Martes 08 de Septiembre de 2020
Mientras Rosario ingresó otra vez en cuarentena estricta por la escalada de casos de coronavirus y en Buenos Aires se generó una enorme polémica por las imágenes de las veredas de Palermo repletas de gente que salió a tomar algo en los bares, en otros lugares del mundo que flexibilizaron o directamente levantaron restricciones con la intención de ingresar a una nueva normalidad empiezan a medir el riesgo de contagio que implica cada actividad.
En este contexto, la Asociación Médica de Texas (TMA, por sus siglas en inglés) reunió a un panel de 14 expertos en salud pública, epidemiología y enfermedades infecciosas y lanzó una clasificación de riesgo para distintas acciones que vuelven a formar parte de la cotidianidad de diversos países.
El informe está pensado para Texas, Estados Unidos, con sus actividades habilitadas, que para nada son las mismas que las de Argentina o Rosario. John Carlo, experto en salud pública y uno de los miembros de TMA que participó en la elaboración del informe, le dijo a la BBC que es aplicable en líneas generales a otros países que estén en la misma situación.
El informe tiene una clasificación de 1 (menos riesgo) a 10 (mayor riesgo) y considera si las actividades son realizadas en el interior o en el exterior, la proximidad con otras personas, el tiempo de exposición al virus y la posibilidad de seguir protocolos que disminuyan el peligro de contagio.
Por caso, que una actividad sea en interior no siempre implica que sea más riesgosa que una en el exterior. Carlo puso como ejemplo que un shopping, a pesar de ser un espacio cerrado, si es amplio, está bien ventilado y permite mantener la distancia social, puede ser igual de riesgoso que una playa abarrotada, como las que se vieron en los últimos días en Rio de Janeiro.
Un factor que también influye, claro, son las conductas individuales: la higiene, el uso de barbijo, son cuestiones que disminuyen el riesgo de contagio en cualquier circunstancia.
Por eso, sostiene Carlo, más allá de este informe, la gente está en condiciones de asumir cuándo corre riesgo y cuándo no.
El informe establece la calificación.
En el nivel 1 (riesgo bajo): abrir el correo.
Nivel 2 (bajo): cargar nafta, comprar comida para llevar, jugar tenis, acampar.
Nivel 3 (bajo a moderado): ir al supermercado, ir a caminar, correr o andar en bicicleta acompañado.
Nivel 4 (bajo a moderado): sentarse en la sala de espera de un médico, ir a comer a un restaurante en la vereda, ir a un museo o a una biblioteca, caminar por el centro de la ciudad, pasar una hora en un parque infantil.
Nivel 5 (moderado): cenar en casa de otra persona, ir a un asado, ir a una playa o a un shopping.
Nivel 6 (moderado): visitar a una persona mayor en su casa, ir a nadar a una piscina pública, enviar a los niños a la escuela o al jardín de infantes.
Nivel 7 (moderado alto): ir a la peluquería, comer en un restaurante (adentro), ir a una boda o a un funeral, viajar en avión, jugar deportes de equipo, abrazar a alguien.
Nivel 8 (alto): ir al cine.
Nivel 9 (alto): ir a un recital o a un evento deportivo, ir a un boliche, ir a una ceremonia religiosa multitudinaria.