Ovación

Una rosarina mundial

Luciana Bürkle corrió la primera de 5 fechas en Querétaro. Es la única argentina entre profesionales de todo el mundo

Miércoles 21 de Marzo de 2018

Vive en México desde hace tres años y allá dice sentirse "chilanga", pero extraña al río y las islas de acá. Luciana Bürkle es una rosarina de 23 años, bailarina, modelo y, desde hace pocos meses, motociclista de pista. Anda por las caóticas calles de la ciudad de México en una moto 250 roja y blanca, pero este fin de semana se animó por primera vez a dos ruedas de más porte y velocidad, representando a la Argentina en la primera fecha de la Copa del Mundo Femenina (Italika Women's World Cup,categoría Vort-X 650), en Querétaro (México). No estuvo entre las primeras, "pero estoy contenta, competí con verdaderas profesionales que corren hace años, es una buena oportunidad para abrir el juego a las mujeres en este deporte, de hecho el último fin de semana las primeras lograron mejor tiempo que los varones: correré las otras cuatro fechas de este año con el objetivo de adquirir experiencia y bajar los tiempos, me tengo fe", dijo esta joven que se las trae, a 170 kilómetros por hora.

Luciana participa en México de dos grupos de mujeres motociclistas. Uno es Las Marías DC, un club que busca inspirar a más mujeres a rodar por las carreteras como estilo de vida libre y autónomo y para romper con estereotipos que juran que es un deporte masculino o que las motos pequeñas y bajas son las que les corresponden a las chicas. Consideran que el movimiento feminista es la esencia del grupo, incluso escogieron el nombre a partir de una leyenda urbana de dos mujeres, así bautizadas, quienes durante el gobierno del militar oaxaqueño Porfirio Díaz (1976/1911) desafiaron a la autoridad y salieron a caminar por la calle a pesar del toque de queda.

"Integro el grupo Las Marías, trabajamos en distintas profesiones y vivimos por todo México, con ellas comparto el gusto por las motos y salir con ellas a las rutas. Con este grupo hemos hecho trabajo solidario en el último terremoto. Llevamos paramédicos, medicinas y alimentos a las zonas afectadas. Y luego está el grupo Italika, que está tratando de fomentar el motociclismo femenino. Entrenamos en un kartódromo en Sierra Esmeralda, una hora al norte de la capital, y en cada competencia internacional nos juntamos mujeres de Uruguay, Chile, Colombia, Costa Rica, España, México y Sudáfrica. Hay corredoras, como las colombianas, de apenas 16 años, que van a las carreras con sus padres y que hace años que compiten. Entreno mínimo dos veces por semana y todos los días me preparo físicamente y bailo. Pero no vivo de este deporte, sino de mi carrera de modelo, la marca financia el vehículo, ruedas, indumentaria, inscripciones, sino no podría hacerlo", reconoció Luciana.

Esta competencia en la que participa la rosarina es inédita. Es un campeonato monomarca (todas las motos son iguales y se sortean el día de la carrera), es una plataforma de formación pero va en busca del Campeonato del Mundo Femenino. Se seguirá disputando en dobles fechas (sábado y domingo), en cuatro ciudades mexicanas (el 27 de mayo será en el autódromo Yucatán, de Mérida; el 30 de junio será en el autódromo de Fórmula 1 Hermanos Rodríguez de Ciudad de México; el 23 de septiembre se correrá en el autódromo Miguel E. Abed de Amozoc, Puebla y la quinta y última fecha será nuevamente en Ciudad de México, en noviembre).

"Es una semana entera de entrenamiento y concentración con cuerpo técnico. Entrenamos dos veces al día hasta llegar a la carrera en la que hacemos reconocimiento de pista, te toman el tiempo que define tu lugar en la competencia (ella ocupó los lugares 15 y 16 de un total de 20), nos dan todo el reglamento antes del arranque y luego son unas 15 vueltas de carrera: unos quince minutos a 170 kilómetros por hora. No tengo mucha experiencia aún, espero bajar los tiempos y en los próximos encuentros estar en los lugares del medio. Lo bueno es que corro con las mejores del mundo y que este deporte es de alto riesgo y en esta carerra no me caí", concluye.

Para una modelo, los golpes en el cuerpo por una carrera pueden significar un freno, un verdadero límite. "Sí lo sé, pero es algo así como te decía con respecto al machismo, si tomás precauciones, si te cuidás, por ahí podés protegerte mejor. Llevo casco, equipo mono con protecciones en todas partes del cuerpo, rodilleras para las curvas y botas. Me cuido del machismo y también arriba de la moto y no sólo en las carreras, esta es una ciudad donde te dan el carné para conducir sin pasar ningún examen, sólo con pagarlo, en Ciudad de Mexico se conduce mal".

En la primera fecha de este campeonato internacional, la del sábado, salió primera la colombiana Valentina Martínez y en la segunda, la chilena Isis Carreño.

Bürkle nació y se crió en Arroyito pero, casi como un sacrilegio, se hizo hincha de Newell's. Un opción que tuvo que ver con su trabajo como promotora, tema polémico en el deporte, sobre todo en el automovilismo de Fórmula 1 que decidió retirar a las mujeres que hacían esta función, a tono con los reclamos sobre violencia de género, según argumentó el propietario de la categoría Liberty Media.

"Es que trabajé dos años entrando a la cancha, con un paraguas y para la foto con los jugadores. Ahí me hice hincha, siempre me respetaron. Hoy todo eso está en cuestión y está bien, pero aclaro que nunca me sentí denigrada: lo valoré como un trabajo por el que me pagaban muy bien. Creo que hay mucho prejuicio sobre el tema de la modelo y la promotora en el deporte. Es verdad que nos exponemos más pero hay de todo y hay que saber posicionarse, poner límites o pedir ayuda. Si un corredor te tira el champagne en la cara o en el cuerpo es su festejo, cosa que pasó, me parece repudiable. Pero si el problema es la prostitución o el abuso hay que tener en claro que cualquier mujer, la que trabaja en una oficina o de enfermera, también podría verse en esos escenarios", dijo Luciana, antes de destacar que en las carreras femeninas de motos "hay promotores".

La ahora corredora estudió baile clásico y también contemporáneo desde los 3 años, luego intentó con comunicación social en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y en el mundo de las pasarelas. Pero consiguió trabajo en México para el modelaje y allá fue. "Vine por seis meses y ya llevo tres años acá. Es un país conservador en muchos aspectos, acá no se puede amamantar por la calle, por ejemplo, pero me ha brindado muchas posibilidades laborales. Aún puedo elegir. La mujer que está en la pantalla en general acá está muy producida, mucho maquillaje y pestañas, se busca más la castaña, las rubias en cambio somos un perfil que seduce más en la zona de playas, como Playa del Carmen. Con respecto a la lucha de las mujeres por derechos y abusos acá también hubo reclamos y movilizaciones, hay que tener en cuenta que el metrobus tiene vagones rosas para mujeres porque los abusos en el transporte público son muchos. De todos modos, en Argentina, en materia de lucha por la igualdad creo que estamos mucho más avanzados".

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