Jueves 24 de Octubre de 2019
“Me equivoqué, pido mil disculpas”. Fernando Zampedri, frente al micrófono, en conferencia de prensa, pronunció muchísimas veces la palabra “error”. Fue el término más recurrente en una exposición que él mismo solicitó con un único propósito: desactivar, o en todo caso aplacar una situación que él mismo generó cuando después de la clasificación de River a la final de la Copa Libertadores publicó una foto con su familia (esposa e hija) en la red social Instagram posando los tres con la camiseta del equipo millonario.
Fue eso lo que desató el descontento de los hinchas canallas, quienes expresaron su malestar básicamente en redes sociales. Y fue ese malestar generalizado lo que motivó que el delantero auriazul solicitara sentarse en la sala de conferencias para explicar lo ocurrido, a través de un pedido de disculpas que, admitiendo el “error”, sonó cuanto menos sincero.
La búsqueda de palabras certeras, la rigidez corporal y, sobre todo, los ojos intentando contener las lágrimas fue la postal de un mediodía en Arroyo Seco, donde un rato antes el futbolista había trotado por primera vez después de la operación, aunque no haya podido disfrutarlo justamente por esa sensación de angustia y culpa que en cada segundo de la conferencia dejó expuesta (“No puedo ni siquiera estar feliz por eso”, se sinceró).
Zampedri habló del “respeto” que tenía en relación al “enojo de los hinchas”, de no estar al tanto de una posible sanción de parte del club (hoy se decidirá en reunión de comisión directiva), pero básicamente de la imposibilidad de sobrellevar un momento que, entiende, él mismo generó. “Así como le pido disculpas al hincha de Central, también le pido disculpas a mi familia porque no la está pasando bien”.
Además, negó haber recibido algún tipo de amenazas ni nada que se le parezca, pero sí admitió que “fue un error, me equivoqué”.
Fue tal la angustia a la que hizo mención que su exposición fue por pedido propio. Después de un entrenamiento en el que dio sus primeros trotes tras la intervención quirúrgica de hace unos meses. Se metió en el vestuario antes que el resto, tras una mañana en la que, mientras estuvo en campo, se lo notó de buen semblante. Hasta bromeó por la dificultad que había encontrado en un sector de la cancha por la presencia de algunos teros. “Puede que tengan los huevos justo allí”, le contestó uno de los kinesiólogos en medio de esa charla de tono jocoso.
Lo que sabía el delantero es que por su accionar, afuera la situación estaba en estado de ebullición. Habló primero con el director deportivo Raúl Gordillo para explicarle el mal momento que estaba pasando y su próximo paso fue el pedido a los responsables del departamento de prensa del club para que le dieran la chance de sentarse en la sala de conferencias.
Marisol Braco, la jefa de prensa, que estaba aguardando a los futbolistas designados para cumplir con la requisitoria periodística, fue quien recepcionó la solicitud del jugador, a quien le dijeron que no había ningún pedido especial para hablar sobre lo que había hecho, pero su necesidad de aclarar lo que había sucedido fue más fuerte.
Ambos se subieron al auto del delantero y frenaron en la sala de conferencia, donde no hizo falta ningún atajo para abordar lo que a esa altura era el tema del día. Zampedri quería hablar de eso y así fue, aun asumiendo que “me cuesta estar acá”.
Todo lo que dijo lo hizo en medio de una situación que le resultó cuanto menos tensa, incómoda. Para quienes estuvieron frente a él fue muy fácil apreciar su angustia. Los ojos le brillaron de principio a fin de la conferencia. Los tuvo al borde de las lágrimas que siempre supo contener. Y en el medio de sus palabras todo fue pedidos de disculpas y reconocimiento del error.
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“No fue con ánimo de agredir ni generar algún tipo de problemas. Es lo que menos quiero. Sólo fue un momento en el que estaba contento, no más que eso. Nunca había subido una foto con una camiseta. Insisto, no fue con ánimo ni siquiera de decir «de chico fui hincha de un club». Fue algo que se dio en el momento y a los dos minutos me di cuenta que me había equivocado”, advirtió en el arranque de la charla, antes de sincerarse respecto a que “no sé cómo manejar la situación”. Y agregó: “Rosario es una ciudad ciento por ciento futbolera y los hinchas son muy fanáticos del club. Quizá en otro lado no hubiese tenido esta repercusión, pero acá se vive así. Es muy lindo como se vive, pero hoy no encuentro otra manera más que pedir disculpas”.
Una vez finalizada la conferencia agradeció la posibilidad que se le había otorgado y antes de retirarse de la sala saludó uno por uno a los periodistas presentes, a los que utilizó como vehículo para intentar bajarle los decibeles a un tema que le resultó mortificante, que lo sobrepasó por completo, pero al que decidió hacerle frente por decisión propia.