatra del centro de salud municipal Tío Rolo, destaca el trabajo de los equipos multidisciplinarios.

Domingo 03 de Mayo de 2020

“Todos hablamos y escuchamos mucho sobre el coronavirus, pero cuando la enfermedad se vuelve real porque aparece en una familia, surgen los miedos, la angustia y los temores. No sólo por cómo se puede presentar y por su evolución, sino también por sus consecuencias económicas y sociales. En ese marco, el Covid-19 tiene una característica especial: si bien los datos del paciente considerado sospechoso son confidenciales y sólo los conoce las autoridades de Salud Pública y Epidemiología, al requerir un hisopado nasofaríngeo para su confirmación (que se realiza muchas veces en domicilio y a cargo de personal que se presenta protegido con batas, máscaras, barbijos, que llegan en ambulancia o con el Sies) se pone en evidencia que hay un caso sospechoso en ese lugar, y lo expone frente a la sociedad o el grupo de vecinos”, reflexiona Gabriela Clementz, médica pediatra del centro de salud municipal Tío Rolo.

“El temor al contagio, la preocupación de la gente y del paciente y su familia ocupan un espacio muy importante en nuestro rol como médicos”, destaca.

Para Clementz, el hecho de que haya equipos de trabajo multidisciplinarios en el centro de salud es “la gran espalda”. Y que todo el personal tenga tareas en forma diaria en territorio y desde hace muchos años en la misma zona, también. “Eso nos permite bajar los decibles, hablar, encontrar nuevas formas de comunicación”, agrega.

En el centro de salud de este barrio ubicado en zona suroeste brinda atención a más de 8 mil personas. Con el inicio de la circulación del virus tuvieron que modificar formas de atención, fomentar las consultas telefónicas (que llegan a 200 por día), focalizarse en los pacientes en grupo de riesgo para no descuidar sus tratamientos, asistir a los niños pequeños para cumplir con los exámenes cruciales en los primeros meses y años de vida, fomentar como nunca la vacunación antigripal y otras vacunas esenciales, y ser muy rigurosos con todas las medidas de protección del personal de salud y de los pacientes.

Habiendo testeado a varias decenas de personas por síntomas compatibles con Covid-19, el 15 de abril supieron que uno de los pacientes había dado positivo. Se trata de un joven que vive con su abuela y al que debieron trasladar al Hospital Carrasco ya que no tenía otros espacio para cumplir con el aislamiento necesario.

En Facebook, especialmente, empezaron a aparecer mensajes amenazantes hacia el paciente, y las autoridades médicas no pudieron ni quisieron quedar al margen.

El jefe del centro de salud, Javier Lombardi, escribió un texto que rápidamente se viralizó entre los vecinos y que cumplió con el objetivo de calmar un poco los ánimos: “No divulguen información falsa, no escrachen en los medios locales ni en las redes sociales. Nadie busca contagiarse a propósito ni contagiar a sus vecinos, familiares o amigos. La infección por Coronavirus es real y está entre nosotros. Los chismes y los escraches no ayudan a prevenir. Sirven para generar miedo, confusión y preocupación en el barrio. Pónganse en el lugar del otro, piensen si son ustedes los escrachados. El virus contagia a cualquiera. El próximo infectado puede ser uno de nosotros. Reflexionar y ayudar al otro es mejor que el chisme y el escrache”. La intervención del profesional y el trabajo del equipo de salud busca hacer hincapié en la necesidad de apelar a la empatía y la calma en momentos tan complicados.