Cuando la imaginación no admite aislamientos
La agrupación de música infantil Pim Pau multiplicó su actividad por la alta demanda lúdica y educativa

Domingo 24 de Mayo de 2020

En medio de la crisis ocasionada por la pandemia, el cierre de las escuelas, el confinamiento en sus casas de niñas y niños en todo el mundo y la necesidad de seguir sosteniendo vínculos con los espacios educativos, la propuesta del grupo Pim Pau empezó a adquirir relevancia dado que, como ellos afirman, “trabajamos fuertemente con dos conceptos ancestrales como el ritmo y el cuerpo. El lenguaje corporal no tiene fronteras porque no necesita ser traducido”.

“Desde que se oficializó la crisis sanitaria mundial, empezamos a recibir mensajes desde España, Polonia, Turquia, Francia, Colombia, Rusia, México, Uruguay, Chile, Estados Unidos, Italia, Ecuador o Perú, de gente que nos pedía permiso para trabajar con nuestro material o nos enviaban videos de lo que estaban haciendo con nuestras propuestas, como también de gente que muy amorosamente nos agradecía porque el material los ayudaba a transitar la difícil situación de la cuarentena, tanto en caso de familias como docentes de todo el mundo”, contaron a La Capital.

Estas afirmaciones se ven reflejadas en los números de sus redes sociales como en Youtube y Spotify, donde sus visitas o escuchas se multiplicaron en los últimos meses.

Pim pau es un trío argentino-brasileño de arte, música y educación para niños y adultos que se posicionó como una revelación por su interesante propuesta y su rápido crecimiento. La agrupación ubica al juego como el eje central de sus actividades y la identidad lúdica y la búsqueda constante, atraviesan sus videos y presentaciones.

Irrumpieron en la plataforma de Youtube en 2014 cuando comenzaron a compartir material audiovisual de manera progresiva, con evidente cuidado en la calidad estética, sonora y creativa en cada video. A partir de la publicación del primer contenido en esa red, (el video de “La mascota”), iniciaron un vertiginoso camino de ascenso de la mano del aumento de popularidad de sus contenidos como de la demanda para desarrollar tareas en las aulas.

“La primera señal que nos sorprendió y daba cuenta de la rapidez con que el material se difundía hasta lugares impensados, fue un mail que nos llegó ese mismo año desde Francia, solicitándonos permiso para agregar el video a un libro para estudiar idioma español en nivel primario, de la editorial francesa Nathan”, contó Luis “Lucho” Milocco, el integrante de la formación, nacido en Sastre, quien tomó sus primeros contactos con la actividad que ahora desarrolla desde muy pequeño, en un grupo de campamentos escolares.

Explicó que, ya en Buenos Aires, desde el inicio de sus tareas como docente de música se cruzó con los demás integrantes, Eva Harvez y Cássio Carvalho y que, por lo tanto, el germen de Pim Pau está atravesado por lo pedagógico. “Elegimos empezar desde la plataforma de Youtube en el 2014 por su carácter de gratuita y por la facilidad de acceso para la gente”, explicó y añadió que “optamos por el formato audiovisual porque nos permitía plasmar de manera fiel lo que pasaba en el aula, adonde estamos de cuerpo presente”.

“A su vez, vimos cómo crecía la interacción con aparatos tecnológicos y redes sociales desde la infancia, por lo que nos propusimos el desafío de generar un contenido que invite a despertar al cuerpo, al encuentro con el otro. Es decir, interactuar, más allá de la pantalla con un público activo”, abundó.

Con esa premisa, trataron de brindar así recursos que estén en función de la construcción de vínculos desde una perspectiva lúdica, tanto en el aula como en la casa. “Hacemos siempre la distinción de audiovisual con videoclip porque tratamos de explotar al máximo las posibilidades que brinda ese tipo de contenido y no limitarnos a que sea un video que acompaña una canción. Por lo menos, no siempre es así. En cuanto a lo estético, la búsqueda fue la de tratar de no saturar de estímulos visuales ni sonoros, sino que lo que convoca es el cuerpo, el juego y la música”, detalló y remarcó que “lo que una persona ve al mirar nuestros videos son tres adultos dispuestos al juego. Similar a cualquier docente en el aula o madre, padre, tíos, que acompañan a las infancias en sus casas”.

Pim Pau es un nombre propio, que no define género ni significado. Se desprende de una de sus canciones y es un criterio que atraviesa al proyecto. “Lo elegimos por la sonoridad. Es la onomatopeya en cuanto ritmo y melodía. Parte del concepto que trabajamos en el proyecto tiene que ver con el sentido de la sonoridad de las palabras. Una manera de evidenciar la melodía y el ritmo. Es música. El lenguaje es musical. Mucho tiene que ver con el lenguaje del niño que trasciende cuestiones idiomáticas porque es musical, corporal y poético a la vez. Muchas de las canciones y juegos de Pim Pau tiene que ver con eso: Tucumpá o Umbae, por ejemplo. Música no como disciplina y sí como lenguaje”, explicó Lucho.

Desde la publicación de su disco “Recreo” en 2016 y en tan sólo cuatro años, la banda se presentó en teatros y festivales de Argentina, Chile, Colombia, Uruguay y Brasil. Sus videos acumulan millones de visitas en YouTube y sus canciones son escuchadas y utilizadas con fines educativos en diferentes países de América y Europa como Francia, España, Estados Unidos, Polonia, República Checa, Brasil, Chile, México, Estados Unidos y Colombia, entre otros. A partir de la presentación de su segundo disco “Corazón de crianza” (2019) la banda se consolidó como una propuesta diferente y convocante tanto en América como en Europa.

Su contenido, a la vez, está siendo proyectado en señales de cable de repetidoras del interior del país, en Paka Paka, en las señales de cable y en sus redes sociales, en un proyecto en conjunto con Unicef. De la misma manera, Pim Pau está programado en el ciclo televisivo infantil Clic Clac, del canal 22 de la televisión pública de México y, recientemente, fueron invitados a participar de un festival de música Infantil en formato televisivo en la televisión Cubana.