Lunes 04 de Mayo de 2020
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, aseguró que dio negativo por coronavirus en dos ocasiones, pero son muchos —incluido un juez federal— quienes le exigen que comparta los resultados. No obstante, el mandatario se negó.
Se trata del más reciente enfrentamiento en una batalla mucho más grande entre un presidente que a menudo ha probado los límites de su poder y las instituciones democráticas, que mantienen al país al filo de una crisis constitucional.
El mandatario minimizó la pandemia de coronavirus y criticó fuertemente las medidas impuestas por gobernadores y alcaldes para controlar la propagación del Covid-19. En su lugar, pide que la mayoría de la gente regrese a trabajar.
Pero los tribunales lo limitaron, en este tema y en otros: resolvieron en un fallo que los gobernadores y alcaldes tienen el poder para determinar las medidas de confinamiento, revocaron el decreto del presidente que permitía reuniones religiosas y ahora también intentan empujarlo a liberar sus resultados de pruebas de coronavirus para poner fin a las especulaciones de que pudo haber mentido. También rechazaron a su nominado para ocupar la dirección de la Policía nacional y el sábado suspendieron su decisión de expulsar a treinta diplomáticos venezolanos del país.
Los simpatizantes de Bolsonaro manifestaron que las decisiones son parte de un complot para hacer fracasar su presidencia, y el propio mandatario dijo que es víctima de la injerencia de jueces obstruccionistas. "Suficiente con la intromisión. ¡No vamos a permitir más intromisiones!", dijo Bolsonaro el domingo. "Se agotó la paciencia. Vamos a llevar a Brasil hacia adelante".
Los analistas señalaron que las decisiones de la corte imponen restricciones a un populista que está probando los límites democráticos y ha mostrado que no tiene miedo de llevar sus disputas legales a las calles cuando no está feliz con los tribunales.
La disputa sobre sus resultados de las pruebas de coronavirus ha creado un capítulo particularmente inusual. Las inquietudes sobre la salud de Bolsonaro comenzaron en marzo, cuando el presidente regresó de un viaje a Estados Unidos y los medios locales reportaron en las siguientes semanas que más de una decena de miembros de su delegación habían dado positivo por coronavirus.
Los primeros reportes no confirmados señalaron que Bolsonaro había dado positivo, pero luego anunció en sus redes sociales que sus resultados fueron negativos. Pero se negó a entregar el documento real, alegando privacidad médica.
La semana pasada, un juez federal de San Pablo ordenó a Bolsonaro presentar los resultados en respuesta a una solicitud del diario O Estado de São Paulo. En su lugar, el procurador general de Bolsonaro envió un resumen de los resultados. El juez volvió a insistir en los resultados reales y, el sábado, otro juez dio a Bolsonaro cinco días para proporcionarlos.
El presidente dijo la semana pasada que "quizás" había contraído el virus sin saberlo. Todo este tiempo, siguió mostrándose en público, sin barbijo, dirigiéndose a multitudes y estrechando las manos de simpatizantes, en una ocasión tras limpiarse la nariz.