Domingo 19 de Abril de 2020
Muchos rosarinos ya ordenaron el placard, terminaron series y películas, vieron decenas de tutoriales, arreglaron ese sector postergado de la casa y cocinaron alguna que otra receta que la rutina diaria les hacía imposible realizar. Ahora, tocó el tiempo, para muchos, de volver a un hábito tan placentero como, a veces, olvidado: la lectura. En tiempos de cuarentena, diversos libreros de la ciudad realizan envíos a domicilio y afirman que las ventas son muy buenas y mejores de lo que podían imaginar.
Desde el sector coincidieron en que se está “trabajando bien”, y prueba de ello son las publicaciones en redes sociales de algunas librerías donde piden perdón por alguna que otra demora ante la creciente demanda. Un buen signo que muestra una revalorización de la lectura en tiempos de quedarse en casa.
La mayoría de los envíos arrancaron el lunes. Son gratis en el centro con compras a partir de 1.000 pesos, y en caso que el destino de la lectura sea más allá de avenida Francia o 27 de Febrero, los precios del traslado aumentan, aunque no mucho (las distancias y montos varían por cada librería).
La cuarentena puede ser una ocasión única para retomar la lectura y, así, pedir un libro. Es por esto que algunos libreros ven positiva esta posibilidad de que más gente se vuelque nuevamente a la lectura, en tiempos de móviles y plataformas digitales.
“Esta semana tuvimos un laburo importante, con muchas ventas por la página web y por Mercado Libre. Si bien ya vendíamos por internet, el fuerte nuestro es el mostrador”, afirmó Lautaro Gómez, de Mandrake Libros, una cooperativa conformada hace no más de 3 años por seis personas: “Es otra dinámica de trabajo. Estamos buscando otros mecanismos de comunicación porque tomamos decisiones en conjunto”.
Consideró que “es un momento donde se propicia la lectura” por el aislamiento y remarcó que “a la clientela habitual de la librería, se ha sumado mucha gente: nos demandan muchos libros”.
A materiales de política y autoayuda se suman libros para los más chicos entre algunos de los temas requeridos: “Los padres buscan este tipo de libros, de lectura o de actividades, para que se entretengan en casa”.
“Este es uno de los rubros que, en estas condiciones, no sé si va a salir fortalecido pero sí se va a poder mantener. Nos está pegando duro, diezmó mucho el ingreso y tuvimos que hacer promociones porque la situación está complicada, pero la venta on line nos está ayudando a zafar”, aseguró Torres.
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Boom librero
Un poco más auspicioso es lo que contó Enrique Rey, quien está al frente de Paradoxa Libros: “Nosotros somos un caso particular porque nos estamos instalando. Veníamos con un crecimiento mediano y nos agarró la cuarentena, tuvimos que cerrar. Pero el fin de semana tuvimos un boom de ventas”.
“Puede ser venta reprimida de estas dos semanas de cuarentena, que encima se extiende, y algunos aprovechan para comprar libros”, indicó Rey.
La misma percepción tuvo Manuel Schillagi, de la librería y disquería Mal de Archivo: “Van pocos días, pero hubo muchos pedidos. Había cosas sin responder y pedidos acumulados de estas semanas, muchos pendientes. No sabemos cómo va a continuar, pero esta semana se trabajó bien”.
En Paradoxa se vende de todo: desde libros para tesis y seminarios, pasando por poesía, literatura argentina o latinoamericana, hasta antropología, género, arte, psicología o arquitectura. Y todo sale hacia los públicos específicos.
“Hay gente que, por ahí, tiene más tiempo y se cansa de las series y las películas, y va al libro. Se vende también best sellers, policiales, mucho de autoayuda y libros infantiles, que es otro fuerte que tenemos”, agregó.
Además de asegurar no esperar “esta magnitud” de consultas y pedidos, Rey afirmó que recién el jueves pudieron acomodarse, aunque seguían llegando la misma cantidad de notificaciones y mensajes para preguntar por los más variados títulos.
Aprendizaje
Montar un “mostrador on line” puede ser, para muchos, una experiencia nueva. Pero algunos no lo ven sólo como una nueva herramienta sino, sobre todo, como un aprendizaje necesario.
“Es un aprendizaje para todas las librerías el tema del trabajo online. Siempre estuvimos un poco más atrás”, dijo Germán Abbet, de El Halcón Maltés Libros, quien estuvo “renegando un poco” los primeros días “cuando llegan pedidos desde varios canales”.
La respuesta a las publicaciones que realizaron en sus redes sociales fue “prometedora”: “La gente, bien. Mucha gente hace mucho que está en la casa y, capaz, se comió todos los libros o tenía acumulada lectura y pudo avanzar”.
“El trabajo viene bien. Respecto al parate que veníamos, esto fue como ir de 0 a 1.000 en la librería”, graficó Abbet, quien contó que también hacen envíos a todo Rosario con una cooperativa.
A su vez, dijo que ante la ausencia de un título tratan de “satisfacer y recomendar” una lectura que se ajuste a lo que el cliente esté buscando. “El desafío es cómo hacer la venta en estos canales”, agregó.
La cuarentena devolvió a muchos rosarinos a la lectura. Y en este contexto, nada mejor que el oficio del librero, sea por el canal que sea.