Domingo 19 de Abril de 2020
Puede mostrar fotos de los lugares más exclusivos del mundo. Publicar en las redes sociales imágenes con fondos soñados para el grueso de los mortales. Pero Ezequiel Lavezzi tiene un gran sentido de pertenencia por Villa Gobernador Gálvez. No por el actual gesto que salió hoy (ver aparte) a la luz como consecuencia de que Ovación tuvo acceso exclusivo a la información. Sino porque siempre tiene presente al barrio, la ciudad y no le suelta jamás la mano a los amigos. De pibe acunó que la amistad se nutre día a día con acciones nobles y es la humildad más pura que los sentimientos pueden tener. Desde que saltó al profesionalismo colabora con los más necesitados. No esperó romperla en Italia, Francia o China para ayudar. Menos especuló cuando jugaba en la selección. Lo que realmente le interesa es aportar en beneficio de los que menos tienen. No buscaba fama cuando jugaba, menos en la actualidad. Pocho es de corazón bonachón. Claro, hay que conocerlo para describirlo por dentro. Y no es fácil desde el periodismo llegar a conocerlo en su verdadera esencia.
Porque el ex delantero surgido de Coronel Aguirre no es la primera acción que hizo. Por ejemplo, pocos están al tanto de que compró un terreno para agrandar la Asociación Civil Niños del Sur (Ansur), que creó hace más de una década y ayuda a 100 chicos a diario. La idea que tiene en mente el Loco es recibir en la fundación que preside su hermano Diego todos los días a 300 pibes para que tengan contención y puedan además almorzar y merendar. Un proyecto que invita además a colaborar a todos por una causa digna. Tampoco se filtró que ayudó a personas pagando, incluso, sepelios al enterarse por amigos que esa familia no tenía un peso. Y así más casos testigo. Como cuando al grupo de la infancia le compró un vehículo a cada uno para que pudieran trabajar. Incluso a varios tomó como empleados en la casa que tiene en Pueblo Esther.
Trata de estar en los más mínimos detalles siempre. Sobre todo de los seres cercanos. Pero también de los vecinos. Por ejemplo, en varias oportunidades se enteró de que alguien no tenía para remedios y llamaba a algún "cumpa" para que le acercara dinero para comprar la medicación. Es más, buceando en los archivos de la intimidad florece cuando aprovecha los pedidos que enviaba la empresa deportiva que lo promocionaba para repartir a los que menos tenían. O como cuando vio a un amigo con las zapatillas rotas, no le dijo nada y se le apareció más tarde con un par nuevo. Ese es el verdadero Ezequiel.
Es el mismo que "gasta" al hermano Diego, porque ve como a diario proyecta un Coronel Aguirre en las grandes ligas y por eso hace poco le regaló una tribuna de material con capacidad para 5 mil personas, "así adelanta un poco porque no va a terminar más el estadio, ja", tiró el Pocho, quien en mayo del año pasado además vivió un momento por demás de especial cuando le hicieron un cumpleaños sorpresa en la ciudad deportiva de Central, el mismo club que lleva tatuado en la piel y en el corazón.