El sueño trunco de cuatro rosarinos varados en India, entre la incertidumbre y la discriminación
Fueron a cumplir el deseo de conocer el país asiático, pero están en cuarentena, no saben cómo volver y sufren hechos xenófobos en las calles. Piden que dejen ingresar a la aerolínea que los tiene que traer de vuelta.

Jueves 02 de Abril de 2020

“Vinimos a cumplir el sueño de conocer India, pero no la imaginamos así”, dice Nora Testa, docente de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario, quien se fue a ese país junto a su cuñada y los esposos de ambos antes de la declaración de la emergencia sanitaria y no saben cuándo van a volver. Están en Bombay, ciudad de alrededor de 20 millones de personas y donde apenas pueden salir a comprar algo de comida a los negocios donde no les cierren la puerta en la cara por ser extranjeros, transitando por calles que, en ocasiones, son escenarios de distintos hechos de xenofobia que van desde el señalamiento expreso hasta escupitajos.

Nora y su cuñada, Violeta Leunda Tosi (también docente en la UNR, pero de la Facultad de Ciencias Veterinarias), llegaron el 7 de marzo al país asiático, con fecha de regreso el 26 de marzo. Cuatro días antes de la vuelta, llegaron a Bombay y el gobierno indio dictaminó la cuarentena: “Quedamos confinados en la habitación del hotel. Cuando llegamos al país, se decía que no había casos”.

En este momento, India totaliza 2.341 contagiados, de los cuales 68 personas fallecieron y 177 se recuperaron. Los datos surgen del mapa que mide, en tiempo real y con reportes oficiales, el avance del Covid-19 en el mundo.

Familia varada en India

Las rosarinas salen “cada dos o tres días” para comprar comida complementaria al desayuno, que aprovechan en cantidad por la poca disponibilidad de alimentos para el resto del día.

“Funcionan unos pequeños negocios de alimentos y se consigue poco. Comemos queso, galletitas y alguna fruta. Aprovechamos el desayuno al máximo porque, además del continental, hay otras comidas. Nos estamos acostumbrando a almorzar a primera hora de la mañana”, cuenta Nora.

Violeta agrega que no es fácil optar por otras comidas porque se abusan con los precios: “Compramos una pizza que nos salió 1.850 pesos argentinos”. Y a eso, se suman los hechos violentos que sufren en la calle.

"La gente nos señala y nos dice «coronavirus». Tenemos que cuidarnos porque nos han cerrado la puerta en la cara o nos han escupido en la calle"

“A veces, la gente nos señala y nos dice «coronavirus». Tenemos que estar cuidándonos porque vivimos situaciones en las que nos han cerrado la puerta en la cara o nos han escupido en la calle”, cuenta la docente de la facultad de veterinaria.

El problema que se suma a la xenofobia que por momentos viven son las complicaciones de salud que existen en el grupo: el esposo de Violeta tiene una discapacidad motriz y Nora, hipertensión que controla con medicamentos que “se van terminando”.

“Sellados” como ganado

“El cónsul en Bombay nos aconsejó que nos quedemos acá porque en Delhi (capital de India) es mucho más peligroso. Allá hay más compatriotas a quienes les sellan los brazos para diferenciarlos. Es muy xenófobo”, cuenta Violeta.

En uno de esos sellos se puede leer “proud to protect Rajasthan” (orgullosos de proteger a Rayastán, provincia india, en inglés), con el que se diferencia a los extranjeros.

Las mujeres cuentan que hay un grupo de Whatsapp de argentinos varados en India, conformado por alrededor de 300 personas.

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La situación por la que pasan los cuatro rosarinos es medianamente óptima, comparada con la de otros argentinos. Violeta explica: “A algunos los han echado de hospedajes a palazos, una chica contó que a donde estaba ella entraron con armas para sacarlos y otros dicen que los dueños de los hospedajes los esconden para que la policía no los encuentre cuando llega”.

Los cuatro tienen el pasaje pagado por Ethiopian Airlines, aerolínea que les cobraría un recargo por el cambio de fecha para sus próximos vuelos. Sin embargo, les dijeron a los rosarinos que no cambien nada, por ahora, ya que no hay certezas de que esos vuelos salgan.

Ante la imposibilidad de que Aerolíneas Argentinas llegue hasta allá, Nora dice: “No pedimos ser repatriados, pedimos que dejen entrar a los aviones de Ethiopian, que es una de las aerolíneas por la que viajan muchos de los argentinos. Queremos que nos dejen entrar para cumplir con los protocolos y la cuarentena en Argentina”.

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Desde el consulado, una secretaria cordobesa los ayuda a realizar distintos trámites, entre los que se encuentra la renovación de la visa. Nora comenta que se les vence el 7 de abril y tienen miedo de llegar al aeropuerto y no poder salir. “Uno ya tiene temor de todo”, asegura.

“Oficialmente, no tenemos ninguna información. Queremos saber cómo sigue todo para poder proyectar. Queremos volver a nuestros hogares”, agrega Violeta.

Algo decepcionada, Nora dice: “Esta no es la India que imaginamos. Uno la idealiza como un lugar espiritual, con gente acogedora y amable. Pero nos encontramos con una India totalmente hóstil”.

“Como antropóloga, puedo entender que estas cosas pasan cuando una sociedad se siente en peligro, algo que pasa a nivel mundial. Se están cerrando fronteras y el extranjero es visto como una amenaza. Nunca lo imaginamos”, concluye.