Ovación

Vélez frenó a Boca y el torneo está que arde

No se puede decir que un hombre muy identificado con la historia rica de Boca no haya disfrutado la derrota del equipo de Ischia en La Bombonera. Claro que el técnico en cuestión, Diego Cagna, dirige a un rival directo en la lucha por el cetro del Apertura, Tigre, el gran ganador de la 15ª fecha del Apertura. 

Lunes 17 de Noviembre de 2008

No se puede decir que un hombre muy identificado con la historia rica de Boca no haya disfrutado la derrota del equipo de Ischia en La Bombonera. Claro que el técnico en cuestión, Diego Cagna, dirige a un rival directo en la lucha por el cetro del Apertura, Tigre, el gran ganador de la 15ª fecha del Apertura. Perdió el Xeneize ante Vélez 3 a 2 en casa y con ello la posibilidad de quedar como único puntero, con 2 puntos de ventaja. El sábado San Lorenzo tuvo todo para ganarle a Newell’s pero empató y entonces el Matador de Victoria, con su victoria sobre Godoy Cruz, se encaramó otra vez a la cima junto a los Santos de Russo, otro agradecido a los muchachos de Hugo Tocalli.

Raro, extrañísimo que a Boca se le escape una ocasión así. Pero pasó, y encima ante un Vélez que venía golpeado por la derrota de local ante Gimnasia La Plata y con su técnico muy cuestionado. Pero el equipo de Tocalli se sintió más cómodo yendo de punto que cuando le tocó ser banca y arriesgó para ganar, con la inclusión de Roberto Nanni, un hombre perseguido por las lesiones, que volvió a ser titular después de mucho tiempo y que fue todo un acierto.

Boca no pudo. Un poco porque no tuvo claridad a través de un aporte acotado de Riquelme y otro poco porque Vélez no se achicó y buscó, con la vía área como mejor recurso para ambos ante la imposibilidad de progresar por abajo.

Y ante ese panorama, el que defendió peor sufrió más. Ese fue Boca, que vio como Uglessich se elevaba solo para clavar de cabeza el 1 a 0. Antes Dátolo y Torsiglieri asustaron por el mismo camino, y la más clara xeneize fue otro testazo, esta vez de Cáceres, que pegó en el palo y volvió a Barovero.

El mal presagio para Boca se agrandó ni bien el ex Newell’s Nico Cabrera pisó la cancha. Enganchó de derecha al medio, dejando a Forlín trastabillando y tuvo tiempo y espacio para elegir el lugar donde someter a Javier García.

Forlín se redimió enseguida descontando casi en la línea, de cabeza, tras un remate de Riquelme que dio en el travesaño, pero la ilusión duró poco, ya que Nanni mostró todo su oficio para habilitar a Cristaldo y su compañero de ataque hizo el resto, enganchando para su derecha y venciendo la lenta oposición de García.

Como con Boca nunca hay que dar nada por concluido, Palacio de cabeza agrandó el suspenso que cobró dramatismo con varias pelotas más que abundaron por el área de Barovero en el final.

Pero el equipo de Ischia no pudo recuperar el tiempo perdido. A costa de la amargura xeneize, Vélez recuperó la sonrisa que contagió a todo Victoria y dejó aliviado a Boedo. Cuando pareció que Boca podía cortarse, sigue el final abierto.

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