Tras cinco horas, terminó la toma de rehenes en un banco de Pilar
Un joven mantuvo cautivos a cerca de 20 personas desde las 12. 30 hasta las 17 cuando decidió entregarse a la policía. En el inicio manifestó sus exigencias en vivo a través de los medios. Eran varios delincuentes los que ingresaron a robar pero este último no había logrado huir por lo que se desencadenó un tiroteo y la toma de rehenes.

Jueves 22 de Julio de 2010

Un grupo de ladrones entró hoy a  robar a la sucursal Pilar del Banco Nación, pero en medio de un tiroteo, mientras sus cómplices huían, uno de ellos no alcanzó a escapar y protagonizó una toma de rehenes que duró más de cinco horas, hasta que finalmente aceptó entregarse y las víctimas fueron liberadas ilesas.

Al verse rodeado cuando se atrincheró en el banco, el joven, de 20 años, que tendría los apodos “El Cheto”, “El Chilenito” o “Jonatan” y antecedentes policiales, comenzó a exigir un auto para escapar y habló con los canales de televisión asegurando que tenía una “bomba”.

Pero los negociadores no hicieron caso a sus exigencias y sólo accedieron a los pedidos de comida y la presencia de su familia, puntualmente su mujer -y su hijita de menos de un año-, a la que  convencieron de ir hasta el banco para que la toma de rehenes terminara de la mejor manera para todos.

Fue así como minutos antes de las 17 el joven salió con las manos en alto y se entregó frente a su esposa, Jessica -que fue con  la beba-, a quien besó mientras era requisado por los uniformados,  en tanto los rehenes eran puestos en libertad sanos y salvos.

Mientras, la policía realizó un operativo en el que detuvo a cuatro personas que serían los cómplices que habrían robado el  banco y habrían logrado escapar con dinero de la sucursal.

Tanto el ministro de Justicia y Seguridad provincial, Ricardo Casal, como el jefe de la policía, Juan Carlos Paggi, destacaron el profesionalismo con el que se actuó para “convencer” al  delincuente, apelando a calmar sus nervios y sin que se pusiera en riesgo  la vida de los rehenes.

Todo comenzó a las 12.30, cuando un grupo de jóvenes, que  llegó a bordo de un Peugeot 206 negro, irrumpió a punta de pistola en  la sucursal del Banco Nación de Rivadavia 403 de Pilar, donde  había de 30 a 40 personas, entre ellas mujeres embarazadas y  jubilados.

“Estaba adentro del banco y en ese momento entraron dos  personas con armas en la mano y me escapé porque estaba cerca de la  puerta”, contó un hombre a la prensa durante las horas de tensión.

Un anciano también señaló que había ido a acompañar a una  señora a hacer un trámite y se cruzó en la puerta con un joven, con  pelo corto, vestido con saco, que “entraba con dos pistolas en la  mano, pidiendo la plata a los gritos”.

Fueron apenas unos segundos en los que en el banco se generó  un tiroteo que puso en fuga a tres de los delincuentes, con dos de  las bolsas cargadas de dinero, aunque una de las sacas se les cayó  a los pocos metros.

Pero uno de los ladrones -el “Cheto” o “Chilenito”- no llegó a  escapar y se atrincheró en el banco, en lo que fue el inicio de  una toma de rehenes que duró alrededor de cinco horas.

El malhechor atrincherado se comunicó con los canales C5N y  América 24 para poner condiciones a su eventual entrega y la  liberación de los rehenes.

“Tengo una bomba y los rehenes están bien. Si se mete la  policía, activo la bomba. Que vengan los jueces”, aseguró el  delincuente en su efervescente diálogo.

El hombre le pidió al periodista Guillermo Andino “hablá ahí  con la policía, porque no largo a nadie. Yo no maltraté a nadie,  disparé dos veces nada más”. Y luego le pasó el teléfono a una de  sus víctimas que dijo: “Háganle caso al 'Chilenito', él pide que  tranquilicen a la policía”.

Periodistas, camarógrafos, reporteros gráficos y familiares de  las víctimas comenzaron a apostarse en los alrededores del banco  mientras se iniciaban las negociaciones formales con el personal  especializado, monitoreadas por los fiscales del caso.

Con el correr de las horas y la falta de soluciones, también  llegó el ministro Casal. Hasta allí también se acercó el vocero de  la Asociación Bancaria, Eduardo Berrozpe, quien reclamó: “Primero  está la vida, esto no se puede convertirse en otro Ramallo”, en  referencia a la toma del Banco Nación de esa ciudad en 1999, cuando  murieron delincuentes y rehenes.

Mientras tanto, “El Chilenito” comenzó una negociación que  duró varias horas y que incluyó la liberación de los rehenes en  cuotas: primero a cambio de gaseosas y luego de empanadas y pizzas.
Pero el final estaba condicionado a la llegada de Jessica, la  pareja del joven y madre de su bebé, a la que dejaron acercarse  hasta la entidad minutos antes de las 17.

Fue así como se pudo ver al ladrón, enfundado en un saco que  le quedaba grande y levantando las manos, cuando caminaba rodeado  de policías y se entregaba dándole un beso en la boca a su mujer.  Finalmente quedó detenido en la comisaría de la localidad pilarense  de Manuel Alberti.

“La situación del banco está terminada, hemos liberado a todas  las personas retenidas y están todos sanos -dijo Casal a la  prensa-. La entrega fue sin violencia luego de ver a su familia  pacíficamente. Ha sido llevado a la Fiscalía para tomar su declaración y  todas las personas están sanas y salvas”.

Según indicó, el joven “tiene antecedentes” y estaba “en una  situación de nervios, pero por suerte accedió a los requerimientos  del fiscal”, gracias a “un trabajo de paciencia y convencimiento  para que desistiera de su actitud”.

Casal también afirmó que durante la toma de rehenes “hubo un  operativo exitoso” en el que se arrestó a cuatro personas en la  zona de Del Viso que podrían estar relacionadas con el robo.