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Zarpados

El bajo nivel de los arbitrajes tocó fondo el domingo en el Monumental, donde insultaron al presidente Macri igual que en cancha de San Lorenzo. Los Elizondo se reunirán para tomar medidas. Una de ellas será la implementación del VAR después del Mundial.

Martes 20 de Febrero de 2018

Mariano Elizondo, CEO de la Superliga, y Horacio Elizondo, titular de la Dirección Nacional de Arbitraje, se comunicaron telefónicamente el domingo para concertar un encuentro que se concretará hoy o mañana. El tema excluyente de esa reunión será el bajo nivel de arbitraje que hizo eclosión el fin de semana porque uno de los perjudicados fue River.

"Están convencidos de que no hay mala fe ni mala intención, se propusieron hacer algo, tomar medidas, ir a fondo en el tema, para mejorar este aspecto del fútbol argentino. Les preocupa que los bajos niveles de arbitraje alimenten las suspicacias y que provoquen cuestionamientos desde distintos sectores. Se van a juntar nuevamente mañana (hoy) o pasado (mañana) y se sigue trabajando con la posibilidad de instalar el VAR después del Mundial. Es un tema que para la SAF es primordial por un hecho de transparencia", cuentan desde el seno de la Superliga.

"Espero que no haya nada raro. Quiero creer que no. Es mi único anhelo en este momento. Pero con situaciones como la de hoy se hace difícil". Marcelo Gallardo cree que la terna arbitral que estuvo a cargo del encuentro entre River y Godoy Cruz el domingo perjudicó deliberadamente a su equipo. De hecho, Jorge Baliño, Ezequiel Brailovsky y sobre todo Alejandro Mazza perjudicaron a River. El arbitraje fue espantoso. De hecho, Baliño ya fue quitado del bolillero para la fecha que arrancará el viernes en Bahía Blanca y Parque Patricios.

El colmo del Monumental fue una posición adelantada escandalosa del Morro García en el segundo gol que no se puede comprender por qué el línea no advirtió. Pero que Mazza sea limitado, o muy, en sus funciones, no significa que se corrompa.

El domingo la cancha de River insultó de punta a punta al presidente Mauricio Macri, un cancionero popular que inauguró la hinchada de San Lorenzo, siempre pionera, tras el empate 1 a 1 frente a Boca. Ese día Silvio Trucco debió expulsar al colombiano Wilmar Barrios, pero increíblemente echó a Gabriel Rojas tras un choque en tres cuartos de cancha. Esa misma tarde Tevez había empatado de cabeza apenas adelantado, pero adelantado al fin.

En el mundo de la Superliga todos creen que el torneo está arreglado para Boca pero sólo denuncian de la boca para afuera. Y así, lo único que consiguen es crispar un torneo que sí parece definido pero por cuestiones futbolísticas.

En un país en el que las denuncias por corrupción son un caballito de batalla con fecha de vencimiento que se gatilla una vez conseguido el descrédito del supuesto corrupto, el fútbol no escapa a las generales de la ley.

River fue perjudicado y el resto dice y dirá "vaya por tantas". Lo mismo correría para Boca. Ya sucedió.

"¿Desde cuándo River se queja de un partido con Lanús?", preguntó en noviembre Nicolás Russo, el presidente de Lanús, tras la mala utilización del VAR en la semifinal de la Libertadores.

Allí fue donde empezó el derrotero de River viendo fantasmas por todos lados para evitar dar las explicaciones de por qué un equipo que en el global ganaba 3 a 0 terminó eliminado 4 a 3.

Lo mismo que ahora. Es muy complejo tratar de justificar los 21 puntos que separan a los millonarios de la cima del torneo y entonces, deporte nacional, se recurre a la corrupción para justificar lo injustificable. Una vez consumado el hecho de manchar al otro, la denuncia empieza a desintegrarse de a poco. Pero el daño está hecho. Y a esta altura es imparable.

La terna arbitral que dirigió en el Monumental serà sancionada por su pésima actuación, aunque Brailovsky podría salvarse, pero Gallardo que ya les había faltado el respeto durante el partido, debería pedir disculpas públicas por poner en duda, sin una sola prueba y con un montón de frentes internos abiertos, la honorabilidad de Baliño, Brailovsky y Mazza. No está bien decir cualquier cosa y no tener que dar explicaciones. A propósito, Matías Lammens, presidente de San Lorenzo, deberá presentarse hoy en el Tribunal de Disciplina de la AFA para explicar sus dichos pos San Lorenzo-Boca.

El domingo a la noche, un sector de la prensa porteña se preguntaba si se estaba conociendo una nueva faceta del entrenador millonario, generalmente no afecto a declaraciones rimbombantes. Y puede ser. Es el peor momento de su ciclo en el club y siempre es una incomodidad mostrar debilidades.

"¿Vinieron para cagarnos? ¿Vinieron para cagarnos hoy? Decime así me voy", le dijo Gallardo a Baliño tras el segundo gol mendocino. Otro error del árbitro, que inmediatamente debió expulsar al entrenador.

El bombero de Chillar, una pequeña población de la provincia de Buenos Aires de unos 3000 habitantes que se ubica a 50 kilómetros de Azul, completó una jornada para el olvido cuando interpretó erróneamente una jugada entre Maidana y Armani que derivó en un tiro libre indirecto dentro del área para Godoy Cruz por supuesta cesión al arquero que tomó la pelota con la mano. La importancia del error perdió fuerza porque el remate se fue arriba del travesaño.

Fue un fin de semana bravo para los árbitros. Hubo errores que incidieron fuertemente en los resultados y por eso Horacio Elizondo salió ayer a pedir disculpas y asumir todas las responsabilidades.

Un clarísimo penal a Lautaro Acosta no sancionado cuando Racing y Lanús empataban 0 a 0 y otro inexistente cobrado a favor de Belgrano frente a Vélez antes de los 5 minutos, ambos el viernes, presagiaron una fecha polémica.

El sábado arrancó repleto de discusiones en Argentinos-Atlético Tucumán sobre todo y en San Lorenzo-Newell's.

Al Loco Berti se le saltó la cadena y pidió perdón. "Me siento avergonzado por mi comportamiento. Me salí del eje y me confundí. Pero creo que el árbitro tuvo equivocaciones grandes", dijo Alfredo sobre Ramiro López, que omitió sancionar dos penales para Argentinos.

Nicolás Navarro le ganó la posición a Figueroa con el codo y el Negro se tiró a morir. En los tiempos que corren, en los que se legisla más cerca de la popa que del fútbol, es penal. Pitana debió sancionarlo y expulsar a Navarro. ¿Exagerado? Terriblemente, ni siquiera debería considerarse infracción, pero así está reglado. Lo concreto es que le quitó a Newell's la chance de empatar el partido en el primer tiempo.

Error grosero de Diego Abal al no expulsar a Figal de Independiente por un cruce cuanto menos temerario. Para Temperley que el rival juegue con uno menos es casi como un gol. Y encima después se quedó con 10, aunque justificadamente.

El domingo empezó con un penal mancha para Arsenal frente a Huracán en un partido sensible por la permanencia y se cerró con el escándalo en el Monumental.

Hay errores arbitrales insólitos, entrenadores cebados, futbolistas simuladores seriales y periodistas indignos de su profesión por el fanatismo o la preferencia deliberada que profesan.

El cóctel es explosivo y hay mucha preocupación. En medio de la locura, ayer, Mauricio Macri recibió en la Casa Rosada a Guillermo Barros Schelotto. No era necesario.

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