Domingo 12 de Julio de 2020
La Secretaría de Control municipal, la policía de la Unidad Regional II y la fiscalía especializada en delitos relacionados al Covid-19 conformaron una unidad conjunta para combatir específicamente la realización de fiestas clandestinas.
Es que si bien la nueva etapa de distanciamiento social habilitó los encuentros afectivos en viviendas durante los fines de semana, no puede excederse el límite de 10 personas y mucho menos hacer convocatorias masivas. La unidad debutó el viernes a la noche, pero tendrá en la mira el próximo fin de semana, por los festejos del Día del Amigo.
El objetivo es aunar esfuerzos y capacidades, basado en lo que fueron las intervenciones por separado de la semana pasada en dos lugares de la ciudad. Uno fue el caso de una fiesta electrónica en una vivienda de Campbell al 2900, en la zona sudoeste de la ciudad, donde las fuerzas de seguridad intervinieron junto a la Unidad Especial comandada por el fiscal Gustavo Ponce Asahad y se llevaron detenidas a 52 personas, que luego fueron imputadas.
La otra fue en Brown al 2400, pleno Pichincha, donde personal de Control municipal se apersonó en una vivienda y detectó que se estaba realizando un ritual afroamericano estilo umbanda. Los agentes obligaron a abandonar el lugar a unas 50 personas que estaban reunidas, pero no pudieron detener a nadie ni presentar cargos por carecer de las atribuciones para hacerlo.
La idea es liberar a los inspectores para que puedan hacer su trabajo, que es fiscalizar locales, y dar una respuesta más contundente y rápida al ingresar los llamados de vecinos que detectan una situación anómala.