Alfred Vernis es claro y puntual cuando habla del rol que las organizaciones
tienen con la sociedad. Sin embargo, reconoce que un sector importante no confía en ellas y que por
eso es vital plantearse nuevos desafíos. Dice que es necesario que las ONG’s vuelvan a sus
orígenes para entender que las necesidades de la comunidad no siempre son las mismas que se piensa
de ellas.
Vernis es profesor del Instituto de Innovación Social de la Escuela Superior de
Administración y Dirección de Empresas (Esade), de Barcelona. Es doctor en gestión pública y no
lucrativa. Ha publicado artículos y libros sobre la gestión en el Tercer Sector y las asociaciones
entre lo público y lo privado. Su trabajo comprende además la dirección de la investigación
Iberoamericana sobre organizaciones sociales liderada por Harvard Business School y otras nueve
universidades latinoamericanas. En definitiva, Alfred Vernis es un idóneo a la hora de hablar del
Tercer Sector.
–¿Cuáles son los retos que tienen actualmente las organizaciones no
lucrativas?
–Las organizaciones no lucrativas tienen como uno de sus retos más
importantes contribuir realmente a mejorar la calidad de vida de las personas a las que se han
propuesto acompañar. Y cuando digo contribuir realmente quiero expresar la idea de que las ONG"s
deben volver a sus orígenes. Es decir, primero deben escuchar a las personas que motivaron que un
día decidieran formar una organización social, y luego realizar un proyecto para ir a buscar
recursos. Y, no al revés. Desgraciadamente, en este error han caído muchas, aunque no lo reconocen.
Corregir esa falencia se ha convertido en un reto muy importante para el sector.
–Usted siempre prefiere hablar de retos y no de problemas, ¿por qué?
–Prefiero la palabra reto o desafío porqué estas nos permiten ver la
botella medio llena. Las organizaciones han de contribuir a buscar soluciones, los problemas
encuentran a las ONG’s. Al mismo tiempo, por naturaleza las organizaciones sociales y las
personas que colaboran con ellas deben ser optimistas, sino no podrían actuar, se quedarían
paralizadas. Estoy convencido que lo que tienen por delante las sociedades contemporáneas en este
cambio de siglo son retos que necesitan soluciones innovadoras. Pensar que las carencias
educativas, la falta de alimento, los desafíos medioambientales o la exclusión social no tienen
solución, es confiar muy poco en la raza humana.
–¿A qué atribuye la confianza que la gente deposita en las ONG?
–El apoyo de la sociedad a las organizaciones supera el 50% de la
población pero en España y Argentina sólo es del 30%. En estos dos últimos países la gente
desconfía de las ONG’s. Por suerte, los que confían son muy activos, se hacen ver, y
participan de varias organizaciones al mismo tiempo. La confianza tiene orígenes diferentes que
pueden ir desde el religioso, el puramente egocéntrico, el deseo de aprendizaje, el compartir
experiencias, etc. Pero es verdad que en esta Argentina tan golpeada las generaciones que suben son
muy solidarias y confían en las ONG"s como motores de cambio.
–Usted insiste en que las ONG´s deben dejar de lado la caridad y enfocarse
en crear valor social. ¿Cómo se hace para llevar esa prenmisa a la práctica?
–La caridad sólo sirve para perpetuar situaciones existentes. Las
organizaciones que mejor están haciendo su trabajo son aquellas que se han dado cuenta que la única
forma de producir cambios y desarrollo sostenible en el largo plazo es generando valor social con
las personas y comunidades. Para conseguir esto hay que trabajar en fortalecer a estas personas,
compartir con ellas educación y formación, aprender conjuntamente nuevas formas de atacar los retos
de los que hablamos antes.
–Cómo es posible alcanzar la innovación social?
–Primero tenemos que dejar de cuestionarnos "¿quién hace qué?" y
preguntarnos "¿cómo podemos conseguir que el sistema en su totalidad sea más que la suma de las
partes?" Con un ejemplo sencillo se entiende mejor la idea: innovar en educación es dejar de pensar
quién proveerá servicios educativos a los diferentes sectores de la sociedad, y preguntarnos que
tenemos que hacer para que las familias tomen un rol protagónico en la educación de sus hijos/as.
Y, cuando las familias faltan o no pueden asumir ese rol, preguntarnos como podemos conseguir que
se apropie el resto de la comunidad. Estoy convencido que si las familias y las comunidades son las
protagonistas de la educación de sus hijos/as las escuelas volverán a tener más recursos, más y
mejores maestros, etcétera. Para crear valor social se necesita de todos, no sólo del Estado o de
una organización.
–¿A qué atribuye la existencia de tantas organizaciones sociales y el
hecho de que sólo algunas puedan mantener su trabajo a largo plazo?
–Me encanta que existan muchas organizaciones sociales. Es un síntoma de
que la sociedad argentina es no sólo solidaria, sino que cuenta con gente emprendedora con ganas de
cambiar las cosas. Por eso, cuando alguna persona se queja de que hay muchas organizaciones yo
argumento lo contrario. Lo preocupante sería que no existieran tantas, porque significaría que la
sociedad ha dejado de creer en la posibilidad de mejorar y cambiar las cosas para todos. Que sólo
algunas logren mantenerse y trabajar en el largo plazo es algo que sucede con cualquier tipo de
organización. Seguramente su futuro dependerá de la causa que defienda, el apoyo que consiga, o del
liderazgo que tenga.
–¿Por qué cree que durante mucho tiempo las organizaciones con misiones u
objetivos similares no han podido aunar esfuerzos y trabajar en conjunto?
–Esto está cambiando, lentamente es verdad, pero cada vez más se dan
colaboraciones entre organizaciones de la sociedad civil con objetivos y maneras de actuar
parecidas. Sino se ha dado más en el pasado seguramente era por el ego de algunas personas en
puestos de responsabilidad de las ONG’s que pensaban más en protagonismos personales que en
la razón de ser de su existencia.
–¿Es posible revertir esa tendencia?
–Por suerte cada vez más asistimos a campañas conjuntas de ONG’s
para temas concretos o nos enteramos de organizaciones de segundo piso que aglutinan a determinadas
organizaciones sociales que actúan en una misma área. Además se están creando redes de
organizaciones que actúan a nivel nacional e internacional de una forma coordinada. El reto de la
coordinación entre las organizaciones sociales me permite volver sobre varios de los temas
anteriores: si los verdaderos protagonistas de la actuación de las ONG’s son las personas y
las comunidades que estas acompañan, y no los proyectos debería ser más fácil coordinarse y
detectar dónde cada organización puede crear verdadero valor social.