"Encontré la manera de no perder el contacto con lo que me sostiene"
Berenice Luque, 67 años, fonoaudióloga, se jubiló de su trabajo en el Hospital de Niños Zona Norte.

Domingo 24 de Mayo de 2020

No tiene una mirada apocalíptica sobre la pandemia. Asegura que trata de no engancharse con toda la información que le llega por el celular. Berenice Luque, 67 años, fonoaudióloga, se jubiló de su trabajo en el Hospital de Niños Zona Norte donde creó y coordinó un espacio único en el ámbito de la salud pública para chicos con trastornos del espectro autista. Desde entonces, y aunque siempre fue muy inquieta, dedica muchas horas de sus días a cosas que ama y la apasionan: el río, la isla, sus encuentros con la gente del grupo budista Soka Gakkai (un movimiento nacido en Japón que promueve la meditación y el trabajo social y solidario), los dos coros en los que participa, otro de baile, un taller vinculado con la memoria y las clases que sigue haciendo relacionadas a lo que fue su actividad laboral.

"Estoy en cuarentena desde antes de que se decrete y la vengo llevando bien. Eso no quiere decir que no me amargue o que haya momentos en los que siento temor, pero no por mí, mi gran preocupación es mi familia", comenta.

Tiene tres nietas y un nieto. "Estar con ellos, que son chiquitos aún, es algo que extraño muchísimo", admite emocionada. "Los veo por videítos, hacemos llamados, pero claro, nada reemplaza el contacto real y la mirada. Sin dudas las mayores tristezas vienen por ese lado".

También hace mención a lo que le causa la situación socioeconómica general que produjo esta pandemia: "Tuve que salir al dentista y vi esta semana los comercios abiertos por calle San Luis. ¡Me dio una alegría!, porque realmente es terrible lo que está pasando mucha gente".

Berenice reflexiona sobre lo que el encierro la llevó a modificar o adaptar: "Si bien la presencia no se reemplaza, yo encontré la manera de no perder el contacto con las cosas que me sostienen. Con el grupo budista nos reunimos por Zoom y la verdad es que siempre alguien tiene una palabra de aliento. Leemos, reflexionamos. Oramos por la paz, por el fin de la pandemia, y tenemos un momento de oración que es especial de las mujeres. Esa sororidad es una gran compañía".

Dice que no está ansiosa por volver a salir porque le gusta mucho estar en su casa. "Veo gente que está desesperada por la salida recreativa, por ejemplo. Ese no es mi caso, ni se me pasa por la cabeza esperar una fecha, aunque obviamente preferiría la libertad de elegir cuándo salir y cuando no".

La cocina se volvió otro momento imprescindible que le provoca paz. "Volví a agarrar el libro de Doña Petrona, uno que tenía mi mamá", dice sonriente.

Como no es amante de la televisión, Berenice Luque apela a la lectura y también a las obras de teatro que se pueden ver por Teatrix y el Teatro de la Plaza, por ejemplo. "Ahí encontré algo copado porque si me pongo a ver series quedo como atrapada y no me gusta".