Ovación

Visitantes, en el ojo de la tormenta

El debate sobre si debe permitirse el público de ambas hinchadas se reavivió tras la agresión a Lugüercio. Por ahora no habrá prohibición. 

Miércoles 07 de Octubre de 2015

La muerte de un hincha de Lanús, en La Plata ante Estudiantes luego de que la barra brava se peleara con la policía, derivó allá por mediados de 2013 en la prohibición del público visitante en los estadios. Poco más de dos años después, se levantó la veda en un Arsenal-Olimpo en la 25ª fecha y el lunes, por la 27ª, ya ocurrió un hecho violento con un desenlace que pudo ser peor para un jugador de fútbol. Y de parte, de nuevo, de un simpatizante granate, que antes del inicio del partido con Aldosivi en el Minella de Mar del Plata arrojó un objeto contundente que le pegó en el ojo derecho a Pablo Lugüercio, provocándole baja de visión y una úlcera. Sin embargo, al menos por ahora, se programaron nuevos encuentros con parcialidad de afuera en el ascenso, ya que no habrá fútbol de primera por la selección el fin de semana.
Parece casi un chiste de mal gusto que luego del acto violento provocado por un hincha visitante en La Feliz, otra vez sea el mismo escenario el permitido, aunque esta vez para Unión de Mar del Plata y Ferro, que aunque no mueve montañas está realizando una campaña bárbara y seguramente llevará un buen número. Además de ese encuentro de la B Nacional, habrá dos parcialidades en Platense-Flandria, por la B, siempre en provincia de Buenos Aires.
Según dicen, la agresión a Lugüercio habría ocurrido por una moneda o una piedra desde la tribuna de Lanús y, aunque el jugador decidió jugar hasta comienzos del complemento cuando fue reemplazado, admitió luego que “no hice bien en jugar”, porque sintió mareos y se le nubló la visión. Es más, nuevamente un juez puso la decisión de suspender o no un encuentro en manos del protagonista.
Pero otro dato llamativo fue ¿qué hacían los jugadores de Aldosivi calentando frente a los hinchas de Lanús en semejante estadio?. El comisario Cristian Fontana, a cargo del operativo, dio una versión que, de ser cierta, deberá tener una respuesta de parte de Fernando Quiróz, entrenador del Tiburón. “Fui a decirles varias veces que no debían calentar ahí, pero me respondieron que lo hacían por cábala del técnico”, aseguró. Y agregó que las cámaras y el dron de la policía no pudo identificar al agresor.

Violencia también sólo con locales

La violencia no se alimenta sólo con la rivalidad de hinchadas. Además de lo que pasó el lunes en Mar del Plata, otros dos hechos merecen la condena y seguramente la sufrirán San Lorenzo y Vélez. En ambos casos, no hubo visitantes.
El Comité de Seguridad de Capital Federal pidió sanciones para ambos clubes por hechos de violencia en sus estadios. En San Lorenzo, la barra barava se enfrentó con la policía dos veces: una cuando quiso entrar a una tribuna con acceso restringido y luego cuando el jefe, apodado Sandokán, fue llevado esposado por alentar ese enfrentamiento y sus seguidores intentaron evitarlo. En este caso, se especula con que en la 29ª fecha, ante Temperley, jugaría a puertas cerradas.
El otro caso ocurrió en Liniers, el último domingo, cuando la barra de Vélez detuvo el partido varios minutos tras colgar una bandera aludiendo a su rival, un clásico, Nueva Chicago. Además, muchos hinchas no se bajaron del alambrado.
Precisamente, en Newell’s también se vio una escena parecida con la detención del juego al comienzo del partido ante Huracán, cuando un hincha se trepó al alambrado y fue bajado por otros a los golpes. El informe derivaría en una sanción económica.

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