Ovación

Vigliano: “Admito que fue penal, fue mi error, estoy muy mal”

El árbitro Mauro Vigliano reconoció que se equivocó al no sancionar la infracción de Forlín sobre Maxi. Dijo que le pidió disculpas a Bernardi 

Lunes 10 de Febrero de 2014

Aconfesión de parte, relevo de pruebas. El propio Mauro Vigliano aceptó anoche antes de retirarse del Coloso que se equivocó feo al no sancionar la falta dentro del área que le cometió Juan Forlín a Maxi Rodríguez, en lo que fue un claro penal a favor de Newell’s, pasado los 30 minutos de la etapa inicial. El hombre de negro asumió el error y hasta confió que le pidió disculpas al capitán rojinegro Lucas Bernardi. Fue una jugada que bien podría haber cambiado la historia del partido y por ello fue reprobado enfáticamente por los hinchas leprosos. No hay demasiados antecedentes de que un árbitro reconozca una falla tan grosera un par de horas después de haber terminado el partido y todavía dentro del estadio.

“Fue un error mío. Estoy muy mal. Me voy caliente porque son situaciones que no suceden a menudo y cuando pasan, te vas mal”, aceptó el árbitro en diálogo con Fox Sports Radio Del Plata. “Vi la jugada, hablé con Bernardi, pero con ninguno más. Hablé con mi papá (ex árbitro, Jorge) y también me dijo que había sido penal”, contó.

Vigliano admitió que “ahora que la vi por televisión debo admitir que fue un penal bastante claro. No reconocer mi error sería actuar como un necio”, se disculpó.

Además el juez principal asumió “la total responsabilidad” por la equivocación cometida. “En el momento de la jugada, tal vez debería haber hecho una diagonal más larga para verla mejor, pero estaba tapado”, explicó, y deslindó de cualquier incidencia a su asistente, Ernesto Uziga. “La decisión la tomo yo. Por eso no consulté con mi asistente”, recalcó.

En la jugada en cuestión, Maxi llegó al fondo en la derecha del ataque leproso y enganchó hacia atrás, pero fue derribado de manera torpe por Juan Forlín, quien se arrojó al piso con vehemencia y barrió con lo que tenía a su paso, tocando el pie del atacante leproso. En la cancha y en tiempo real fue un penal clarísimo, lo que luego se condice con la TV.

Además, Vigliano debió expulsar al lateral xeneize Nahuel Zárate, que estando amonestado en el segundo tiempo derribó de atrás a Marcos Cáceres, en una jugada donde no le sacó el segundo cartón amarillo.

Así Vigliano no tuvo una tarde inspirada, pero al menos tuvo la valentía de asumir el grosero error que cometió y pidió perdón. Lo que no se puede obviar es que desde que el fútbol es fútbol el error del árbitro es parte del juego.

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