Martes 07 de Abril de 2020
Los camioneros también tienen una vida diferente y deben afrontar diversos sacrificios en este tiempo de cuarentena debido al coronavirus. El hecho de tener permiso para circular y llevar alimentos a distintas provincias o granos hacia el puerto les da cierta ventaja sobre los que están encerrados porque pueden continuar trabajando. Y, de esta manera, conservar su salario o ganancia habitual que obtienen por cada traslado. Pero, a la vez, tienen otros sacrificios que sobrellevar y aislarse de sus familias. Como lo hacen la veintena de hombres del volante de Coronel Bogado, que viven en una casa alquilada por la cooperativa local y que está lindante al pueblo. Es decir, no tan lejos, pero tampoco tan cerca por las precauciones que se adoptan en estos casos.
Hoy lo importante es la salud y luchar contra la pandemia. Hay mucho esfuerzo en el medio para lograr ese objetivo, aunque también -inevitablemente- se afecta lo económico. Los camioneros, como otra cantidad inmensa de trabajadores, deben continuar con sus labores y llevar distintos granos. Esto es lo que hacen muchos de distintas ciudades y pueblos de la región con el fin de que no se detenga el traslado de soja, trigo, sorgo y maíz, entre otros cereales.
En cada lugar hay diversas modalidades para cumplir a rajatabla con la cuarentena. Y en Bogado, distante a 60 kilómetros de Rosario, los que comenzaron a circular con sus camiones ya no pueden regresar a sus hogares. Ante esto ahora vivirán lo que dure el aislamiento en una casa alquilada y en las afueras del pueblo. "Ya no podemos regresar a nuestros domicilios mientras dure todo esto", dijo uno de los camioneros que trasladó la cuarentena a otra casa y con nuevos compañeros.
Cada vez que viajan hasta el puerto son revisados y les toman la temperatura como medida preventiva. Después los hombres de los camiones regresan al pueblo para asearse, comer y descansar en la casa alquilada. Lejos o, en definitiva, separados de sus esposas e hijos, con los que mantienen contacto sólo por teléfono. Pero sin verse ni acercarse a pesar de estar a pocas cuadras de distancia.
"Era quedarse en casa encerrado sin trabajar y no tener ingresos económicos o volver al ruedo haciendo este sacrificio de quedar aislados del resto", contó uno de los camioneros mientras preparaba la cena de esta noche (esta vez para ocho): pollo al disco. Al menos algo bueno para matizar el aislamiento.