Martes 07 de Abril de 2020
Hoy Israel es uno de los países en el mundo que apuesta a que su capacidad en ciencia y tecnología, aplicada a la medicina, les permita avanzar en la cura para el coronavirus. Ante esto, como parte de las medidas de prevención en todo el territorio, el gobierno anunció la orden de uso obligatorio de máscaras protectoras al salir de casa. El uso de barbijos, sin embargo, resultó más que problemático para una gran número de personas en Israel. Y ahí apareció el tema de la barba.
Uno de los primeros en tocar el tema fue el director de lo que sería la Cruz Roja local -la Magen David Adom-, Ely Bin, quien aseguró que “el material de protección disponible para su personal médico no garantiza la protección del portador”. Por ello, decidió prohibir el acercamiento a “pacientes con coronavirus o a aquellos de quienes sólo se sospecha que son portadores”.
Esto, a su vez, abrió otro debate, como el caso de un planteo judicial a la decisión de afeitarse la cara en situaciones extremas como lo es una pandemia con su posible fuente de contagio. “Así como se permite romper el descanso sabático cuando las vidas están en peligro, lo mismo vale para estas circunstancias y es posible afeitarse la barba”, detalló uno de los más influyentes rabinos, Shmuel Eliahu.
¿Barbijo o barba?
El subdirector general del Ministerio de Salud, Itamar Grotto, aportó su posición y reveló en la emisora oficial militar que “en estos días ya existe una máscara especial para las personas con barba”. Mientras tanto, en la prensa ortodoxa otros proponen una solución diferentes. Por ejemplo, la utilización de visores protectores transparentes que “evitan infectarse o propagar el virus sin molestar a quienes quieren mantener la barba”.
En tanto, en Tel Aviv -la segunda meca tecnológica del mundo detrás de Silicon Valley, en California, Estados Unidos- los científicos trabajan día a día con lo más avanzado en tecnología aplicada a la medicina. La búsqueda de la cura al coronavirus, una vacuna, tratamientos e innovaciones en la materia unió al Estado, a emprendedores, empresarios y todo un ecosistema como nunca antes se hizo.