Ovación

Ya nadie podrá discutirlo

Bauza cerró en positivo su historial clásico si decide irse en pocos meses más de Central, como lo anticipó en la previa del 0-0 del domingo en el Coloso.

Martes 12 de Febrero de 2019

Si fue su último clásico, Edgardo Bauza podrá decir que cerró en positivo su historial. El empate en cero fue más que el resultado en sí. El valor extra se lo dio el cierre "ganador" en cancha ajena al hacer figura al arquero adversario con tres claras chances de gol. Además, la historia no es sólo números. Si fuera por ello, una sola victoria como técnico no alcanzaría. Pero en el conjunto, en el análisis global, al Patón hay que darle la "zurda". Ese triunfo fue eliminatorio y en una competencia en la que Central, de su mano, se consagró campeón. Y con estos dos resultados en su regreso como técnico auriazul revirtió aquella imagen de sus inicios, cuando no pudo ganar en los seis (4 empates) que había dirigido. ¿De futbolista? Ni hablar de lo positivo: máximo goleador canalla con 9 gritos en 24 partidos y también campeón (Nacional 1980 y Temporada 86/87).

"Cuando se termine todo en Central me voy a Quito", adelantó Edgardo Bauza en la semana previa al clásico. Y si cumple con lo dicho, el del domingo pudo ser el último. Es que al equipo canalla le queda jugar la final de la Supercopa Argentina (con Boca, el 4 de abril en Mendoza) y la Copa Libertadores durante este 2019 y el Patón se lo puso como último mojón, sin pensar en la próxima Superliga, cuyo fixture sería similar al actual por lo que el clásico se daría recién en 2020.

"Tengo que jugar la Copa Libertadores y seguro voy a estar tres o cuatro meses más en Central", fue otra de las frases previas del entrenador auriazul. Como también la estríctamente futbolera "si nos ataca y no defiende bien, Newell's la va a pasar mal", lo que sucedió en los últimos 20' del domingo, cuando el arquero Aguerre les ahogó a los auriazules Lovera, Herrera y Becker el grito de gol triunfal.

El Patón volvió a Central en 2018 en busca de esto. Del reconocimiento final. De cumplir con la única deuda que tenía pendiente. De cuando eligió ser DT de la primera división auriazul y tuvo su debut por torneos nada menos que en un clásico y un 1 a 1 en el Gigante. Hace poco más de 20 años, el 9/8/98 cuando Pirulo Rivarola le dio el empate.

Luego se sucedieron una durísima derrota por 4-1, tres empates al hilo (dos 1-1 y otro 0-0) y otra caída por 2-1 antes de emprender una campaña que lo llevó por distintos países, a salir campeón dos veces de la Copa Libertadores y hasta dirigir a la selección argentina.

"Nunca le ganó a Newell's como técnico", decían sus detractores, los que no lo querían otra vez como DT. Con la ceguera de no reconocer los buenos números entre 1998 y 2001, aquel subcampeonato de la Conmebol 98 y del Torneo Apertura 99, el llegar a las semifinales de la Libertadores 2001. De tener superávit de 63 triunfos, 39 empates y 49 derrotas en aquellos 151 partidos. Y ni hablar de los 9 goles convertidos en los clásicos como jugador.

Igual volvió. Le ganó una semifinal a Newell's. Levantó la Copa Argentina y lleva una campaña actual muy pareja de 7-8-7 en 22 cotejos. El otro dato: no pudo jugar el clásico en Arroyito. Empató el del domingo en el Parque y ganó en la cancha neutral de Arsenal.

Así, si decide irse, ningún hincha podrá reclamarle nada. Más allá de comulgar o no con su propuesta de juego, su legado en Central es sin dudas positivo.

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