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Víctor Salazar está dando los primeros pasos en la primera de Central

Acumula apenas un puñadito de partidos oficiales bajo los botines. Su gran estreno data de Bahía Blanca en noviembre pasado. Víctor Salazar entró luego ante Banfield debido a la lesión del capitán Paulo Ferrari.

Martes 19 de Mayo de 2015

Acumula apenas un puñadito de partidos oficiales bajo los botines. Su gran estreno data de Bahía Blanca en noviembre pasado. Víctor Salazar entró luego ante Banfield debido a la lesión del capitán Paulo Ferrari. Y con la llegada del Chacho Coudet tuvo el bautismo sagrado en el templo que más quiere: el Gigante, ante San Martín de San Juan. Desde hace cinco jornadas (cuatro por torneo local y una por Copa Argentina) custodia el lateral derecho. El tucumano sabe que no le resultó fácil instalarse en la primera de Central porque hay nombres de experiencia que llegaron para cubrir ese puesto. Sin embargo, el destino lo depositó ahí, donde mejor se mueve desde que comenzó a jugar a la pelota en su provincia. Y mientras trata de acomodarse y adaptarse a la nueva vida de profesional, le ofreció sin barreras sus sensaciones actuales a Ovación.

—¿Cómo definirías este presente en la faz individual?

-Tengo una enorme felicidad porque siempre quise esto. La verdad es que estoy cumpliendo un sueño, y en parte debo agradecer a mis compañeros porque desde que estoy en el plantel no hacen más que apoyar, sobre todo a los más chicos o los que venimos de abajo.

—¿Pensabas que podrías llegar a jugar teniendo en cuenta que Coudet había sumado a Pablo Alvarez y Cristián Villagra?

-Sabía que iba a estar un poco difícil, pero a su vez me tenía mucha fe porque internamente imaginaba que en algún momento la oportunidad iba a aparecer. Gracias a Dios el Chacho me la dio y creo que pude demostrarle que puedo estar en el equipo o ser una alternativa.

—¿Más allá de la fe que tenías, qué fue lo que pensaste cuando llegaron los refuerzos al club?

-Y, tenía en claro que venían dos buenos jugadores y con mucha experiencia. No la tenía fácil, es así. Pero jamás bajé los brazos y creo que el técnico vio eso también.

—¿Estabas preparado para debutar?

-Sí, porque siempre trabajé para eso. Desde ese punto de vista sabía que si quería jugar debía entrenar duro todos los días. Y cuando llegó el nuevo DT nos hablaron bien y dijeron cómo eran las cosas.

—¿No te bajoneaste cuando viste que el puesto estaba, en teoría, superpoblado porque además también Jonathan Ferrari puede jugar de zaguero central o lateral derecho?

-No, para nada. Es que al saber cómo eran las cosas desde el principio, no pensé en nada malo. Sólo me dediqué a entrenar.

—¿Y qué pasó por tu cabeza cuando Coudet te dijo que ibas a ser titular en el Gigante?

-Se me puso la piel de gallina y me puse renervioso. Me acuerdo que un miércoles, antes de hacer fútbol, vino y dijo que iba a ser titular contra San Martín de San Juan. En ese momento me acordé de todo lo que viví para llegar hasta acá y del esfuerzo que hizo y hace mi familia. La verdad es que me sentí muy orgulloso por haber tenido esa chance.

—¿Te pudiste concentrar en el partido, sobre todo por cómo estaba el estadio?

-No, me costó mucho. Más al principio. Veía cómo estaba la gente, todo lo que pasaba en las tribunas, era como un chico feliz. Hasta que llegó un momento y me puse de lleno a pensar en lo que pasaba en la cancha porque necesitaba estar concentrado. Pero sin dudas que haber debutado como titular en el Gigante fue especial.

"El partido con Lanús no será nada fácil"

“El parate nos vino bien para acomodarnos y trabajar un poco más fuerte. Lanús es un adversario que no será fácil porque tiene muy buenos jugadores, que además juegan juntos desde hace mucho tiempo”, dijo.

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