Ovación

Visitantes con derecho según los distintos torneos

Los funcionarios de seguridad y los directivos del fútbol conviven con una absurda contradicción: mientras en la Superliga permiten asistir sólo a los simpatizantes locales, en otros torneos admiten a las dos hinchadas

Jueves 23 de Agosto de 2018

Cuando las obligaciones tienen un cumplimiento esporádico y los derechos no se pueden ejercer en plenitud, toda una sociedad se sustenta en una organización donde lo relativo se hace cotidiano. Es por ello que lo que debiera ser normal suele convertirse en excepcional. Y así las palabras "depende" y "según" son transversales a las circunstancias. También en el fútbol.

Por supuesto que resulta una cuestión menor pretender que en el fútbol se cumplan los derechos y obligaciones cuando los más elementales a nivel social fueron y son transgredidos por los diferentes gobiernos. Pero lo que sucede en el fútbol refleja en forma fidedigna una forma de vida.

Prohibir por una cuestión de seguridad que los hinchas visitantes vayan a los estadios para acompañar a sus equipos es un tributo a la hipocresía. Más cuando la inseguridad se pasea cómoda por donde quiere.

Hace un año la AFA, Superliga y las reparticiones públicas vinculadas a la seguridad en los espectáculos deportivos anunciaban que luego del Mundial de Rusia volverían los hinchas visitantes a los estadios de la primera división.

Para ello advertían que no se aplicaría en todos los partidos porque los clubes denominados grandes, más algunos del interior, se oponían a recibir visitantes ya que la capacidad de sus estadios se colmaba con los propios socios.

Como contrapartida los otros clubes reclamaban la necesidad de recibir visitantes porque la prohibición les producía un importante daño económico por la imposibilidad de recaudar con esas entradas, más aún con situaciones financieras frágiles por las cargas impositivas, las elevadas tarifas de los servicios (luz, agua y gas), como así los costos de los operativos policiales.

Justamente uno de los argumentos que esgrimió Godoy Cruz para no recibir este fin de semana a los hinchas de Newell's en Mendoza fue el precio del dispositivo de seguridad.

Hace un mes las autoridades de los diferentes organismos deportivos y gubernamentales ratificaron la decisión de que vuelvan los visitantes en forma progresiva a partir de esta Superliga, pero el Ministerio de Seguridad impuso condiciones edilicias en los estadios que aún siguen pendientes de cumplimiento.

Y también quedó en claro oportunamente que más allá de los acuerdos entre clubes para recibir visitantes, la última palabra la tendrán los organismos de seguridad de las distintas jurisdicciones.

Pero en el país de la crispación constante, las contradicción es permanente.

Porque son los mismos gobernantes, dirigentes y funcionarios que mientras mantienen y justifican la prohibición a los hinchas visitantes en la Superliga y en los torneos del ascenso, levantan esa medida en la Copa Argentina y en las competencias internacionales como si se trataran de otros estadios, otros hinchas, otros policías e incluso otro continente. Un absurdo total.

Es verdad lo que sostienen determinados dirigentes que el regreso de ese puñado de entradas visitantes sólo reactivará el negocio de los barrabravas por el manejo de los ticket y traslados. Aunque hoy para las líderes de las barras más poderosas signifique un contratiempo, porque su unidad de negocio pasa por otro lado, y tener que organizar los viajes los saca de su estado de confort y los expone aún más.

Más allá de los considerandos, los hinchas tienen derecho a ser visitantes. Porque si se trata de prohibir por inseguridad, deberían prohibir a la vida misma, a la que esta clase dirigente tampoco puede garantizarle sus derechos.

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