Jueves 23 de Abril de 2020
La historia de los rosarinos Iván Mercado y Javier Kelman es una de las tantas peripecias que atraviesan los cerca de 400 argentinos varados en el sudeste asiático, a raíz de la pandemia global por coronavirus. Aquello que en un principio se trataba de un paraíso de arenas limpias y aguas cristalinas dignas de la película “La Playa”, interpretada por Leonardo Di Caprio, hoy se transformó en un verdadero callejón sin salida. Ambos están en Bangkok contando las últimas monedas para comprar algo de comida, mientras se la rebuscan para conseguir hospedaje durante esa estadía interminable.
Hace desde principios de abril que tanto uno como el otro llegan al aeropuerto atiborrados de valijas y se desilusionan al enterarse de que ellos, por ser argentinos, no pueden subirse al vuelo que atraviesa Etiopía y San Pablo porque desde Bangkok les aseguran que no pueden llevarlos a casa debido a que el aeropuerto de Ezeiza no está operable. No piden que les paguen el pasaje, de hecho ya lo tienen. Sólo necesitan que habiliten el último tramo de la ruta para poder volver, según la cuentan a La Capital para hacer correr la voz y que alguien les dé una mano.
“No hemos logrado ni siquiera ayuda para conseguir hospedaje y eso hace que toda se vuelva cada vez más difícil”, sostiene Iván, quien está acompañado por su hermana Tatiana. A su vez, explica: “El 20 de abril recibimos un último comunicado en el que se nos avisaba que la Embajada cerraba sus puertas y que toda comunicación quedaba via mail o whatsapp, y ya no están contestando los correos. Una situación que se complejiza día a día es, entre muchas otras, conseguir una vivienda”.
Javier, por su parte, está con Antonela, su pareja. Ambos son psicólogos y son un caso análogo al de Iván y Tatiana pese a que no se conocen aún. Seguramente ya se encontraron varias veces en el aeropuerto aunque es tanta la cantidad de argentinos que reconocerse entre rosarinos es todavía más complicado.
“Nosotros llegamos a Tailandia el 8 de marzo, salimos de Ezeiza dos días antes cuando la realidad era otra y Ginés (el Ministro de Salud, González García) estaba más preocupado por el dengue. Después, a medida que pasaron los días, la cosa en Argentina se ponía peor, pero acá no, estaba (y está, en comparación a allá) bastante más tranquila. Seguimos ruta normal de viaje hasta el 23, que decidimos suspender los planes que nos quedaban y volver a Bangkok”, reseña Javier.
Leer más: El sueño trunco de cuatro rosarinos varados en India, entre la incertidumbre y la discriminación
Luego comentaron los contratiempos que comenzaron a tener respecto a los vuelos. “Sobre nuestro regreso andamos medio perdidos. Las dos aerolíneas que siguen operando (Qatar y Ethiopian) vienen ofreciendo fechas de vuelo, pero después cuando se acerca la fecha lo suspenden alegando que por no tener permiso de aterrizaje en Argentina el vuelo no sale. Así pasó con todas las fechas posteriores al 4 de abril, que fue el último vuelo que salió, pero que no dejaron subir a los argentinos. Ahí programaron fecha para el 10, 18 y 24 de abril, y después las fueron bajando. Y la última es para el 2 de mayo, pero no se sabe aún que va a pasar con ese vuelo”, señala.
Si bien aún no deben soportar situaciones de hacinamiento y discriminación como ocurre con otros argentinos varados en la India, puesto que en Tailandia aún no existe la cuarentena obligatoria, la cuestión del hospedaje es un tema que preocupa día a día por una cuestión lógicamente económica.
“Desde el 29 de marzo que decidimos movernos a un departamento alquilado por Airbnb porque la opción de hotel era muy costosa, y sin contar con cocina y detalles que te terminan haciendo un poco más barata la estadía porque, la verdad, ya no nos queda un peso. Pedimos que nos descuenten el impuesto del 30 por ciento, aunque sea a partir de la fecha que está fuera del plan de viaje, pero por ahora no tuvimos suerte”, lamentó Javier.
En ese sentido, agregó que completaron formularios de todo tipo (alojamiento, comida, medicamentos en caso de los que toman de forma crónica) pero aún está "en proceso de evaluación".
Leer más: Les regalaron un viaje a Australia y están varados sin poder volver
En el caso de Iván, indica que la última reprogramación del vuelo es para el 16 de mayo, pero con la advertencia de que no se sabe si se va a poder realizar porque Argentina no aprueba los vuelos. “Más allá de la falta de respuesta en ese tema, la Embajada tampoco ha respondido en ningún otro aspecto ni ha facilitado ningún tipo de asistencia. Ni siquiera contestaron los formularios de ayuda económica que enviaron algunos de las argentinos varados en el país asiático”, aseguró.
A la hora de alquilar, la situación de Iván también se torna cada vez más apremiante por una suma de factores. “En muchos lugares, para alquilar una habitación o departamento, también exigen el certificado de No Covid-19, y tramitarlo en un hospital tiene un costo de entre 70 y 100 dólares y dura tan sólo 3 días. Y si bien entre los muchos argentinos que esperan volver tratan de ayudarse y pasarse datos, a medida que este presente se extiende en el tiempo se torna cada vez más dificultoso”, detalla, para apuntar luego: “Muchos no nos alquilan o no nos quieren porque somos turistas y ya no nos ven con buenos ojos. Al principio la mayoría nos habíamos alojado cerca de la Embajada, pero como cerró, nos vamos moviendo hacia otros lugares que podamos pagar”.
A medida que transcurría esta nota, ambos rosarinos comenzaban a mensajearse vía whatsApp. Al menos la solidaridad entre conciudadanos y al cariño de los familiares y amigos a la distancia es lo que los contiene y mantiene con energías para aguantar, cueste lo que cueste.