Velázquez pasó de estar en duda a ser gladiador de Newell's
Hasta último momento no había certeza si Gustavo Velázquez jugaba, pero fue titular otra vez y nuevamente clave en las dos áreas. Rendimiento colosal

Domingo 19 de Febrero de 2023

Su figura se agigantó en la noche del Coloso. Adquirió una dimensión superlativa. En la adversidad, fue el rey de las alturas para meter un cabezazo letal y desatar la euforia en el repleto estadio rojinegro. Gustavo Velázquez fue el héroe de la batalla que dio Newell’s en el Parque. Un gladiador que incluso se dudó que se lo pondría en el frente del combate desde el comienzo y que recién un rato antes del inicio del partido se tuvo la certeza de que estaría entre los once. Es que se especuló con la posibilidad de que en su lugar ingrese Facundo Mansilla o Guillermo Ortiz. Pero el paraguayo jugó. Y demostró, otra vez, que es muy valioso, al punto que además evitó luego de su conquista el tanto del empate ante Banfield.

Su reemplazo durante el segundo tiempo contra Defensa y Justicia para que Willer Ditta sea el dos y Facundo Mansilla el seis, con la idea de que el colombiano, a partir de su mayor ductilidad, le dé salida limpia al equipo, puso en duda la participación de Velázquez desde el primer minuto. Gabriel Heinze lo ratificó. Y bien que estuvo.

Velázquez no tuvo mayores complicaciones en defensa. Andrés Chávez fue el que mayores veces se movió por su sector y no lo preocupó demasiado. Después, está claro que no es su mayor virtud avanzar con pelota al pie y entonces es común que la revolee. Pero son otras facetas del juego las que se deben sopesar para valorarlo. Y una de ellas es el juego aéreo. De arriba es el más seguro del equipo.

No debió intervenir mucho en rechazar pelotas de cabeza en su área, tal cual es costumbre. Pero sí fue decisivo en lo alto en el área del taladro. Con la determinación de costumbre, fue en busca del tiro libre que envió Sordo desde la izquierda por el segundo palo (falta que fabricó Pablo Pérez, poniendo de espaldas la pierna izquierda sobre el avance impetuoso de Cabrera, que además le valió la amarilla). Saltó mejor que todos y la puso al segundo palo dejando inmóvil a Cambeses. El paraguayo salió disparado hacia un costado para celebrar una conquista que abría un partido muy chivo.

Velázquez volvió a ser un arma temible en una pelota parada. Y con una fórmula conocida. El último partido que había jugado en el Coloso, la lepra le ganó a Vélez con el tiro libre de Sordo que esa vez Velázquez la bajó para que convierta Sordo.

Pero todavía hubo más del paraguayo contra Banfield en una noche que regó con sudor. Sacó de abajo del arco de Hoyos una pelota que solo faltó que la sople un jugador de Banfield para empatarlo. Todos respiraron aliviados. Y Velázquez sonrió de inmediato, seguro con la satisfacción del deber cumplido. Cómo que no.