Sábado 01 de Octubre de 2022
A Vecchio le alcanzaron 45 minutos para derrumbar la ilusión canalla. Porque a Racing le faltaba fútbol y no encontraba el camino. Central hizo un primer tiempo redondo y parecía que se volvía con los tres puntos. Pero se los quitaron. Y el artífice fue un viejo conocido.
Si había una mínima luz de esperanza para Racing tras ese pésimo primer tiempo, se llamaba Vecchio. Porque la Academia pasó del pelotazo sin destino a poner la pelota al piso, con el 20, en el complemento.
Vecchio no tardó en poner su sello. Con el típico pase filtrado, agarrando a trasmano a los centrales, le causó una jaqueca a la defensa auriazul. Después de un pase de Oroz, llegó el gol del exCentral a los 65’ para el 2-3, que a puro empuje levantó a un equipo que terminó los 45’ iniciales por el suelo.
Mientras Central seguía lamentando el gol del descuento racinguista, dos minutos después Vecchio volvió a hacer de las suyas y sacó un centro que encontró a Maxi Romero: 3-3. La historia final ya es conocida. Pero lo que pasó antes fue la clave. Vecchio siempre hace la diferencia, le alcanzan 10, 20 o 45 minutos para torcer un partido. Central lo disfrutó (no en el final de su etapa) pero ahora lo padeció.