Lunes 13 de Abril de 2020
La pandemia del coronavirus que paralizó a grandes minoristas y tiendas familiares en todo el mundo podría estar afectando también a los negocios ilícitos.
En Chicago, una de las ciudades más violentas de Estados Unidos, las detenciones relacionadas con drogas se desplomaron un 42% en las semanas posteriores al inicio de la cuarentena con respecto al año pasado. Parte de esa caída, según algunos abogados penalistas, se debería a que los traficantes no tienen otra opción más que esperar al final del bache económico.
"La respuesta que recibo es que no pueden moverse para vender nada en ningún lugar", dijo Joseph Lopez, un abogado en Chicago que representa a reputados narcotraficantes.
En general, los delitos en Chicago bajaron un 10% desde el inicio de la pandemia, una tendencia que se repite en todo el mundo con ciudades reportando increíbles caídas en la tasa de criminalidad desde que se pusieron en marcha las medidas para contener la propagación del coronavirus. Incluso en las regiones con un mayor nivel de violencia fuera de las zonas de guerra, se cometen menos asesinatos y robos.
Sin embargo, las autoridades están preocupadas por un incremento de la violencia doméstica no denunciada y por lo que ocurrirá cuando se levanten las restricciones o si se alargan demasiado las medidas de aislamiento.
Es raro que la tasa de delincuencia de una ciudad baje en dos dígitos, incluso en periodos muchos más largos. En la década de 1990, durante el descenso de la criminalidad en Nueva York, uno de los mayores cambios en la historia del país, los delitos disminuyeron en un 40% en tres años. Esto hace que el desplome actual, en apenas dos semanas, sea incluso más repentino.
En Latinoamérica, la delincuencia se redujo a niveles nunca vistos en décadas.
"Los asesinatos bajaron", dijo Eduardo Perdomo, un obrero de la construcción de 47 años en San Salvador. Estimó que se debe a que los matones y criminales "tienen miedo de contraer el virus y no salen".
El Salvador reportó una media de dos asesinatos al día en el último mes, desde el pico de 600 diarios de hace unos años. Gran parte de ese cambio se debió al endurecimiento de las políticas de la seguridad y a las treguas entre pandillas, pero la imposición de una limitación casi total a los movimientos podría estar reduciéndola aún más, según analistas y las estadísticas nacionales.
En Perú, donde la delincuencia se desplomó un 84% el mes pasado, Raúl González, empleado en una funeraria en Lima, llegó a tener hasta quince cadáveres diarios, muchos de ellos víctimas de homicidios. Esta semana, se lo pudo ver haciendo una siesta sobre un banco luego de seis horas sin clientes. "Casi no hay asesinatos y accidentes de auto estos días", indicó González.
En Sudáfrica, la policía reportó un sorprendente declive en su primera semana de cuarentena. El ministro de la Policía, Bheki Cele, dijo que el número de violaciones denunciadas pasó de 700 a 101, con respecto al mismo periodo de 2019. Además, los cargos por asalto pasaron de 2.673 a 456, y los asesinatos de 326 a 94.
En Nueva York, el principal brote del virus en Estados Unidos, los delitos mayores —asesinato, violación, robo, agresión, hurto mayor y robo de autos— se redujeron en un 12% entre febrero y marzo. En Los Ángeles, las estadísticas de delitos cometidos en 2020 eran similares a las del año pasado hasta la semana del 15 de marzo, cuando se redujeron en un 30%.
Pero aunque las detenciones por venta de droga descendieron, la tarea de los traficantes continúa, aunque con nuevas estrategias, apuntó Rodney Phillips, quien formó parte de una pandilla en Chicago pero ahora trabaja como mediador de conflictos en la ciudad. "Estos muchachos ya se enfrentan a la pobreza y a la muerte en esas zonas. Ahora podrían estar vendiendo más por internet, pero no van a dejar de hacerlo solo por el coronavirus", sostuvo.
Otros delitos, sin embargo, podrían crecer durante la cuarentena, como la violencia doméstica.