Domingo 17 de Junio de 2012
El último gran ídolo del pueblo pincharrata, heredero de la mística ganadora del club, recibió un homenaje inolvidable, acompañado además por su familia, entre ellos, su padre Juan Ramón, otra gloria histórica. Sí, Juan Sebastián Verón, de él se trata.
"Mi viejo me contó lo bien que jugaba tu papá, yo les voy a contar a mis nietos que te vi a jugar a vos, gracias Bruja", decía uno de los tantos mensajes enviados desde la tribuna en el estadio Ciudad de La Plata.
Las banderas tampoco faltaron: "Bruja sos lo máximo que me dio la vida", "No te mueras nunca Bruja", "Gracias por todo lo que nos diste y lo que nos vas a dar", entre las más grandes y llamativas en un estadio repleto.
Los dirigentes también lo agasajaron en la previa del encuentro cuando le entregaron una placa conmemorativa y una bandera de Estudiantes como recuerdo.
El escenario se vistió de fiesta desde temprano, el estadio Unico de La Plata se colmó como en las históricas finales coperas, sólo para verlo a él y el crack respondió.
Puso a relucir su carisma desde el principio, con las manos en alto cuando entró a la cancha, aplausos de retribución para las tribunas y la mano en el corazón demostrando donde dejará el cariño de la gente.
Después vino el juego, definido con tanto de Gabriel Mercado en el segundo tiempo ante el descendido Olimpo, y la Bruja también se destacó con la pelota. Fue el más claro en un partido monótono y el ejecutor del córner que derivó en el gol.
Luego, a los 44 minutos, llegó el cambio para la ovación general de la hinchada. La Bruja se fue despacito, caminando, disfrutando los últimos minutos como jugador en su casa y con su gente. Y el "Verón, Verón, qué grande sos" pintó de cuerpo entero su brillante trayectoria.