Viejo y nuevo

Sábado 09 de Agosto de 2008

De todo lo que tan claramente expuso Fernando Gamboa sobre lo que pretende de su equipo para ser competitivo, sólo un punto inclinó la balanza a su favor en su inmejorable debut: la fortuna. Otras cuestiones que trata de inculcarles a los suyos aportaron su granito de arena en cuentagotas, pero si el Negro no se ruborizó en la previa para mencionar ese condimento como necesario para construir una buena campaña, no tendría que hacerlo con el resultado puesto. El afortunado rebote en la rodilla de Ré le dio el estreno victorioso a Newell’s sobre Gimnasia en La Plata, que antes y después fue sustentado con mucho esfuerzo en su orden viejo y poco más. Lógico, por otra parte, y menos importante en virtud de la inmensa alegría leprosa.

Y Newell’s tenía el sello de Caruso cuando arrancó ganándole a Boca con una semana de trabajo y tiene ahora el de Gamboa con igual tiempo al mando. De hecho, el Negro ya dejó bien sentado como quiere jugar en el futuro. Y no será como anoche. Además porque anoche no tuvo a todos a su disposición, como Fabbiani y los paraguayos Fretes y Cristaldo (los dos primeros iban a ser titulares). Y entonces el análisis, se aclara, se traza sobre un rompecabezas incompleto.

Con la inteligencia de no tocar casi nada por el escaso tiempo disponible, Newell’s mostró seguridades en las piezas que mejor traía ensambladas del ciclo anterior. Si hasta Gamboa, que disponía de dos enganches en el banco (Formica y Leandro Torres) y ya develó que le seduce jugar con uno, fue a lo práctico y ante la imposibilidad de contar con Fretes, se inclinó por Pablo Pérez, un volante con experiencia y versatilidad. No hizo locuras, dejó hacer a los más conocido con Aguilar y Bernardello como mejores referentes, y le fue bien.

Contó además con que los debutantes le respondieron, pese a algunas inseguridades iniciales de Insaurralde y, en menor medida, de Caffa. Junto a Machín terminaron mimetizándose con el resto y no sobresaliendo en una individualidad. De lo colectivo siempre es más posible sacar réditos.

Por ahora eso de recuperar en campo rival, de que los delanteros no retrocedan tanto, de ser naturalmente ofensivo por convicción, quedó más en la teoría que en la práctica. Sólo al principio lo consiguió. Previsible también.

Fernardo Gamboa no podría haber esperado un mejor debut. Tendrá además quince días para trabajar en lo suyo, para que lleguen los transfer y para estudiar bien si le conviene cambiar tanto o ir paulatinamente por más. Si la fortuna además le hace un guiño, como dijo, ¿quién le puede impedir soñar? l